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¿Por qué se vaticina que ya en el próximo ejercicio fiscal se recupere la mitad de la contracción económica?

Nadia Calviño, vicepresidenta española de Asuntos Económicos y Transformación Digital y Valdis Dombrovskis, vicepresidente de la Comisión Europea

En la anterior crisis, los valores acumulados de deuda pública y déficit se dispararon y pudimos comprobar que tardamos casi siete años en situarnos en los márgenes anteriores a la misma, similares a 2009. La estabilidad presupuestaria pasaba por dos factores clave: el primero de ellos era computar a la deuda pública gran parte de las acciones del llamado "rescate” de la economía nacional. El segundo fue hacer que esa deuda se extendiera sine die en el convencimiento de que en algún momento las arcas públicas terminarán por pagarla. Mientras eso sucedía había que abrir la mano en las transacciones y regulaciones comerciales. De ahí es donde derivan cuestiones como por ejemplo con la reforma laboral del PP que rompió el diálogo social.

Si bien las crisis son cíclicas y algunas sobrevenidas, hay ocasiones en las que las recetas no son exactamente las mismas. En este momento contamos con la movilización de recursos públicos, primero del anuncio del presidente Pedro Sánchez y los diferentes tramos de los anunciados 120mil mil de euros del Tesoro Público. A esta acción hay que indicar también los más de 140mil que la UE ha pronosticado solo para España en el monto total de 750mil mil del mecanismo de emergencia habilitado para la crisis de la pandemia. Hay que señalar dos cuestiones en este punto.  Este fondo “especial” propuesto por la Comisión Europea y que todavía el Consejo deberá ratificar, no es un añadido a las políticas nacionales puestas en marcha por el ejecutivo de PSOE-UP, sino que financiará lo que los gobiernos nacionales hayan previsto para sus territorios. O dicho de otra forma, nos tocarían 20mil millones extra desde la previsión inicial, algo del todo insuficiente para llevar a cabo la reconstrucción. No es de extrañar, por tanto, que la diplomacia española comandada por Nadia Calviño y Arancha González siga luchando para que el resto de mecanismos de la Unión Europea también sean activados. En especial la aportación del Banco Central, que en una primera aproximación situaba en 750mil millones de Euros (como la cifra de la propia Comisión) la máquina de hacer dinero para acudir, de forma preferencial, a los mercados de deuda soberana.

Pero volvamos a la cuestión inicial. El período de recuperación de la contracción será mucho más corto que la vez anterior porque en este caso no se han dañado los sectores productivos: no ha habido una catástrofe natural que haya arrasado fábricas o cultivos; no se ha puesto en duda la fiabilidad de los capitales; no ha habido una falta de recursos naturales y lo más importante, no existe falta de mano de obra cualificada para atender las demandas de los sectores afectados. Este ha sido uno de los argumentos clave para que España, Italia y Francia hayan podido doblar la mano al resto de socios europeos en la consecución de las acciones comunitarias para hacer frente a la actual crisis: estamos, en términos económicos, ante una cuestión de movilidad que afecta al consumo global, así es que, recuperada la movilidad también lo hará el consumo.

De ahí que todos los actores más pegados al tejido económico, como ha sido en España el caso de las comunidades autónomas y sus polémicas por la desescalada, pujen por comenzar la actividad. Pero por primera vez en mucho tiempo también tenemos un ingrediente nuevo en la resolución de una crisis económica, la voluntad política de que no se vuelva a repetir. De ahí la importancia de que fructifique el impulso de la presidenta Von Der Leyen con respecto a las políticas de transformación digital y energética, la llamada transición verde. Coincide también con el apadrinamiento de las mismas que han hecho, entre otros, Macron y Sánchez, en una alianza estratégica que trata de coaligar de manera permanente a dos de las familias políticas más importantes del continente, liberales y socialdemócratas.

Todavía estamos a la espera de la concreción de cuantas y cuales serán las líneas presupuestarias que llevarán finalmente al presupuesto comunitario hasta 2027, como ya adelantó en eldiario.es de la Región. De eso también depende la acción del gobierno de San Esteban, que ahora mismo depende de la transferencia de fondos del gobierno de Pedro Sánchez, como por ejemplo han sido los recientes  más de 20 millones de euros en materia de alquiler de vivienda y que la coalición de la derecha regional ha tratado de patrimonializar.

En cualquier caso y hasta que veamos los números exactos, como lo será el presupuesto de 2021 (el primero tras la era Montoro), no se podrá evaluar cual será el alcance de la visión de nuestra clase política y empresarial. Seguimos pues en un momento de transición e incertidumbre.

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29 de mayo de 2020 - 06:00 h

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