Rusia lanza un nuevo ataque sobre Ucrania antes de la ronda de negociaciones de paz en Ginebra
La nieve caía con fuerza Kiev en las últimas 24 horas, los coches conducían con precaución tras la nueva tormenta y las temperaturas, después de cierto respiro, volvían a descender este lunes en la capital de Ucrania. “Hace más frío, ha nevado, todo nos indica que habrá un nuevo ataque masivo”, avisaba Igor, oficial del Ejército ucraniano en Kiev. Horas después, de madrugada, su pronóstico se cumplía.
Rusia ha lanzado un nuevo ataque Ucrania a pocas horas de que se reinicien los contactos para un acuerdo de paz entre ambos bandos en Ginebra, auspiciados por EEUU. Durante la noche, las fuerzas de Moscú han lanzado cerca de 400 drones y 29 misiles de diversos tipos, incluidos balísticos, según ha informado el presidente Volodímir Zelenski, quien ha denunciado que se ha tratado de un “ataque combinado, calculado deliberadamente para causar el mayor daño posible” al sector energético del país.
En total, 12 regiones del país han sido atacadas, según Zelenski, que también indica que más de diez edificios residenciales e infraestructura ferroviaria han resultado dañados. Varias personas han resultado heridas en diversos puntos del país, de Jersón a Járkov, según los diversos balances de las autoridades regionales. En Sumy, una mujer de 68 años ha fallecido, según la Fiscalía, y otros tres trabajadores de la central térmica de Sloviansk, en la región de Donetsk, también han perdido la vida tras el ataque de un dron ruso contra su vehículo, según el Ministerio de Energía.
En la capital, faltaban unos minutos para las 5:00 de la madrugada, cuando las sirenas han comenzado a sonar. Muchos ciudadanos, ya acostumbrados, han abierto un ojo desde la cama, han cogido su móvil, y han mirado uno de tantos canales de Telegram donde avisan de los drones o misiles detectados y la dirección aproximada de estos, para, entre sueño y sueño, decidir si merece la pena bajar al sótano o seguir en la cama.
“Tenía mucho sueño. He visto que lo que se dirigía hacia aquí no era algo alarmante, y he seguido durmiendo”, dice Yuri, de 36 años. El ucraniano se encuentra en Kiev pero procede de Odesa, una de las regiones más afectadas por este último ataque masivo. Allí se encuentra su mujer y su hijo. A primera hora, confirma que todo está bien en casa. “Mi mujer no se ha despertado, aunque un edificio relativamente cercano ha sido afectado”, dice, mientras comenta la profundidad del sueño de su pareja, evidenciando la normalización de este tipo de ataques masivos por parte de los ucranianos.
En Odesa, cuyas infraestructuras han sido atacadas en múltiples ocasiones en los últimos días, decenas de miles de personas se han quedado sin calefacción ni suministro de agua, según ha informado Zelenski en X. El ataque de esta madrugada ha provocado “daños extraordinariamente serios” en una infraestructura energética de Odesa, según ha informado la empresa propietaria de la instalación, DTEK, en un comunicado, que señala que la reparación requerirá de “un largo tiempo para que el equipamiento vuelva a funcionar”. Las autoridades locales indican que tres personas resultaron heridas, una de las cuales se encuentra en estado grave.
El Ejército de Vladímir Putin ha lanzado numerosos ataques masivos contra el sistema energético ucraniano que han dejado en este invierno sin luz, calefacción y agua corriente durante días a millones de personas.
Kiev, con 10 grados bajo cero, se ha despertado con normalidad pese al bombardeo. Los ataques pasados a las infraestructuras energéticas mantienen sin calefacción a cerca de 1.200 edificios, según fuentes oficiales.
La temperatura, pese a que ha bajado en los últimos días, se mantiene lejos de la ola de frío de menos 20 grados que congeló la ciudad unas semanas atrás y que provocó la declaración de emergencia climática por parte del Gobierno del país. Pero si el termómetro baja, los ucranianos, como Igor, suben la guardia: “La experiencia nos dice que Rusia ataca cuando bajan las temperaturas. Y se espera que estos días bajen un poco más”, añade el soldado, ya habituado.
En esta última andanada, un número significativo de los drones (367 de 396) y los misiles (25 de 29, el grueso de ellos de crucero) han sido derribados, según el parte la Fuerza Aérea ucraniana.
El ministro de Exteriores ucraniano, Andrí Sibiga, ha acusado a Rusia de “despreciar” los esfuerzos de paz. “Hasta este punto desprecia Rusia los esfuerzos de paz: un ataque masivo con misiles y drones contra Ucrania justo antes de la siguiente ronda de conversaciones en Ginebra”, ha escrito en X Sibiga.
En la misma línea se ha pronunciado Zelenski: “Los socios deben responder a todos estos ataques contra la vida. Rusia debe rendir cuentas por su agresión. Nuestra diplomacia será más eficaz si hay justicia y fuerza. Fuerza de presión sobre la Federación Rusa: presión mediante sanciones y apoyo constante y rápido al ejército ucraniano y a nuestra defensa aérea”. “Para que la paz sea real y justa, las medidas deben dirigirse contra la única fuente de esta agresión, porque es Moscú quien continúa con los asesinatos, los ataques masivos y las agresiones”, dice en X.
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