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VÍDEO

Un forcejeo con la Policía y dos años de cárcel: el bolo sin fin de La La Love You

Pedro Águeda

El bolo en Gijón de los La La Love You (grupo editado por Subterfuge) el 25 de octubre de 2014 en Gijón supuso al grupo un buen rato compartiendo escenario con una banda local, unas cuantas cervezas gratis y dos años de cárcel para su batería, Rafael Torres, un ingeniero de Parla (Madrid) sin antecedentes penales ni policiales, al que un juez de la ciudad asturiana ha condenado a dos años de cárcel por atentado a la autoridad y lesiones a dos policías que le confundieron con un ladrón de móviles.

Torres debe indemnizar con 12.209 euros a la familia de uno de los agentes, que estuvo de baja 19 días por el golpe recibido en la boca durante el forcejeo y que falleció dos años después por motivos ajenos a los hechos.

La defensa de Torres ha recurrido la sentencia a la Audiencia Provincial apoyándose en el vídeo de una cámara de seguridad que no sirvió para evitar la condena del titular del Juzgado de Lo Penal número 1 de Gijón, a pesar de que fue una de las pruebas analizadas en el juicio.

Las imágenes (en el vídeo que encabeza esta pieza) muestran al batería de La La Love You caminando por la calle a las 3:30 de la mañana del día 26 y a los policías siguiéndole a distancia. En un momento dado, los dos agentes se abalanzan sobre él. Torres intenta salir corriendo, pero es interceptado. Se resiste y los tres caen al suelo. Torres intenta zafarse, pierde la sudadera y termina siendo reducido. Cuando acaba el forcejeo, comprueba que uno de los policías sangra por la boca.

Los policías buscaban a un ladrón de teléfonos móviles, pero a Torres no le encontraron más que el suyo. No llevaba armas, ni drogas. No venía de cometer un delito, sino de tomar “unas cervezas” después del concierto. Decidió irse al hotel antes que sus compañeros porque al día siguiente jugaba un partido de fútbol en Madrid y quería regresar pronto, motivo por el que había viajado en su coche particular y no en la furgoneta del grupo. En el sumario consta el acta del partido que nunca jugó.

En su camino al hotel quiso detenerse a comprar algo de comer, pero antes, cuenta, fue a orinar detrás de una tapia. De vuelta sobre sus pasos, camino de la tienda, es cuando le interceptaron los policías.

¿Por qué intentó huir Torres? Según él, porque no sabía que eran policías. Ni se lo dijeron, ni le mostraron la placa. La versión de la Policía difiere y la grabación no tiene sonido. En el visionado de las imágenes, de calidad deficiente, no se aprecia que los policías muestren su identificación, como defendieron los propios agentes. Sí se aprecia cómo a uno de ellos se le cae algo de la mano y que se agacha a recogerlo.

Torres declaró que en un momento del forcejeo se percató de que uno de los hombres que se abalanzaban sobre él sangraba por la boca y pensó que ese era el motivo por el que querían pegarle: le habían confundido con el agresor. El condenado dice que hasta que no comenzó a sonar la emisora de uno de los policías no supo que eran agentes de la autoridad y que no rechaza que él pudiera causar la lesión involuntariamente. En cualquier caso, fruto de la caída y nunca de una patada de “tijera”, como narra el atestado policial.

En el vídeo se aprecia cómo los policías propinan un puñetazo, una patada y un rodillazo al joven durante la inmovilización y después de ser reducido. Los golpes siguieron en comisaría, siempre esposado, según asegura el baterista. La querella que interpuso por detención ilegal y malos tratos, sin embargo, fue archivada.

El policía herido tenía 55 años en el momento de los hechos. Fue atendido de heridas que a la postre le causaron una cicatriz de tres centímetros en el borde del labio inferior y la fractura de dos prótesis fijas. 

En la denuncia original, los policías aseguran que el joven –32 años en el momento de los hechos– gritó varias veces: “Yo no fui, yo no he hecho nada” y que “lanzó varias patadas”. En el informe policial de análisis de las imágenes, posterior, se rebajan esas “varias patadas” al siguiente comentario: “Este varón cae al suelo donde se puede intuir que propina una patada al Policía 72.883, ya que se observa cómo éste mueve bruscamente la cabeza hacia atrás, si bien no puede observarse claramente debido a que la imagen es parcialmente tapada por la fecha del vídeo y la distancia que existe entre la cámara de seguridad y el lugar en el que se producen los hechos”.

La sentencia del magistrado Lino Rubio Mayo resume en lo ocurrido en 21 líneas de “hechos probados” que se completan con un folio entero sobre los aspectos de la lesión y el tratamiento del policía que recibió la patada. En esas 21 líneas se considera acreditado que el joven apretó el paso cuando detectó a los policías, que éstos le siguieron y que el condenado se ocultó “detrás de un muro de hormigón”. A continuación, y “tras manifestarle la condición de policías”, Torres “echó a correr” e intentó zafarse. “De resultas, el agente número 72383 recibió un impacto en la boca, aparentemente una patada que le ocasionó lesiones”, sentencia el fallo.

El recurso de Torres, según su defensa, cuestiona que esa “aparente” patada sirva para condenarlo por lesiones. Añade que no hay “dolo, culpa o negligencia” en el golpe que recibe el agente porque no hay patada sino, a lo más, un golpe fortuito fruto del intento del policía por inmovilizar al condenado. En cuanto al atentado a la autoridad, dice el recurso, no se puede producir si el batería del grupo de punk pop La La Love You no sabía que los dos hombres que se le abalanzaron eran policías. El fiscal pedía cuatro años de cárcel para el batería.

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