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Vestigios urbanos de un fraude: Gowex, la empresa que prometió wifi gratis en todo Madrid y sigue en sus quioscos

Cartel de Gowex, con su logo y el mensaje de wifi gratis, en un quiosco de Conde de Casal junto a una marquesina de EMT.

Guillermo Hormigo

Madrid —
8 de enero de 2026 22:21 h

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El urbanismo de las ciudades es también una forma de memoria. Edificios y calles cuentan los relatos que conforman su historia, desde los pueblos que las habitaron hasta los grandes sucesos que las sacudieron. En Madrid, algunos ejemplos dispares son los restos de su muralla árabe, el legado del estilo arquitectónico neomudéjar o los icónicos grafitis de Muelle. Algunos vestigios, sin embargo, no retrotraen a épocas de esplendor. Tampoco a grandes logros artísticos. Son recuerdos accidentales del fracaso, la quiebra, la incompetencia o incluso la delincuencia. Reflejos de los aspectos más vergonzantes de un país.

Es lo que sucede en la capital con los estertores que resisten de la empresa Gowex, de cuya caída en desgracia se cumplen ya más de once años. La compañía que prometió wifi gratuito por toda la ciudad (y en muchas otras) aún está presente en muchos de los espacios públicos que su proyecto pensaba utilizar como parte de la infraestructura. Algunas marquesinas de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT) y muchos quioscos todavía conservan carteles o láminas con el característico logo de Gowex: una mano blanca y curvilínea haciendo la señal de ok sobre un fondo azul, con el nombre de la compañía escrito al lado en el mismo color. Para muchos transeúntes pasará como una publicidad más, una que quizá se ha quedado antigua a tenor del desfasado diseño y del desgaste que acumulan estas cartelas. En realidad, es todo lo que queda de la gran mentira empresarial de la década pasada.

Creada y presidida por Jenaro García desde 1999, Gowex ofrecía algo tan futurista para la época como wifi gratis de forma masiva, declarando más de 100 millones de ingresos anuales y anunciando una red de puntos de conexión que superaba los 100.000 terminales. Hasta que el caso Gowex estalló el 1 de julio de 2014 con un informe de Gotham City Research. Este fondo bajista, que gana dinero apostando por la caída de empresas cuyas cuentas cuestiona, emitió un análisis que pinchaba la burbuja de la compañía. Gowex cotizaba por aquel entonces en el denominado Mercado Alternativo Bursátil (MAB), donde las empresas no están obligadas a detallar sus cuentas, pero sí a que existan unos asesores a modo de intermediarios.

El informe de Gotham City Research desveló que ni una sola de las cifras de ese supuesto éxito financiero y técnico era verdadera. Sus ingresos reales eran, como mucho, un 10% de lo que estaban declarando. La red de puntos wifi, según las estimaciones más optimistas, era tres veces menor de lo que afirmaba. Los créditos millonarios que afirmaban haber obtenido en Estados Unidos no existían. Y todo ese falso volumen de negocio, que un auditor había dado por bueno sin hacer comprobaciones, venía de un sistema de facturas falsas y compraventa de mercancías que no existían. Gowex, supuestamente, había recurrido al proveedor de sociedades fantasma que suministró a la Gürtel, a la operación Marsans y a la trama del caso Nóos.

Gowex, la promesa con pies de barro

Mientras tanto, los directivos se habían repartido tres millones en dividendos y habían engañado a los grandes bancos del país: Santander, Bankinter, la Banca March, Deutsche y Caixabank le dieron más de 22 millones en créditos y avales. Llegó a conseguir un préstamo subvencionado del Gobierno para un proyecto sobre la brecha digital en Cádiz con fondos europeos, según publicó El Confidencial.

En Madrid, Gowex había establecido un modelo de consorcio público-privado para impulsar a la capital española como ejemplo de Wireless Smart City junto con el Ayuntamiento de Madrid, que por entonces lideraba Ana Botella. Autobuses de EMT, quioscos de prensa, espacios abiertos... La ciudad había logrado, según aseguraba la compañía pocos días antes de que se revelaran sus cuentas reales, dotar de wifi gratis a más del 40% de Madrid, “convirtiendo la capital en una de las ciudades mejor conectadas del mundo”. Desde el consistorio precisaron luego que “la infraestructura técnica y la tecnológica pertenecen a la propia EMT” y que Gowex era “solo un patrocinador”, según recogía ABC. Botella dijo estar “sorprendida” por la noticia del fraude y anunció que rescindiría “inmediatamente” los contratos municipales si se demostraba que las cuentas eran falsas.

La Comunidad de Madrid también se sumó a esta fiebre tecnológica (y finalmente fraudulenta). El Gobierno autonómico que presidía Ignacio González firmó un contrato con Gowex para instalar wifi en toda la red de Metro. El proyecto estaba a punto de iniciarse en Nuevos Ministerios cuando trascendió mediáticamente la verdadera situación financiera de la compañía. El plan era ir ampliando progresivamente el servicio a las principales estaciones del suburbano, pero nunca llegó a completarse. Posteriormente, el suburbano modificó su apuesta y trabajó en mejorar la cobertura de datos móviles mediante un convenio de 16 millones de euros con los principales operadores móviles. Alcanzó la red completa en 2021, terminando de apuntalar el verdadero futuro de las conexiones digitales con el 4G.

No solo Gowex está en la calle, también su fundador: “Quiero entrar ya en la cárcel”

Jenaro García negó durante una semana que el informe que expuso la coyuntura real de su empresa fuera cierto, hasta que compareció en la Audiencia Nacional con un escrito titulado “manifiesto y confieso”. En él, reconocía que “las cuentas desde la salida a Bolsa no respondían a la realidad” y que toda la responsabilidad era suya. Se iniciaba entonces un periplo judicial que, más de una década después, todavía está pendiente de juicio.

El magistrado que investigó el caso en la Audiencia Nacional decidió enviar al fundador de Gowex y varios colaboradores al banquillo al entender que “las cuentas no respondían a la realidad, ni reflejaban la imagen fiel, lo que no impidió la captación de nuevos inversores”. La Fiscalía Anticorrupción, en su escrito de acusación presentado en 2019, pidió hasta 18 años de cárcel para Jenaro García y multas que superan los 10,2 millones de euros.

El propio García aseguró, en una entrevista a El Mundo publicada en 2024, que deseaba una resolución cuanto antes: “Quiero entrar ya en la cárcel”, declaró. Pero de momento este histórico fraude no termina de cerrarse en los tribunales. Los juzgados, al igual que las calles de Madrid, se resisten a dar carpetazo definitivo a un caso que dice mucho sobre la España de la colaboración público-privada desatada. Sobre ese mundo que todavía veía en las empresas tecnológicas un halo de esperanza hacia el futuro. Así, puede que no esté mal conservar esas señales de Gowex, a modo de recuerdo permanente de los errores cometidos en el pasado que siempre pueden repetirse en el futuro.

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