Seis ideas para reutilizar todo el papel de regalo de esta Navidad

Papel de regalo

Nos hemos esforzado por tener un árbol de Navidad más sostenible, sin matar un abeto ni comprar uno sintético, y propuesto cocinar un menú festivo con menos despilfarro de comida. Ahora nos queda otro reto: hacer lo posible para que toda la parafernalia navideña no acabe en el vertedero o, en el mejor de los casos, en el cubo de reciclaje, donde terminarán nada menos que 873 millones de kilos de papel y cartón esta Navidad, según los datos de Aspapel.

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1. Reutiliza el papel de regalo, ¡a pesar de las arrugas!

En general, reutilizar siempre resulta una opción más amable para el planeta que reciclar, un proceso que exige desplazar los residuos a las plantas de tratamiento (con las emisiones correspondientes), además del gasto de energía y de productos químicos, y los residuos propios que dicho tratamiento genera.

La idea es sencilla: cuantos más usos podamos darle a un mismo papel de regalo, mejor. Para ello, lo primero, es intentar tener cuidado cuando desenvolvamos el regalo, para destrozar el papel lo menos posible; de este modo, podremos reutilizar, el año que viene, todo lo que logremos salvar.

Un pequeño truco: en general, si tenemos cuidado, nos basta con cortar los bordes que puedan haberse rasgado. Después, funciona bastante bien volver a enrollarlo en un tubo de cartón para guardarlo, y evitar que se formen arrugas. De hecho, la inmensa mayoría de los papeles de regalo pueden volver a utilizarse, siempre que no los hayamos estrujado y hecho una bola.

Además, existen papeles de regalo más resistentes que otros; por ejemplo, los hay que tienen una textura similar a la tela, lo que facilita mucho el proceso de volver a utilizarlos, ya que permanecen prácticamente intactos tras varios usos.

Y otra opción sostenible: escoger papeles ya usados, como el papel de periódico. O recurrir a retales de tela que tengamos por casa para no comprar más papel: WWF calcula que cada 717 regalos que envolvemos implican cortar un árbol; un gasto innecesario para el planeta.

2. Forrar cajones con el papel de regalo sobrante

Si aun así, tenemos un papel bonito, hay muchos usos que podemos darle. Uno de los más sencillos es utilizarlo para forrar nuestros cajones, por ejemplo, los cajones de un escritorio o de un aparador. No solo estaremos protegiendo la madera del mueble: además, cada vez que los abramos nos daremos un bonito respiro de brillo navideño.

3. Decorar cajas de vino o fondos de estanterías

Una caja de vino de madera vacía puede transformarse en un bonito estante para la pared. Podemos usarla tal cual, y colgarla de unas escarpias o un gancho. Pero queda más resultona, si antes forramos el fondo de la caja de vino con un trozo de papel bonito que nos haya sobrado: basta con recortarlo a la medida y pegarlo con un poco de cola blanca.

Ahora solo queda que llenemos la caja de libros o de objetos decorativos, como un jarrón chulo. Y la misma idea sirve para darle una nueva vida a una estantería tristona: si forramos su fondo, el papel elevará nuestra estantería a una nueva dimensión. 

4. Papel de regalo para hacer sobres y etiquetas bonitas

Si nuestros amigos o nuestros sobrinos no han podido resistirse, y han hecho trizas el bonito papel que envolvía sus regalos de Navidad, aún podemos rescatar todos esos pedazos.

Algunas ideas para aprovechar los trozos más pequeños: convertirlos en bonitas etiquetas para otros regalos o transformarlos en sobres decorativos.

5. O úsalo para proteger tus adornos navideños

Incluso el papel más machacado puede tener una segunda vida. Por muy arrugado o roto que haya quedado, siempre podemos utilizarlo para proteger los adornos navideños susceptibles de romperse antes de guardarlos hasta el próximo año.

6. Y decora una bandeja sosa con papel

Una bandeja del montón puede resucitar con un poco de papel de envolver. Igual que hemos hecho con las cajas, los cajones y los fondos de estantería, solo necesitamos recortar un trozo de papel al tamaño del fondo de nuestra bandeja; y pegarlo con un poco de cola.

Puesto que la bandeja tiene un uso, conviene proteger el papel. Es sencillo: un poco de forro transparente adhesivo para libros nos basta; y ya podemos utilizar la bandeja para transportar bebidas o la cena.

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