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CV Opinión cintillo

Cuba se apaga, Venezuela se hunde

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Cuando empezaron los larguísimos apagones en Cuba, el país fue protagonista en las noticias, pero ya sabemos que dejan de interesar cuando la situación se prolonga, por muy triste que sea; nos acostumbramos ya a la invasión de Putin en Ucrania, al ataque de Israel contra la población palestina de Gaza, el conflicto de Irán nos ha tenido en vilo porque nos rasca el bolsillo y nos dejan perplejos los continuos virajes de Trump. Veremos es qué queda la firma del acuerdo de paz entre Irán y EEUU que levanta el bloqueo del estrecho de Ormuz. Está bien claro que se acercan las elecciones legislativas y Trump ha cerrado un acuerdo con concesiones a Irán y su régimen de los ayatolás. El presidente de EEUU dice que quiere evitar una catástrofe económica, la que él mismo con su socio de Israel iniciaron con la guerra contra Irán el 28 de febrero.

Pero está claro que Cuba no interesa (a no ser que a Trump haga una de las suyas, lo cual es más que probable). No interesa, “bastante tenemos aquí con la que está cayendo” deben de pensar muchas personas.

Lo cierto es que Cuba se encuentra en una gravísima crisis humanitaria, una crisis multidimensional que ni la economía de guerra del régimen cubano consigue atajar. Es un colapso de la producción, de la energía, de la sanidad, de todo lo que concierne a la provisión social básica. Los apagones duran hasta 22 horas diarias, pero La Habana y Santiago llegan a sufrir cortes de luz de hasta 40 horas continuas. La escasez de alimentos y combustible hace la vida insufrible y las tensiones políticas con Estados Unidos aumentan. El acceso a la salud, a la educación y a la seguridad alimentaria se ve afectado de manera alarmante. Una inmensa mayoría de la población experimenta dificultades para acceder a alimentos básicos debido a la inflación. El déficit de petróleo paraliza los sectores que deberían dinamizar el país. Los petroleros que se dirigían a Cuba comenzaron a ser bloqueados por Estados Unidos tras la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro y el 1 de mayo de 2026, el gobierno estadounidense anunció nuevas medidas, como imposición de aranceles, contra las empresas que pretendan establecer o mantener relaciones comerciales con Cuba. Trump sigue amenazando con tomar el control de la isla. ¿Pretenderá desmontar el régimen a lo Venezuela? El 19 de junio dejó caer que se podría producir en Cuba una intervención militar cuando termine de “resolver” el conflicto de Oriente Medio. Y con lo cerca que lo tiene sería pan comido, “Cuba está a un paso” dijo. Y aunque el país no tiene petróleo “tiene buenas propiedades y una costa preciosa”.

Mientras, el Gobierno cubano presentó en junio reformas con el fin de liberalizar la economía y contrarrestar las sanciones de EEUU; mucha faene es esa. Banca privada, mercado de cambios, fin de los subsidios… La liquidación de los dogmas cubanos. “Hacer lo necesario para conservar lo esencial” dice Díez-Canel que asegura que las medidas no significan una renuncia al socialismo. Son propuestas para afrontar la crisis que abren una ventana de transformación. Una especie de plan de choque. Por otra parte, la muerte el 21 de junio en La Habana de Ramiro Valdés, el fundador del aparato de seguridad del Estado y represor de voces críticas, podría agilizar el fin de los mitos de la vieja guardia.

Lo cierto es que las 176 medidas son históricas y abren la isla a un esbozo de capitalismo. “Cuba cambia para vivir mejor, para levantarse, para seguir siendo libre” son las frases que pretenden justificar las medidas; para vivir mejor está claro, para levantarse por supuesto ya que está hundida, pero habría que eliminar el infinitivo “seguir”.

Como el combustible, la electricidad, el agua, etc. trasladarán los costos reales a los precios mayoristas y minoristas, se creará un Fondo de Protección Social para ayudar a las personas vulnerables, pero ¡si prácticamente todo el país es vulnerable!

La recepción de las medidas en la calle de las medidas no es favorable. El colectivo juvenil Fuera de la Caja Cuba (blanco de represalias por parte del Gobierno que Amnistía Internacional documentó en abril en un informe sobre represión política en el país) lanza un mensaje claro en X: “Unas reformas no reparan 67 años de sufrimiento. Lo único que Cuba necesita…es que se larguen de una vez”. El anuncio de las medidas no calma el descontento social. Continúan los cacelorazos y los bloqueos en las calles.

