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Los estadounidenses que se mudan a Madrid mientras Ayuso corteja a Trump: “Soy trans, en EEUU no hay nada para mí”

Reed Van Schenck, estadounidense trans que vive en Madrid desde 2024, en una imagen junto a unos amigos

Lourdes Barragán

Madrid —
13 de marzo de 2026 22:19 h

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Que Madrid se fija en Estados Unidos es un secreto a voces. Basta con tirar de la hemeroteca reciente. La semana pasada, la presidenta Isabel Díaz Ayuso inició el enésimo viaje oficial al país norteamericano. La idea es afianzar lazos, y así lo hizo: disfrutó de un espectáculo flamenco en Nueva York y luego fue a reunirse con empresarios e inversores. Entre ellos un alto cargo de Apollo Global Management, un fondo que acaba de incorporarse al accionariado del Atlético de Madrid. El año pasado, por estas mismas fechas, el alcalde José Luis Martínez-Almeida también voló a Miami para publicitar el Gran Premio de Fórmula 1, que acogerá la capital española. El primer edil participó en foros sobre el atractivo de Madrid como destino turístico, promocionándolo desde la casa del que ya es su visitante premium: el estadounidense adinerado.

Los últimos datos lo reafirmaron. La ciudad cerró 2025 con un récord de turistas y volvió a rebasar la barrera de los diez millones, aunque por el camino perdió un buen puñado de viajeros nacionales y ganó, en cambio, éxito entre los internacionales. Estos últimos tienden a permanecer más días y gastar más dinero en ocio, restaurantes y alojamiento: el año pasado se facturaron 21,4 millones plazas de hotel en la capital, más de la mitad ocupadas por extranjeros. Solo en 7,3 millones se alojaron turistas nacionales frente a los 14,1 que alcanzaron los de otras partes del mundo. Los primeros cayeron en 346.000 personas menos que en 2024, y los segundos ganaron casi un millón en número.

Un cambio que trae un salto económico al turismo madrileño, del que Estados Unidos es también protagonista. Entre enero y diciembre llegaron 1.103.443 norteamericanos para visitar Madrid, casi un 7% más que el año previo y doblando holgadamente al segundo perfil extranjero más presente en la capital, con el que además existe una mayor cercanía geográfica: los italianos, que alcanzaron los 447.262 turistas en 2024 según cifras municipales. Algunos visitan la ciudad y, años más tarde, vuelven para quedarse. Pero desde aquí todo se ve distinto.

Me sorprendió que tanta gente me preguntara por qué me había mudado aquí

Jacob Hendrickson Estadounidense que vive en Madrid

“Me sorprendió que tanta gente me preguntara por qué me había mudado aquí”, reflexiona Jacob Hendrickson, estadounidense afincado en Madrid desde marzo del año pasado. Llegó con su mujer después de plantearse durante mucho salir de Norteamérica. Antes probaron otras opciones tanto dentro como fuera del país: primero se mudaron a Texas y luego a México, muy cerca de la frontera. Querían salir de Estados Unidos por diversas razones, entre las que menciona las dificultades para acceder al sistema privado de salud o el peligro en los colegios.

Buscaban un lugar donde poder empezar otra vida y comenzaron a fijarse en Europa. Sorteando opciones llegaron a Madrid, gracias a que su pareja pudo mantener el trabajo en remoto y seguir vinculada a una empresa de San Francisco. Hay cosas que echan de menos, pero dicen sentirse a gusto. Alquilan un piso en el centro y disfrutan el día a día en la ciudad, aunque algunas cosas les sorprendieron nada más aterrizar. “Creo que muchos estadounidenses piensan que la vida aquí es muy barata, sobre todo en lo que se refiere al sistema de salud español”, confiesa Jacob, que ha desmentido en su cabeza esa idea.

Jacob y su familia en el Metro de Madrid

“Nosotros venimos de una ciudad pequeña en EEUU, así que no era tan fácil dar con algo mucho más asequible a nivel de vivienda o comida si nos íbamos a una capital”, considera, afirmando que el precio para alquilar o comprar apartamentos en Madrid no ha sido una de las razones ventajosas por las que han terminado viniendo, entre las que también menciona la limpieza de las calles junto a locales de ocio en el centro, desde los bares de Chueca hasta la zona de Malasaña. Pero ninguna de esas cualidades es la que más destaca.

“Lo que ha cumplido mis expectativas es la experiencia de ir al médico. Creo que este sistema funciona es más preventivo que el nuestro y no solo cubre lo que ocurre cuando ya estás enfermo: puedes ir a consulta y que te mire un doctor si te encuentras mal, pero aún no sabes qué pasa. Es lo que más me ha sorprendido”, determina. Cada vez más estadounidenses parecen fijarse en Madrid, pero la ciudad también está interesada en ellos. Un día antes del viaje de Ayuso a Nueva York, el director de Invest in Madrid –la oficina regional para la promoción y atracción de la inversión extranjera– reconoció en público su especial interés por el mercado estadounidense, uno de los más rentables.

