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DESALAMBRE

Motivos para sumarse (o no) a la huelga feminista cuando eres una mujer migrante

Hablamos con diferentes mujeres migrantes de distintos orígenes, profesiones y vivencias para conocer su postura, tanto a favor como en contra, de la huelga feminista del 8-M

Gabriela Wiener: "Quiero estar en la huelga porque me parece importante seguir okupando estos espacios para desblanquizarlos"

Paula Napi: "Yo no marcho el 8 de marzo porque siento que esta huelga feminista es blanca y que las mujeres racializadas no estamos representadas"

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Gabriela Wiener, Alima Ngoutme, Paula Guerra, Consuelo Cruz, Julissa Jáuregui y Rita Bosaho, algunas de las mujeres migrantes entrevistadas.

Gabriela Wiener, Alima Ngoutme, Paula Guerra, Consuelo Cruz, Julissa Jáuregui y Rita Bosaho, algunas de las mujeres migrantes entrevistadas.

¿Debo sumarme a la huelga feminista si la cuestión racial y migratoria no está presente entre las reivindicaciones? Esta es una de las cuestiones a las que se enfrentan las mujeres migrantes de cara a las acciones convocadas para este 8 de marzo y que tienen como objetivo terminar con el machismo en todas sus formas. 

Desde las actitudes machistas que viven las mujeres migrantes y que se traducen en exotización, hipersexualización y estigmatización a los elementos construidos sobre el racismo institucional y que se proyectan en precariedad, explotación laboral o problemas en oficinas de extranjería o de servicios públicos.

Hablamos con diferentes mujeres migrantes de distintos orígenes, profesiones y vivencias para conocer su postura, a favor y en contra, de la huelga feminista del 8-M.

Gabriela Wiener. Escritora y periodista. Perú

Hago huelga porque puedo parar, como migrante casi privilegiada que soy. Me adhiero a la huelga del 8M porque suma a este momento histórico para el feminismo la crítica anticapitalista, y porque me identifico, sobre todo, con su cuestionamiento a la típica huelga obrera de sesgo machuno. No podemos perder de vista que la opresión patriarcal se ceba especialmente con las mujeres migrantes y racializadas.

La gran mayoría de mujeres, aunque quisiera, no puede parar, mucho menos las migrantes que vienen de países expoliados por el Occidente rico, como las mujeres andinas y amazónicas, que vienen a España a hacer trabajo feminizado, sin papeles, sin contratos, sometidas a un sistema migratorio implacable. La explotación capitalista se asienta sobre ese racismo bestial. Quiero estar en la huelga porque me parece importante seguir okupando estos espacios para desblanquizarlos. 

Esperanza Romero, nombre ficticio de una trabajadora doméstica que prefiere no dar su nombre por miedo a perder el trabajo

La huelga no está hecha para nosotras. Yo no hago la huelga, trabajo en el servicio doméstico y a los jefes no les gusta que pidamos permiso para ir al médico. Te dicen que no puedes faltar por hacer un trámite en tus papeles y encima tienes que reponer las horas de ausencia. Y si te opones, te lo descuentan del sueldo. No tienes horarios de comida ni de descanso.

Hacer huelga es impensable para mí y para muchas compañeras. Directamente creo que nos echarían. La huelga del 8-M será difícil para nosotros los inmigrantes. A la marcha de Madrid tampoco asistiré porque no puedo, trabajo de 8 de la mañana a las 8 de la tarde. Me han dicho que podría poner un delantal en una ventana o balcón en señal de apoyo. La verdad es que me ha parecido humillante y violento. Para mí es un día de rabia, impotencia y frustración por ser una persona migrante y sin derechos. 

Asha Ismail. Activista contra la mutilación genital femenina. Somalia

Voy a la huelga del 8 de marzo por muchos motivos. Como mujer, porque creo que es muy importante que vayamos. Como 'Save a Girl Save a Generation', para representar a todas aquellas mujeres que hayan pasado por todas las formas de violencia machista. Por la mutilación genital femenina, por violaciones, por matrimonios forzados y que a lo mejor se encuentran en una situación en sus países por la que no pueden salir a las calles para decir que ya está bien. Por todas las injusticias que se están cometiendo contra la mujer hasta el día de hoy, después de tanta lucha en todos los continentes. Por ellas, por mí, por mis hijas, por mis nietas: por eso salgo a la calle. 

Rita Bosaho, en el puerto de Alicante con la ciudad a sus espaldas

Rita Bosaho, diputada de Unidos Podemos. Cedida por Jorge Moreno / Alicante

Rita Bosaho. Política. Guinea Ecuatorial

Hago esta huelga porque creo que va a ser un punto de inflexión en el movimiento feminista del mundo. Somos muchas, en muchos sitios y nos hemos puesto de acuerdo para parar. Con esto, queremos enviar un claro mensaje al patriarcado machista, racista y clasista, sobre nuestros derechos, porque no son negocio y no se negocia con la igualdad. Pararé el 8 de marzo para que se entienda la necesidad de contar con nuestros aportes de manera cualitativa y cuantitativa. Paro el 8 de marzo para que esta revolución sea de una vez por todas feminista y antirracista. 

Paula Napi. Estudiante de Gestión y Administración Pública. Guinea Ecuatorial

Yo no marcho el 8 de marzo porque siento que esta huelga feminista sigue siendo una huelga feminista blanca en el que las mujeres racializadas no estamos representadas. La interseccionalidad dentro de esta huelga es solo una palabra vacía de contenido porque no es un movimiento que nos incluya. Además, la concepción de lo que es mujer sigue siendo vaginocéntrica. Los únicos puntos relacionados tienen que ver con los CIE y la exclusión sanitaria. Solo pueden parar las mujeres que tienen un trabajo digno, muchas no tenemos trabajo y las que lo tienen  se lo tienen que poder permitir. 