Lo cierto es que el Sistema Eléctrico Nacional cubano sufre una inestabilidad récord, por lo que la Empresa Eléctrica de La Habana y la Unión Eléctrica se han visto obligadas a implementar graves cortes de emergencia. La falta de combustible y las averías por instalaciones más que deficientes provocan que el país se quede sin agua ni gas. Las empresas extranjeras abandonan la isla; las cuatro mayores cadenas hoteleras extranjeras van cerrando sus puertas y cesan los servicios financieros internacionales como Visa y Mastercard. El turismo, la principal fuente de ingresos, fenece, Meliá Hoteles anunció el 3 de junio el cierre de quince hoteles. No es la única cadena, antes tomaron la misma decisión Iberostar y Blue Diamond. Hay que tener en cuenta además que, tras el desplome de la pandemia, el sector turístico de la isla no se recuperó.

El país queda estrangulado, ante lo cual Díaz-Canel anuncia que se están estudiando modalidades de negocio con cubanos que estén dispuestos a invertir y administrar hoteles, pero es absurdo sin demanda. Cuba no puede iniciar una recuperación sin un levantamiento de sanciones de EEUU. Y EEUU no está dispuesto a hacerlo sin un cambio político ante lo que el régimen se resiste. La posibilidad de una intervención militar persiste. Pero Trump no pierde comba y prepara la llegada de compañías estadounidenses, Marriott y Airbnb podrían ser las primeras en regresar (regresar porque ya realizaron operaciones en la época del deshielo con Obama).

Según la OMS, no solo la escasez de electricidad, combustible, medicamentos y suministros médicos está afectando gravemente a hospitales, la atención de emergencia, los servicios de laboratorio, los programas de vacunación y la atención materno infantil se han visto interrumpidos. Las enfermedades transmitidas por el agua están aumentando por las interrupciones en los sistemas de saneamiento y el acceso al agua potable. Y la basura inunda las calles, los pocos residuos se pudren por el calor atrayendo a enjambres de moscas, mosquitos y ratas.

De nada valen los estallidos sociales, bueno sí, para aumentar las detenciones. Las organizaciones de derechos humanos y las personas presas por razones políticas han denunciado trato cruel, inhumano o degradante y tortura en las cárceles.

La orden de captura contra Raúl Castro es calificada por el gobierno cubano como una provocación. El 20 de mayo, el Departamento de Justicia de EE.UU. ha acusado al expresidente de Cuba Raúl Castro, de 94 años, de cargos relacionados con el derribo de dos avionetas de la misión de exiliados cubanos Hermanos al Rescate en 1996. En el ataque fallecieron cuatro personas. Díaz-Canel considera que dicha imputación sería la justificación para un eventual ataque militar a Cuba.

Lo cierto es que se está produciendo una escalada de la represión estatal contra presos de conciencia, con el fin de castigar y disuadir cualquier forma de disidencia. De hecho, en su informe anual, Amnistía Internacional señala que el 96,91% de la población había perdido acceso a alimentos por la inflación y más del 60% destinaba entre cinco y 15 horas semanales a conseguir comida. Incluso el mismo Estado reconoció que sólo se contaba con el 30% de los medicamentos esenciales, y la población tenía que recurrir al mercado no regulado para adquirirlos. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos presentó un informe en el que se estimaba que el 89% de la población vivía en situación de pobreza extrema.

Por si fuera poco, se instauran nuevas normativas como el Código de la Niñez, sin garantías procesales para los menores y que puede ser utilizado como herramienta de control estatal. La reforma constitucional de 2019 dio paso a cambios legislativos que revelan un fuerte sesgo ideológico. Desde el preámbulo, el Código de la Niñez subraya la formación de niñas, niños y adolescentes como “continuadores de la obra revolucionaria”. Lo cierto es que, lejos de suponer garantías, los menores siguen sometidos a procesos administrativos sin derecho a defensa ni presunción de inocencia. Amnistía Internacional inició una acción por la detención desde el 16 de marzo de Jonathan Muir Burgos, de 16 años, que se encuentra en una prisión para adultos con los peligros añadidos de violencia debido a su juventud. ¿Qué pasa con las obligaciones contraídas por Cuba en la Convención sobre los Derechos del Niño?

