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Cuando Pixar fabricó un ordenador y solo se vendieron 300 unidades

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José Manuel Blanco

Hubo un tiempo en que Pixar no reventaba las taquillas de medio mundo ni arrasaba en los premios Óscar. Antes inlcuso de ponerse a crear vistosos anuncios en los que los caramelos bailan, su foco estaba puesto en un ordenador que permitiría insertar efectos especiales en los fotogramas de una película. ¿Su nombre? Pixar Image Computer. Esta es su historia.

Un sustituto del croma

Retrocedamos a finales de los años 70. Por aquel entonces, el rey del cine era el croma, esa pantalla verde o azul que está detrás de los actores y luego se cambia por imágenes para crear efectos como el de un tren en movimiento o el de un hombre con capa roja sobrevolando los edificios de una ciudad. Era el último grito. Pero ya en aquel entonces un equipo de visionarios pensaba en revolucionar el mundo de los efectos especiales desde Lucasfilms, la empresa que George Lucas fundó para la producción de la trilogía de 'La Guerra de las Galaxias'.

Una de las divisiones de Lucasfilm, la gráfica, se afanó en buscar un sustituto digital a estas pantallas. Así, el equipo liderado por Alvy Ray Smith ideó un ordenador capaz de escanear película, procesarla, combinarla con imágenes de efectos especiales y llevar el resultado final de nuevo a celuloide. Había nacido el Pixar Image Computer.

Según cuenta el actual presidente de Pixar, Ed Catmull, en su libro 'Creativity, Inc.', el nombre de esas cajas grisáceas se debe al propio Smith y a otro de los cofundadores del estudio, Loren Carpenter. El primero vivió de pequeño en Texas y Nuevo México, en contacto con el castellano. Por ello propuso 'pixer', que creía - errónamente, claro - que era un verbo en español que significaba 'hacer películas'. Carpenter, por su parte, propuso 'radar', que era un término que le hacía pensar en la más alta tecnología. La combinación dio lugar a la palabra que todos conocemos y a una de las productoras cinematográficas que más éxitos ha cosechado en los últimos treinta años.

Comerciales en los congresos de médicos

Lo que sucedió en 1986 ya es parte de la historia: Steve Jobs compró la división y se la llevó de Lucasfilm para fundar, junto a John Lasseter, la Pixar que ahora conocemos. Juntos crearon un entorno donde el desarrollo tecnológico de Silicon Valley y la creatividad de Hollywood se daban la mano. Tanto es así que la empresa fue concebida con una doble misión: producir contenidos audiovisuales y fabricar los equipos informáticos adecuados para ello. Ahí es donde vuelve a entrar en juego nuestro querido ordenador.

Gracias a la tecnología desarrollada para el Pixar Image Computer, General Motors y Philips entraron en contacto con Pixar. Ambas estaban interesadas en las posibilidades que la compañía había abierto para el modelado de objetos y creían que podían aplicarlas al diseño de vehículos. Sin embargo, las conversaciones no llegaron a buen término. De haberlo hecho, asegura Catmull, “probablemente hubiese puesto fin a nuestro sueño de hacer el primer largometraje de animación, pero [...] era el precio de nuestra supervivencia.” El Computer demostró tener otras aplicaciones, como por ejemplo la meteorología:

Jobs sugirió al equipo de Pixar que instalaran tiendas físicas por todo el país para vender el ordenador. Además, se entregaron prototipos a hospitales y universidades para demostrar sus bondades en el campo de la medicina. Según cuenta la 'wiki' de Pixar, los responsables de marketing llegaron incluso a asistir a congresos del ramo en busca de clientes.

Potente pero demasiado caro“

El ordenador costaba 122.000 dólares de la época. Ahí es nada. Pronto se “ganó reputación de ser potente pero demasiado caro”, cuenta Catmull. De hecho, solo se vendieron trescientas unidades del Pixar Image Computer hasta su desaparición en 1990. Era el momento de enfrentarse a nuevos retos, y no parecía que el diseño de nuevo 'hardware' estuviera entre ellos.

Retomaron así una de sus grandes pasiones: la animación por ordenador. El resto de la historia ya lo conocemos. De hecho, y como curiosidad, la compañía solo usó su propio ordenador para renderizar una parte de su corto 'Red's Dream'.

En 2012, el portal eBay sacó a subasta una de estas reliquias. El precio de salida fue de 15.000 dólares y se acabó vendiendo por 25.000. El Museo del Ordenador de Rhode Island conserva otra. La pregunta es: ¿funcionarán todavía? Algún día nos tendremos que acercar a comprobarlo.

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