Paula Guerra. Periodista.Chile.

Más que responder si apoyo a la huelga lo que tengo es una pregunta: ¿responde la huelga a una herramienta transversal de reivindicación feminista? Porque... ¿quiénes pueden parar un día o un par de horas? Es un privilegio que no tenemos todas las mujeres. Esto me hace preguntarme si esta es una herramienta válida de lucha. Las migrantes lo primero que necesitamos son papeles para acceder a un contrato. La mayoría tenemos trabajos precarios, y si los perdemos por ir a la huelga podría hacer que nos quedáramos sin trabajo, que nos manden al CIE y la deportación. Para nosotros la huelga haría que fuéramos deportadas.

Es importante que en el discurso se incluya la visión de otras formas de feminismo. Mientras no se haga esto se estará refiriendo siempre a las mujeres occidentales. En ese discurso las que estamos atravesadas por otras cuestiones más allá de la clase y el género no estamos incluidas.

Alima Ngoutme. Presidenta de la ONG Mirando por África. Camerún

Soy mujer y soy inmigrante. Iré a la huelga del 8 de marzo porque soy ignorada, estoy aislada,  mis ideas no son bienvenidas por ser inmigrante y porque mis sueños no tienen futuro. Además soy invisible, trabajo sin contrato y con un sueldo de esclavo. Y es porque soy inmigrante. 

Antoinette Torres Soler. Directora de revista Afroféminas. Cuba

Las afroféminas ahora igual tenemos que cultivar, ordenar y crear un discurso en lugar de sumarnos a una huelga que es un gesto. La deshumanización de la mujer racializada es un problema estructural que no se resuelve con una huelga, una foto o un cartel.   

No estamos al margen, sino que hemos decidido seguir otro rumbo. Hace poco escribí un libro en el que explico este planteamiento, que es personal, una reflexión. El feminismo negro tiene una historia diferente. Es así, no es un capricho. Además, tiene unos referentes totalmente distintos, parte de las huellas que dejó la colonización y de cómo se construyó la mujer o, más bien, cómo se deshumanizó a la mujer negra. Nuestra lucha, nuestra reivindicación fundamental es la deshumanización de la mujer racializada.

Consuelo Cruz Arboleda

Consuelo Cruz Arboleda

Consuelo Cruz. Política. Colombia.

Sí voy a hacer la huelga pero tengo el corazón dividido porque yo sí puedo hacerla. Pero pienso en mis hermanas negras, africanas y afrodescendientes que son empleadas de hogar o las que han caído en redes de explotación sexual y que no tienen la libertad para salir. Iré con la encomienda de hablar por ellas y de gritar por ellas. Tenemos que hacer el ejercicio de que cuando hablamos de una huelga femenina tenemos que pensar en todas las mujeres que estamos en este país y que debemos parar. Mi lucha es para que aquellas que ahora no pueden salir puedan hacerlo en la siguiente. 

Julissa Jáuregui. Politóloga y periodista. Perú

Marcharé el 8M junto a otras compañeras migrantes y racializadas teniendo claro que la huelga es un privilegio que la mayoría de las mujeres migrantes no tenemos. Lo haré por un feminismo interseccional y no vaciado políticamente ya que a las mujeres migrantes y racializadas nos cruza aparte del género, la raza. Para dejar claro que las mujeres migrantes no somos vulnerables sino que somos vulnerabilizadas por una serie de dimensiones políticas, jurídicas, económicas y sociales como la ley de extranjería racista que violenta nuestros cuerpos, nuestras vidas, que se vale de todo un engranaje de dispositivos como las redadas racistas, los CIE y las deportaciones.

Por la derogación del real decreto ley 16/2012 más conocido como el apartheid sanitario que ha dejado fuera del derecho a la salud a personas migrantes en situación irregular. Para exigir la ratificación del Convenio 189 de la OIT y así se vean reconocidos los derechos de las trabajadoras de hogar y cuidados. Para exigir, también, que las mujeres migrantes seamos tomadas en cuenta como sujetos políticos y no como objetos de estudio.

Yos Erchxs Piña. Periodista. Venezuela

No soy amiga de los binarismos: apoyo a les hermanes migrantes y racializades que decidan marchar el 8 de marzo pero al mismo tiempo me quedo pensando quien puede hacer huelga y si es un privilegio. Para hacer huelga necesitas empleo, para tener empleo necesitas papeles y viceversa. Para mí es importante pensar que es una huelga en un estado de Europa donde existen leyes racistas para la existencia misma de las personas migrantes. Esas leyes generan unas condiciones de imposibilidad de vida de ciertos cuerpos, y ese 8 de marzo me hace pensar qué implica una huelga general donde moviliza a unos y a otros no. 

Omnia Nur. Activista. Marruecos. 

Yo apoyo la huelga del 8 de marzo como mujer y como inmigrante para que las mujeres racializadas podamos optar a un empleo digno, con derechos y libre de racismo.

Edith Espinola. Trabajadora doméstica. Paraguay

Soy paraguaya y trabajo el empleo del hogar y sí voy a la huelga para visibilizar el trabajo de todas las empleadas del hogar. Miles de mujeres y hombres no podrían asistir a su trabajo si no contaran con una persona que trabaja en el empleo del hogar y los cuidados. Por eso exigimos la ratificación del convenio 189 de la OIT para estar en igualdad de condiciones y derechos respecto a los demás trabajadores.

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