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Medio siglo del día en el que las radios populares solo emitieron contenido en euskera y del gran concierto en Anoeta

Vista del Velódromo de Anoeta, atestado de personas, durante los conciertos que sirvieron de colofón a la jornada

Rubén Pereda

Vitoria —

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El 27 de marzo de 1976, por las ondas de las radios populares de Donostia, Loiola, Pamplona y Bilbao solo se emitió contenido en euskera. '24 orduak euskaraz', que tuvo como colofón un concierto con los artistas más destacados del panorama musical vasco, tuvo mesas redondas, crónicas desde diversos rincones de la geografía vasca y hasta la emisión en directo de una reunión de Euskaltzaindia, la Academia de la Lengua Vasca. José Ramón Beloki asumió la dirección de la jornada, mientras que el diseño del icónico cartel promocional corrió a cargo de José Luis Zumeta.

El cartel promocional, obra de José Luis Zumeta

En el libro 'Euskara hegaz: Euskal irratiak 80 urte', coordinado por Koldo Ordozgoiti Juanenea, Elixabete Garmendia Lasa reseña que ya el propio título que se adoptó para la jornada era toda una declaración de intenciones. No era “24 ordu euskaraz”, sino “24 orduak euskaraz”. “Veinticuatro horas hoy, mañana y pasado, siempre y de continuo”, explica la autora. Personalidades que participaron en el evento lo recuerdan como un hito que “rompió esquemas”, pues hasta entonces era una “entelequia” que una radio emitiera tanto contenido en euskera.

Dos personas portan una ikurriña en el Velódromo de Anoeta

El programa

En un programa que se conserva en la Biblioteca Digital Hispánica, se recoge que “Radio Popular de San Sebastián y de Loyola” organizaba, de cara al 27 de marzo, “un día que, se piensa, puede constituir un punto de referencia más, claro y firme, en el desarrollo y ampliación de la cultura vasca”. Para ese día, se preveía, como primer punto del pentálogo (constaba el programa de cinco) la “utilización, en exclusiva, del euskera durante las 24 horas”. Como “tema único de la programación” se estableció “la cultura vasca en sus múltiples manifestaciones”. Esta programación, a su vez, estaba dividida en cuatro subpuntos.

En primer lugar, se pensaba organizar un total de trece mesas redondas de media hora de duración cada una y cada una de ellas dedicada a desarrollar un tema, desde una canción hasta una escultura. Se sumaba a estos coloquios una mesa redonda especial de 150 minutos de duración bajo el tema de 'La educación desde la guardería hasta la universidad'. Habría también veinticuatro crónicas desde veinticuatro comarcas vascas “para conocer la situación geográfica del desarrollo de la cultura vasca”. Para redondear el programa, se añadían veinticinco entrevistas personales a “hombres y mujeres de especial significación en el campo de la cultura vasca”.

Pantxoa eta Peio, durante su actuación en el Velódromo de Anoeta

Otro eje de la jornada —“muy fundamental” para los organizadores, según se recoge en el programa— era una reunión de Euskaltzaindia, la Academia de la Lengua Vasca. Se da la circunstancia de que dos días antes de la celebración de esta jornada, el 25 de marzo, se publicó en el BOE el decreto de 26 de febrero que reconocía la nueva denominación de Real Academia de la Lengua Vasca, cambio que se haría efectivo el 14 de abril. La reunión, en la que los académicos de Euskaltzaindia abordaron temas relacionados con los medios de comunicación y el euskera, se retransmitió en directo entre las 13:00 y las 14:30 horas. “Haciendo así que el día gire, por decirlo de alguna manera, en torno a este organismo que para nosotros es el máximo rector en el campo lingüístico de la cultura vasca”, expresaban los organizadores.

El concierto como colofón

Y, como colofón, quedaba el concierto, con un Velódromo de Anoeta a rebosar: “En otro orden de cosas organizaremos también un gran festival folklórico-musical para cerrar el día con un gran espectáculo al que invitaremos a asistir a todos los habitantes del País Vasco”. Tuvo un nutrido cartel de artistas, entre los que se contaban Artze Anaiak, Baztango Mutildantza, Jean Mixel Bedaxagar, Iturengo Ttuntturroak, Lurdes Iriondo, Gorka Knörr, Mikel Laboa, Laja-Iturbide, Benito Lertxundi, Xabier Lete, Lupe, Gontzal Mendibil, Oskarbi, Pantxoa eta Peio, Hibai Rekondo y Sakabi-Egañazpi. Algunas estimaciones apuntan a la presencia de hasta 13.000 personas entre el público.

Artze Anaiak, a la txalaparta, en el Velódromo de Anoeta

“En aquella época hubo algunos macrofestivales, pero aquel fue el macrofestival por excelencia, con una respuesta del público tremenda. Triplicó, cuadruplicó los recitales más grandes”, asegura Gorka Knörr, uno de los artistas que participó en el concierto. Lo hizo acompañado de su hermano. Estos días, con motivo del quincuagésimo aniversario, ha recibido una grabación que recoge su intervención en el concierto.

Se acuerda de que, de forma anecdótica, en el cartel que anunciaba el concierto a su apellido le faltaba una de las erres. Knörr —que años después fue parlamentario vasco y europeo y ostentó varios cargos políticos— recuerda que la iniciativa de Radio Popular, en su conjunto, “rompió esquemas”. Alude al contexto de la época, en la que, dice, que una radio emitiera contenido en euskera era una “entelequia”. “Fue un aladabonazo para que [el euskera] estuviera más presente, una iniciativa muy maja”, admite.

Las fotografías del concierto que conserva la Kutxateka de Donostia, obra de Arturo Delgado Martínez, muestran a asistentes al concierto que portan una ikurriña, la bandera vasca. Por aquel entonces, la bandera, que había sido símbolo de resistencia frente a la dictadura de Franco, estaba todavía prohibida. A finales de ese año, Ignacio Kortabarria y José Ángel Iribar, capitanes de la Real Sociedad y el Athletic Club, respectivamente, la portaron a su salida al campo de fútbol de Atocha. Poco más de un mes después, el 19 de enero de 1977, fue legalizada.

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