Honores y reconocimientos para EEUU, un “faro del mundo libre”

Para conquistarlo no se ha escatimado en galantería. El pasado mes de febrero, la presidenta autonómica también anunció que concederá la Medalla Internacional de la Comunidad Madrid al país americano, al que considera “el principal faro del mundo libre”. En su día, la mandataria celebró la captura de Nicolás Maduro y la catalogó como “una de las noticias más importantes de los últimos tiempos”. Con este reconocimiento a la Administración de Trump, la máxima autoridad regional suma otro nuevo alago a la cadena. Por el 250 aniversario de la independencia de EEUU, Ayuso celebrará en la capital un homenaje el 4 de julio a los ciudadanos norteamericanos.

El eslogan de la libertad ha sido uno de los más enarbolados por Ayuso, tanto dentro como fuera de campañas electorales. Aunque algunos difieren de que su país sea verdaderamente un faro del mundo libre. “Yo soy trans, así que en Estados Unidos no hay nada para mí”. La frase es la más contundente que deja Reed Van Schenck, doctor en Comunicación por la Universidad de Pittsburgh (Pensilvania) y profesor en la privada IEU International European University. Especializado en estrategias comunicativas en Internet, Reed conoce bien tanto la política estadounidense como la española: nació entre la primera y, cuando empezó a tener problemas por su identidad, emigró a la segunda.

Desde su llegada a la Casa Blanca, Donald Trump ha impulsado nuevas medidas restrictivas para la comunidad trans e incluso reducido sus recursos médicos o planteado limitar los indicadores de sexo en pasaportes de personas transgénero y no binarias. Este verano, una jueza federal del distrito de Massachusetts dictaminó una orden preliminar que censuraba la idea, negando al jefe del Capitolio que se pudiera impedir a estas personas solicitar un pasaporte masculino, femenino o de otra índole y obligarlas a identificarse con su sexo de nacimiento. La sentencia hacía referencia a un decreto presidencial firmado en enero de 2025, en la que Trump estrechaba las nociones del género y las delimitó a lo femenino y lo masculino.

Aquí vivo con mi novio y no tengo ningún miedo a exhibirme con él en público, algo que sí me ocurre en ciudad natal

Reed Van Schenck Nació en Virginia Beach y actualmente vive en Madrid

Sin embargo, numerosos organismos de la comunidad científica internacional reconocen la existencia de identidades transgénero o no binarias, más allá de los dos roles canónicos. Antes de Trump, Reed ya veía un escenario complejo para la comunidad LGTBI en Virginia Beach, su lugar de origen. Pero con los últimos movimientos para moldear derechos dio el paso definitivo. “Aquí vivo con mi novio y no tengo ningún miedo a exhibirme con él en público, algo que sí me ocurre en ciudad natal”, destaca en una conversación con Somos Madrid. Aterrizó en agosto de 2024 y ahora vive con su pareja, que es de Panamá, pero trabaja en remoto y solo pasa estancias cortas al otro lado del charco.

Aunque no solo se movió por una causa personal. “Soy profesor, y mis clases tocan temas racionales o de género que en Estados Unidos estaban muy marginalizados”, añade el docente, que confiesa haber elegido Europa por la promesa de una “mayor calidad democrática”. A la pregunta de si, después de casi dos años, se ha cumplido esa expectativa responde lo siguiente: “Dada mi situación [como hombre trans], aquí encuentro opciones reales para los tratamientos hormonales que necesito dentro del sistema de sanidad pública. Noto una cultura más amplia de resistencia, no se permite pasar encima de algunas garantías”.

Mark Bray, en la redacción de elDiario.es

En octubre de 2025, recién llegado a España, elDiario.es entrevistó al historiador estadounidense Mark Bray. Acababa de huir de su país por el acoso que recibió tiempo después de publicarse su libro Antifa, el manual antifascista, que salió a la venta en 2017. Con el retorno de Trump a la Presidencia, el acoso volvió a acechar a su puerta y tomó la decisión de abandonar EEUU. Ya había vivido en Madrid años antes, en dos ocasiones separadas en el tiempo: la primera fue entre 2012 y 2013, cuando vino gracias a una beca Fullbright para investigadores; y la segunda fue ya diez años más tarde. Había vuelto a Norteamérica cuando este giro en los acontecimientos le hizo volver temporalmente con su familia.

“Soy optimista, creo que podremos regresar después de que las niñas terminen el curso escolar”, augura, a la espera de que el temporal amaine y los acosadores desaparezcan. Para venir a Madrid tuvo que pedir un permiso de un año en el trabajo y, aunque aún confiesa tener “cierto miedo” a su vuelta, prefiere hacerlo antes que perder puntos como docente. Si no fuera por lo profesional, cree que se quedarían. “Prefiero vivir en Madrid, aunque sé que no todo es perfecto y me sorprenda ver cada vez más locales a brunch [un almuerzo típico estadounidense] o restaurantes de smash burguers”, ironiza. Siente que la ciudad es muy distinta a la que conoció por primera vez hace una década. Vive más gente y hay zonas que se asemejan más a un “parque de atracciones” que a una comunidad de vecinos. Pero aun así, de momento se alegra de permanecer aquí: “No descarto volver pronto”.

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