El servicio valenciano para frenar los malos tratos atiende a 25 hombres durante el confinamiento: “El aislamiento es un factor de riesgo”
El servicio de apoyo psicosocial del Ayuntamiento de Valencia para frenar los malos tratos ha atendido a 25 hombres a través de 206 actuaciones desde que comenzara el confinamiento. Los profesionales del programa 'Repara', un método de apoyo psicosocial para hombres con condenas por violencia de género o que detecten comportamientos agresivos y quieran corregir estas conductas, realizan a diario llamadas para permanecer en contacto con los participantes de programa.
Con la cuarentena el Ayuntamiento puso en marcha un número de teléfono y un correo electrónico para prestar apoyo a hombres que crean que pueden tener una conducta violenta durante el confinamiento con sus parejas. El servicio se ha ampliado y ofrece asesoramiento a familiares que crean que alguna persona de su entorno puede estar en situación crítica. Además, indican las responsables, están en contacto con los servicios que aseguran la protección a la víctima.
“Si entras en crisis y crees que te puedes comportar de forma violenta con tu pareja durante este aislamiento llama a REPARA. Pedir apoyo ayuda a prevenir, es tu responsabilidad y está en tu mano que no ocurra. 670 365 825 repara.psima@valencia.es”, es el mensaje difundido por los técnicos municipales.
Los técnicos han habilitado varios instrumentos para facilitar a los varones la gestión de los emociones. Uno de ellos es un termómetro de ansiedad, que facilita la identificación de los sentimientos y, por tanto, controlar su actuación. Una de las claves de programa es interpelar directamente al agresor y considerarlo responsable de la acción que comete; crear conciencia en su ser.
“El aislamiento es un factor de riesgo” para la violencia, explica Elena Terreros, corresponsable de prestar la atención en el programa. “Nos preocupaba la dificultad de la situación, que puede generar estrés y ansiedad”, sumado a decenas de preocupaciones de las familias en una situación más vulnerable.
Junto a su compañero Aritz Pérez, comenzaron a reformular el programa de inmediato, y realizan seguimiento telefónico semanal a 25 personas, dos de ellas de incorporación durante el confinamiento y un tercero, familiar de un varón, que contactó con el servicio. Con las primeras llamadas se hizo una visión general de cada persona: situación familiar, vivienda, empleo y recursos de los que dispone, para adaptar la orientación caso a caso.
El trabajo se centra en la gestión emocional y adecua la intervención a las circunstancias, rastreando los factores de riesgo y la ayuda. “Nos han llamado en situaciones que son difíciles para ellos”, expresa Terreros, que indica que las realidades son muy diversas y muchas personas se encuentran en exclusión social.
Mantener el sistema, explica, “es una forma de establecer control y de que sepan que el servicio sigue activo y tienen que ser responsables de su conducta. Hemos diseñado trabajos de reflexión y estamos planteando hacer videoconferencias y adaptar las sesiones grupales por videollamada”.
En principio, y en nivel muy elevado, están respondiendo bien a las llamadas y al seguimiento, indica la profesional. Estos hombres se encuentran en un estado anímico como el del resto de la población, variando en función del día y la circunstancia socioeconómica: “Hay personas que están en situación de exclusión social, trabajando como pueden... depende mucho de su situación económica. Las principales preocupaciones son económicas. Algunos no tienen espacio propio para hablar, viven en pisos compartidos con otras familias”, relata.
El programa integra en el mismo grupo tanto a los hombres con condenas -siempre inferiores a dos años- como a los que acuden voluntariamente o por recomendación de su entorno. La literatura científica avala la heterogeneidad en el grupo, explicaron los responsables en este encuentro con eldiario.es, ya que los penados advierten a los que no se ha demostrado que hayan cometido delito sobre su gravedad y los voluntarios les hacen ver que pueden replantearse su conducta.
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