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El Supremo aleja la posibilidad de que Junqueras, Forn y 'los Jordis' salgan de la cárcel antes del juicio por el 1-O

El juez Llarena desprecia la renuncia del exconseller de Interior a la política y deja así a los presos sin opciones de convencerlo de que no reincidirán 

Insiste en que ser independentista no es delito y a continuación expone el riesgo de reincidencia que implica que Forn no abandonde sus convicciones 

Los expertos critican la "argumentación negativa" que practica Llarena o el "salto argumental insalvable" del auto de prisión  

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Joaquim Forn y los Jordis declaran a petición propia en el Supremo

Manifestación en favor de la excarcelación de los presos por el 1-O EFE

El auto dictado este viernes por el juez Pablo Llarena para rechazar la excarcelación de Joaquim Forn reduce las posibilidades de que tanto él como los otros tres investigados que siguen en prisión provisional, Oriol Junqueras, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, puedan hacer algo para salir en libertad antes de que se celebre el juicio, probablemente durante el próximo otoño, según fuentes del propio Tribunal Supremo.

Ni el abrazo al marco constitucional para perseguir el objetivo de la independencia de Catalunya, primero; ni la renuncia a ser diputado, ahora, han sido suficientes para que el juez deje de considerar que el riesgo de reiteración delictiva de Forn es tan alto como para mantener contra él la medida cautelar más grave que recoge el ordenamiento jurídico español.

Las fuentes del Alto Tribunal consultadas por eldiario.es consideran “demoledor” el contenido del auto para las aspiraciones de libertad de los cuatro investigados. Con los argumentos expuestos por Llarena, todos ellos asentados en la gravedad de los hechos que se investigan, el juez está anticipando el auto de procesamiento, el paso anterior a la apertura de juicio oral, añaden las mismas fuentes.

El Alto Tribunal quiere acelerar la instrucción del 1-O todo lo posible y desde la Sala de lo Penal ubican la posible celebración del juicio en el próximo mes de octubre. La ausencia de argumentos que puedan convencer a Llarena de un cambio de criterio aboca a que los cuatro presos, acusados de ser responsables directos de los hechos entorno a la consulta ilegal, sean conducidos al juicio en un furgón de la Guardia Civil desde las cárceles de Estremera y Soto del Real.

La defensa de Forn, ejercida por el despacho del prestigioso abogado barcelonés Cristóbal Martell, ha sido la que más lejos ha ido en la exposición del acatamiento de la legalidad por parte de su cliente. Pero tampoco eso ha servido, ni servirá de mucho para conseguir la libertad de Forn en la causa por rebelión, sedición y malversación, según se desprende del auto de Llarena.

La posibilidad de que Forn y Sànchez pudieran votar la investidura como presidente de Carles Puigdemont ya se presentaba como impedimento para su excarcelación a ojos del Supremo,  según adelantó eldiario.es el pasado 11 de enero. Forn eliminó esa posibilidad al renunciar a tomar posesión del acta de diputado y anunció que abandonaba la política. Ahora, Llarena responde que no es suficiente.

Y el juez vuelve a referirse a Puigdemont como elemento distorsionador del futuro de Forn. “Hay sectores que defienden explícitamente que debe conseguirse (la indepedencia) de manera inmediatamente y perseverando en el mecanismo de secesión contrario a las normas penales que aquí se enjuicia. Precisamente, esta última actitud es la que se sostiene quien otorgó en su día la confianza al señor Forn para que fuera consejero de Interior y que encabezó la lista electoral en la que el investigado decidió integrarse hace escasas semanas”, dice Llarena en alusión a Puigdemont.

Según el magistrado, el cargo desde el que delinquió presuntamente Forn, el de conseller de Interior, podría volver a ser ocupado por el investigado sin necesidad de que ejerza de parlamentario, por lo que su gesto se vuelve estéril de cara a recuperar la libertad. Junqueras, que nunca ha sido tan contundente como Forn en su acatamiento de la legalidad, acaba de proponer  una presidencia simbólica de Puigdemont junto a otra efectiva. Pronunciamientos de este tipo, añaden, solo empeoran sus perspectivas de salir en libertad, de por sí ya escasas.

Riesgo de reincidir por ser independentista

El punto del auto de Llarena ha levantado polémica en ámbitos políticos y judiciales por sus referencias a la ideología de Forn. El Tribunal Supremo ha venido reiterando que el posicionamiento ideológico de cada cual, y su reflejo en un programa político, no es delito aunque vaya en contra del orden constitucional establecido, a diferencia de lo que ocurre en otros ordenamientos jurídicos europeos.

Llarena incide en esta idea, pero a continuación habla del peso que la ideología tiene en la previsión de que Forn pueda volver a delinquir. “El investigado, en expresión de su legítima libertad ideológica, mantiene lógicamente su ideario soberanista, lo que, aún siendo constitucionalmente válido, no supone que deba renunciarse a evaluar que el convencimiento que mantiene posibilita una reiteración del delito que resultaría absurda en quien profese la ideología contraria”.

Desde el Tribunal Supremo defienden que la “prognosis” que debe realizar el magistrado instructor de la retieración delictiva debe apoyarse en el conocimiento de los hechos que tiene Llarena para hacer esa previsión, incluida la posición ideológica que le llevó a actuar de forma presuntamente delictiva.

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional por la Universidad del País Vasco. En declaraciones a eldiario.es recuerda que para mantener a un investigado en prisión provisional debe concurrir la gravedad de los hechos -medida por la pena que recoge para ellos el Código Penal- con la posibilidad de destrucción de pruebas, el riesgo de fuga o el de reiteración delictiva. Llarena, añade López Basaguren, dedica la mayor parte de su auto a exponer la gravedad de los hechos y la implicación de Forn, y solo el cuarto punto al riesgo de volver a delinquir que presentaría su puesta en libertad.

“Su argumentación es muy endeble. Se apoya en dos posibilidades. Una, que podría volver a ser nombrado conseller, pero solo si lo fuera habría un indicio de la reiteración delictiva, en ningún caso lo hay antes de que ese nombramiento se produzca. En segundo lugar, habla de la ideología del investigado y presupone que ser soberanista implica apoyar una vía unilateral para la independencia. No es delictivo apoyar una vía unilateral sino cometer hechos que vayan por esa línea. Con otros investigados no ha valorado esa posibilidad a la hora de imponer las medidas cautelares”, expone el catedrático de la UPV.  

Se trata, añade López Basaguren, de “una argumentación negativa”. “En lugar de argumentar por qué hay riesgo de reiteración delictiva se dedica a exponer que no hay garantías de que no vaya a haberla. Me parece muy grave”, asegura el catedrático de la UPV.

El catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla Javier Pérez Royo considera que la decisión de haber enviado a Forn a prisión y después mantener esa situación “no tiene fundamento jurídico y ahora, menos todavía”, en relación a las posiciones mantenidas ante el juez por el investigado y su renuncia a la política. Sin embargo, Pérez Royo resta importancia a la referencia a la ideología de Forn que hace Llarena porque el auto sustenta la decisión de mantenerle en la cárcel por la posibilidad de que vuelva a ser nombrado conseller y reincida.

Para el catedrático de Derecho Procesal de la Universidad de Barcelona Jordi Nieva, Llarena hace “un salto argumental insalvable”, según el cual, Forn tiene una ideología independentista y de eso presupone que apoyaría nuevas manifestaciones que derivarán en hechos violentos que, añade el profesor, apenas se han producido.  

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