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La Fira del Llibre de València, gran cita anual del sector, llega este año 2016 a su 51 convocatoria en un ambiente de cambio en las políticas relacionadas con el libro y con tímidos síntomas de recuperación del sector editorial valenciano.

La penúltima bala para salvar a las librerías

La Fira del Llibre es uno de los eventos más destacados que organiza el Gremi de Llibrers, entre otros

Si el sector editorial estaba tocado hasta la eclosión a contracorriente de sellos pequeños, el gremio de las librerías aún no ha encontrado el respiro necesario para poner fin a más de siete años de crisis. Ahogadas por la ausencia de ayudas públicas, la competencia desleal, la piratería, la bajada del consumo y la transformación de los hábitos culturales, las librerías se encuentran en una situación muy delicada. Y a todo eso se suma, el bajo índice de lectura que registra el País Valenciano, dos puntos por debajo del español. Un hecho preocupante cuando está, además, a años luz de la media europea. 

Según datos de la Federación de Gremios de Editores de España, en el País Valenciano cada persona compra una media de 7,5 libros cada año, casi dos puntos por debajo del consumo habitual de los españoles. Las 334 librerías existentes en todo el territorio valenciano en 2013 facturaron 45 millones de euros. “Es una bajada de entre el 30% y el 35% respecto a lo que facturábamos antes de la crisis”, explica David Cases, presidente del Gremi de Llibrers. El País Valenciano cuenta con un 30% menos de librerías respecto a la media estatal. Los datos son estremecedores: hay un librería por cada 15.304 habitantes. 

Con un perfil de empresa unipersonal arraigada en el núcleo familiar, “las librerías no solo han sufrido la crisis. Encima desde la administración anterior no se hicieron las cosas bien”, afirma Cases, para denunciar: “No cumplió con la ley, que determina que las instituciones deben fomentar la lectura”. Desde el Gremi de Llibrers critican que durante la etapa del PP al frente de la Generalitat Valenciana las compras en bibliotecas disminuyeron considerablemente, cuando es una parte importante de las ventas. “El pago se hacía muy tarde. A veces con demoras de hasta dos años. Con ello, muchas librerías no entraron en el juego por no tener músculo financiero para soportarlo. La mala gestión les hizo perder mercado”.

La llegada de la izquierda al gobierno valenciano ha cambiado las cosas. “La sensibilidad es diferente. Estamos esperanzados”, es la opinión generalizada en el sector. El incremento del presupuesto en la Fira del Llibre de València y, en especial, la puesta en marcha del Plan de Fomento de la Lectura son un alivio para un sector ahogado. Más si medidas reivindicadas como garantizar el cumplimiento de la ley de comercio, crear un sello oficial de calidad, impulsar un bonus cultural como el de Euskadi o favorecer la presencia de los libros en valenciano acaban poniéndose en marcha.

Desde el sector se pide, además, un fomento más profundo de la literatura valenciana. “No puede ser que en Navarra lea más gente en vasco que los valencianos en valenciano”, destaca Cases. La recuperación de una radiotelevisión valenciana que impulse el fomento de la lectura desde sus pantallas y sus ondas es otra petición del Gremi de Llibrers, que materializó en un hoja de ruta elaborada por la Fundación Full, donde se integra todo el mundo del libro, y que ha sido la base sobre la que se ha redactado el Plan de Fomento de la Lectura. Aunque no todo son alegrías: la intención del Consell de reutilizar los libros de texto deja al sector “en una situación muy delicada”, según Cases. 

“La administración debe entender que las librerías somos un de los elementos más simples y fáciles de consolidar para la difusión de la cultura”, reivindica el propietario de la librería La Traca. “Las librerías son como las farmacias. Las dos fijan los precios de sus bienes, pero unos tienen la exclusividad para vender sus productos y nosotros no”. La penúltima bala para que el sector sortee la crisis la ha puesto el Consell. Es la gran esperanza de una parte esencial del mundo de los libros que desde el 20 de abril celebra su fiesta anual con una Fira del Llibre. Que lo haga anunciado una nueva etapa es sintomático. 

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La Fira del Llibre de València, gran cita anual del sector, llega este año 2016 a su 51 convocatoria en un ambiente de cambio en las políticas relacionadas con el libro y con tímidos síntomas de recuperación del sector editorial valenciano.

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