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La España que descarrila

Imagen de archivo de diputados reclamando en Mérida la reapertura del tren Ruta de la Plata

Miguel Coque Durán

14 de febrero de 2026 18:04 h

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El accidente de Adamuz debe conducirnos a reflexiones múltiples, entre ellas, marcar el acento sobre el trasnochado diseño radial del ferrocarril en la España de las autonomías, o sobre la concentración de inversiones en el AVE, desde los años 90, olvidando el tren de cercanías y media distancia que realmente cohesiona y vertebra territorios. 

Ejemplo paradigmático de líneas funcionales que rompían ese criterio radial, vertebrando territorios fue el extinguido 'Ruta de la Plata', que articulaba la comunicación de todo el oeste: Gijón-Sevilla. La génesis de la España descarrilada, por falta de trenes, podríamos situarla en el oeste de nuestro país; la España Vaciada o “vacilada”, que diría el castizo.

En la vorágine de la alta velocidad, sería demagógico buscar culpables únicos. Puede que todos hallamos participado, irresponsablemente, de una ilusión cara, provocando mayores desequilibrios territoriales, al concentrar la sustantividad de las inversiones en la alta velocidad. Desde la puesta en marcha de la línea AVE, Madrid-Sevilla, la población de España ha crecido en 11 millones y los déficits ferroviarios y de seguridad han respondido a un continuo de inversiones, según cada gobierno, significando con objetividad que el Gobierno de Rajoy se lleva la palma en aminoración de inversiones. 

Deberíamos, por tanto, plantearnos colectivamente, un modelo de red ferroviaria sostenible, que cohesione territorios, fijando población y vertebrando el acceso a los servicios públicos. En este sentido, la ley de Movilidad, teóricamente, debe contemplar nodos e intermodalidad en el transporte, en igualdad de oportunidades, para toda la ciudadanía, que no nos condenen a pasar obligatoriamente por Madrid. 

Debe superarse la evidencia de una realidad que nos lleva a unas marcadas infraestructuras en territorios sobrepoblados y en su desertificación en aquellos con déficit poblacional, entrando en un bucle insostenible que deben ser resuelto para no aumentar la asimetría entre una oeste hemipléjico y un triángulo saturado Madrid-Barcelona-Valencia, que anuncia colapsos inevitables.

El rápido plan de choque entre sindicatos y gobiernos, tras la reciente huelga ferroviaria, con una apuesta de 3.650 nuevos empleos y con subida en inversiones hasta 2030, apostando por refuerzo de plantillas en Renfe y Adif, debe ser un punto de partida. Tendencia que debe ser mantenida en el tiempo, debiendo resolverse la contradicción en determinadas fuerzas políticas que prometen bajada radical de impuestos, a la vez que reclaman seguridad y más servicios. 

El 'chocolomo' es matemáticamente imposible. Aumentan las frecuencias, los trenes y los usuarios mientras la liberación del ferrocarril conlleva que compañías como Ouigo e Iryo entren en la dialéctica de bajar costes a base de reducir el pago del canon a Adif, apoyados en su demanda por PP y Vox, partidarios de la liberación sin límites, a la vez que se exigen más seguridad y bajada de impuestos.

El ministro de Transporte tiene corte por delante porque debe resolver el colapso de las cercanías en Cataluña y Madrid; muy propicias para la demagogia. Por otro lado, resolver el descarrile metafórico del oeste peninsular. Prácticamente finalizado el Corredor del Mediterraneo, toca faenar en el Corredor del Atlántico, incorporando la reapertura del Ruta de la Plata al mismo. Una alternativa al nodo de Madrid, insostenible cuello de botella e indefendible desde el punto de vista de la seguridad en Europa. 

Si se contempla desde la Comisión Europea la reapertura del tren de Canfranc en los presupuestos de 2028-2034, nuestros representantes políticos en Extremadura y Castilla y León. ¿a qué esperan con su silencio cómplice? Falta el fusible de la puesta en marcha de la línea Plasencia-Salamanca para el 2035. El error histórico de su cierre debe revertirse. Más infraestructuras para el oeste peninsular y menos llantos de plañideras por la financiación territorial. 

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