Se han documentado persecuciones contra activistas, periodistas y opositores, revocación de libertades condicionales, condiciones carcelarias inhumanas y muertes bajo custodia. Los artistas no se libran¸ cuatro años de cárcel para dos artistas afrocubanos por expresar de manera pacífica críticas al gobierno. Amnistía Internacional los ha declarado presos de conciencia.

Tras el reciente anuncio de un indulto en el país - anuncio cuestionado por organizaciones de la sociedad civil por excluir a presos políticos -, Amnistía Internacional pidió a las autoridades cubanas la libertad inmediata e incondicional de varias personas detenidas por motivos políticos.

Las caceroladas, al grito de “¡Corriente y comida!” resuenan por la noche en el país. En las redes sociales se alerta sobre la represión ante las protestas de manifestantes iluminados con linternas, incluso llegaron en mayo a arremeter contra la sede local de la ciudad de Morón del Partido Comunista de Cuba por lo que fueron reprimidos violentamente. Comandos de boinas negras armados con fusiles patrullan las calles para amedrentar a los manifestantes. Las caceroladas son la expresión de la rabia de Cuba. Comandos de boinas negras armados con fusiles patrullan las calles para amedrentar a los manifestantes. Las caceroladas son la expresión de la rabia de Cuba.

Las protestas son las más importantes desde la rebelión de 11 de julio de 2021. La Constitución de 2019 reconoce el derecho a manifestarse, pero de poco vale pues la legislación que debe regular su aplicación sigue pendiente en el Parlamento.

Mientras, siguen en prisión más de 1200 prisioneros políticos.

El tiempo se agota y el Gobierno cubano debe asumir sus responsabilidades.

Cuba necesita urgentemente una intervención humanitaria internacional.

Cuba se apaga, literalmente. Esperemos que las medidas reformistas tengan un impacto efectivo en la crisis terrible que asola el país. Porque no se trata de anunciar medidas sino de implementarlas adecuadamente, y esto es complejo en un modelo socialista centralizado que controla hasta ahora los medios de producción y los sectores estratégicos. No se trata de querer demostrar en la negociación con EEUU que el gobierno tiene en sus manos un margen de maniobra. Además, sin el levantamiento del bloqueo y la flexibilización de las sanciones no hay maniobra que valga.

De todos modos, desgraciadamente, las condiciones de vida no van a cambiar a corto plazo para las personas.

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Terminando de escribir este artículo sobre Cuba, la tierra en Venezuela se abre (24/6/26). Los terremotos agudizan de manera espantosa la crisis humanitaria y de derechos humanos del país. Era de desear que EEUU fuera tan rápido como lo fue la incursión militar Operación Resolución Absoluta el 3 de enero del presente año, ya que teledirige el país desde entonces. El mismo día del terremoto anunció “en colaboración con nuestros socios del gobierno interino venezolano” el despliegue de equipos de búsqueda y rescate, recursos médicos y asistencia humanitaria, precisando - para que no hubiera dudas - que Caracas había pedido “formalmente” apoyo estadounidense. Poco después levantó parcialmente las sanciones con el fin de facilitar la llegada de ayuda humanitaria, pero subrayando que la medida era de carácter “excepcional” vigente hasta el 23 de octubre y excluye el desbloqueo de activos congelados.El Gobierno interino podrá recibir transferencias bancarias en calidad de ayuda internacional. La ayuda económica total de EEUU asciende a 150 millones de dólares. Esta ayuda significa más presión sobre el país por parte de Washington y una encrucijada: alianza con Trump vs. defensa del chavismo. Mientras, Corina Machado quiere ahora regresar a Venezuela, pero The Wall Street Journal y la agencia Reuters coinciden en que el gobierno estadounidense no apoya su regreso en este momento para evitar enfrentamientos con el gobierno teledirigido de Delcy Rodríguez; Machado necesita autorización para entrar en el país ya que su pasaporte venezolano caducó.

A pesar de toda la ayuda internacional - también de Cuba que respondió con el programa de médicos Misión Médica y recordemos que Venezuela fue durante años el principal destino de las misiones médicas cubanas - y de los “alivios” de EEUU, ¿cuántos años necesitará Venezuela para reconstruirse? Si un país del “primer mundo” como el nuestro, con supuesta infraestructura, no fue capaz de hacer frente mínimamente a una riada como la que padecimos en Valencia, ¿qué se puede esperar de unas infraestructuras más que precarias y un sistema de salud diezmado en el peor escenario económico imaginable?

El socorro de todos los gobiernos es urgente e imprescindible.

Si Cuba se apaga, Venezuela se hunde, literalmente.

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