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Cultura

Los caminos infinitos de Jorge Luis Borges

Este 2016 también es el aniversario de la muerte de Jorge Luis Borges, fallecido en junio de 1986

Por ese motivo, se organiza hasta el 22 de mayo en la Casa de América una exposición que reúne cientos de recuerdos de la obra y vida del escritor argentino

Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

En 1984 Jorge Luis Borges publicó una de sus últimas obras. Atlas es un libro sobre viajes pero queda lejos de ser una guía turística; en Atlas, María Kodama, su mujer, fue los ojos de un Borges ciego por Filadelfia, París, Roma, Buenos Aires, Estambul o Venecia. No es su mejor libro; tampoco el más adecuado para acercarse a su literatura. Pero entre versos y prosa mostró los anhelos, los sueños (los recordaba con facilidad y los plasmaba en papel) y la imaginación del final de su vida. Murió dos años después, en junio de 1986.

En la exposición que se inaugura este viernes en la Casa de América para conmemorar los treinta que han pasado está el manuscrito de ese libro, como de prácticamente su bibliografía completa. También hay libros, objetos personales, fotos, pinturas, dibujos, periódicos o grabaciones del escritor argentino. También aquella fotografía de su abuela inglesa, fechada en 1915. La carta que envió el presidente Sarmiento a su abuelo militar y que por primera vez sale de los cajones para mostrarse al público. Y pinturas de su hermana Norah, que no se dedicó a la literatura porque con dos escritores (él y su propio marido) en la familia ya era suficiente.

Todo son reliquias familiares y emocionales que han sido cedidas a la Casa Meríca en parte por el Museo del Escritor (también organizador) en parte por la Fundación Borges. Estarán en la exposición El infinito Borges, que se podrá descubrir hasta el 22 de mayo. Es el acto central de lo que todas estas instituciones han querido llamar el Año Borges: “Es una de las exposiciones más completas que se han realizado. Hemos intentado abarcar a través de distintas secciones todos los aspectos vinculados a su obra y personalidad”, explica Claudio Pérez, comisario junto de la muestra junto a Raúl Manrique, autor él mismo de algunas de las fotografías más emblemáticas del escritor.

El poeta ciego

Historia universal de la infamia

Historia universal de la infamia

La muestra se divide en secciones: traducciones (como las que hizo de Virginia Woolf), prólogos (tiene un metalibro sobre ellos), conferencias (las que se vio obligado a dar para ganarse la vida tras perder su trabajo en la biblioteca Miguel Cané de Buenos Aires cuando llegó Perón al poder) , antologías (la más célebre, la de literatura fantástica), dedicatorias o proyectos editoriales y cinematográficos (como el guion de Los Orilleros) . 300 piezas en total. Realizándose en Madrid, tampoco faltan sus recuerdos españoles: el Wine, Water and Songs de Chesterton que adquirió en Granada en 1915 y la edición príncipe de su España y la Alhambra.

Dentro de las colaboraciones, brillan las que hizo con Bioy Casares; la joya de la corona de ese apartado es el primer número de la revista Destiempo, que crearon juntos y de la que se conservan muy pocos ejemplares. Pero quien se acerque también podrá encontrar a Cortázar y el ejemplar de El Aleph que le firmó, así como dedicatorias, entrevistas o las cartas que dejan patente su vinculación con Ramón Gómez de la Serna, Juan Carlos Onetti, Ernesto Sabato o Victoria Ocampo.

Hay un tema que no tiene sección propia pero que es transversal a la obra del autor de Historia universal de la infamia. Que un escritor sea ciego indudablemente le condiciona; no puede leer ni escribir por sí mismo. Y a pesar de ello, su obra (a la que se le debe un premio Nobel que nunca llegó) era tan precisa que muchos incluso han dudado de las sombras que aseguraba ver. A medida que fue perdiendo la vista fue necesitando dictar sus textos, recurrir a la memoria para dar conferencias o mirar a través de los ojos de María. Decía que todavía percibía el amarillo y que extrañaba el rojo y el azul, y quizá por eso aquel El oro de los tigres de 1972.

Además de la muestra habrá diversos encuentros sobre su trabajo en la crítica, una mesa redonda y se presentará el libro El infinito Borges: una biografía en imágenes. Infinito, como la exposición, por un doble motivo que explica Claudio Pérez: "es más que un escritor, Borges es literatura en sí misma; pero también porque uno se da cuenta al tomar un eje suyo que lejos de agotarse, se van abriendo nuevos frentes. Cada uno con características particulares y destacables”.

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