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Los incondicionales del PP

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Una de las señales más claras del declive electoral del Partido Popular es que ha perdido capacidad para movilizar a su electorado potencial. No es un cambio menor, pues las victorias electorales de este partido se explican en gran medida por su alto nivel de penetración entre los votantes conservadores, una fidelidad de la que el PSOE ha carecido entre el electorado de izquierda. No obstante, a pesar de la erosión electoral del Partido Popular, casi uno de cada tres votantes daría su apoyo a los populares si hoy se celebraran elecciones. ¿Quiénes son estos electores incondicionales cuyo compromiso con el PP resiste frente a los embates políticos y económicos del Gobierno? Si atendemos a los datos, los votantes que le quedan al PP son fundamentalmente los sectores ideológicos más radicales de su electorado.

El capital electoral que el PP acumuló en las últimas elecciones generales tiene dos grandes vías de agua. La primera es la de los ciudadanos que, habiendo dado su apoyo al partido en el 2011, hoy votarían a otros partidos políticos (a quienes denominaré fugados). El perfil ideológico de estos electores está alejado del de los votantes incondicionales del Partido Popular: son más moderados en su ideología (ver gráfico 1) y menos centralistas en sus preferencias sobre la cuestión territorial o en su identidad nacional [1]. Se trata de un grupo de votantes más formado e implicado en actos de movilización, que discute con mayor frecuencia de política y con un perfil menos religioso que los votantes fieles al PP social (barómetro CIS abril 2013) [2].  

Viendo el perfil de los fugados, es posible que su abandono del PP se explique por su desacuerdo con medidas de naturaleza más ideológica del Gobierno o por su discurso sobre el Estado Autonómico. Este grupo también muestra una mayor intolerancia hacia los escándalos dentro del PP que el resto de votantes. Por ejemplo, un 80% de fugados piensa que el caso Bárcenas es una trama organizada dentro del partido y no tanto un caso de irregularidades cometido por una persona (frente a un 43% entre los votantes incondicionales y un 65% entre quienes votaron al PP y ahora se abstendrían, votarían en blanco o están indecisos) [3]. La valoración de la situación política parece ser más importante que la valoración de la situación económica para explicar por qué quienes apoyaron al PP se fugan a otros partidos.

La segunda vía de agua en los apoyos del PP se encuentra en quienes votaron a este partido en las generales de 2011 pero ahora votarían en blanco, se abstendrían, o no han decidido el voto. Son los votantes BAI (blanco, abstención e indeciso) del PP. A diferencia de quienes abandonan a los populares por otras formaciones, los BAI sí se parecen a los electores que siguen manteniéndose fieles al PP. Sus posiciones ideológicas son algo menos radicales que la de los votantes incondicionales, pero no hay ningún otro ámbito, ni socioeconómico ni de preferencias políticas (formación, estatus, apoyo al referéndum en Cataluña, sentimiento regionalista), en los que estos grupos difieran de manera significativa.

Por tanto, no parece que las diferencias ideológicas entre los BAI y los incondicionales sea lo que explique que unos mantengan su apoyo al PP y otros no acaben de dárselo. Lo que verdaderamente separa a estos grupos es la valoración de la actuación del Gobierno y, sobre todo, la de Mariano Rajoy. Quienes dicen que se abstendrán, votarán en blanco o no tienen decidido su voto otorgan a Rajoy una valoración media de 4,1 (casi igual que la de los fugados, 3,9) mientras que quienes siguen apoyando al PP le dan un 7,3 [4]. También se dividen en su valoración del caso Bárcenas y en cómo lo ha gestionado el partido. En resumen, son las cuestiones relacionadas con la valoración del gobierno (y no tanto la valoración de la situación económica) lo que fragmenta las opiniones entre estos dos grupos.

En definitiva, los BAI se sienten próximos al PP (un 40% siente simpatía hacia el partido), pero no le convence lo que hace este Gobierno ni Rajoy y percibe al Partido Popular como una formación dividida. ¿Significa esto que los votantes indecisos y abstencionistas del PP son irrecuperables? Quizás su simpatía hacia el PP acabe determinando el voto, pero no parece que ni el Gobierno ni Mariano Rajoy vayan a contribuir mucho a ello.


Gráfico 1. Ideología de votantes fugados (votantes del PP en 2011 que apoyan a otros partidos) e incondicionales (votantes del PP en 2011 que siguen votando al PP)

Fuente: GESOP julio 2013.


Gráfico 2. Ideología de votantes incondicionales (votantes del PP en 2011 que siguen votando al PP) y BAI (votantes del PP en 2011 que hoy votarían en blanco, se abstendrían o no votarían) 

Fuente: Barómetro GESOP julio 2013.



[1] Un 25% de fugados está de acuerdo con el derecho a decidir en Catalunya, frente a un 14% entre los incondicionales (Barómetro GESOP julio 2013).

[2] Estos datos pertenecen al análisis del barómetro del GESOP de julio de 2013 y del barómetro del CIS de abril de 2013. Los datos del GESOP no reflejan diferencias significativas en identidad territorial o preferencias sobre el modelo territorial entre fugados e incondicionales, pero sí muestra diferencias en sus preferencias sobre la cuestión del referéndum en Catalunya (ver nota 1).

[3] Barómetro GESOP julio 2013.

[4] Barómetro GESOP julio 2013. En el barómetro del CIS de abril de 2013 la valoración de Rajoy por los incondicionales es de 5,7 y la de los fugados es de 2,95.

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