Las criptomonedas resucitan el mito del wifi comunal de la fallida FON

Un rúter minero de Helium y la app de la compañía.

A mediados de la década de los 2000, siete años después de fundar Jazztel, Martin Varsavsky creó FON. En aquellos años, menos de la mitad de la población tenía contratado el acceso a Internet en su casa y las conexiones móviles eran aún más escasas. La idea del ya por entonces millonario empresario argentino –que salió de España en 2020 considerándose un “refugiado de la COVID” y actualmente invierte en negocios de fecundación in vitro que los científicos observan con recelo– era multiplicar las conexiones wifi. ¿Cómo? Creando redes comunales en las que los usuarios destinaran una parte de los datos a que otros clientes de FON accedan a su wifi.

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Al principio la idea caló. Era una época en la que la riqueza de las redes aún se medía en variables como altruismo y desarrollo en comunidad, en la que encajaba una colaboración entre miles de usuarios para mejorar las posibilidades de conexión de todos. La empresa asegura que llegó a tener activas varias millones de foneras, los rúters que permitían a terceros conectarse al wifi propio.

Pero pasados unos años la cosa se desinfló. Unos dicen que poco a poco Internet perdió esa inocencia altruista, que las foneras eran objetivos inmejorables para robar ancho de banda para descargar contenidos y que la mejora de las conexiones dejó obsoleta la idea. Otros, que todo fue una burbuja para atraer inversiones multimillonarias de Google, Skype o British Telecomunications, puesto que FON nunca tuvo la tecnología y disposición de mantener una red de esa envergadura y su modelo de negocio era canibalizar el altruismo revendiendo conexiones móviles a clientes no registrados en FON con los datos que sus usuarios compartían.

FON no ha desaparecido pero ahora se dedica a otras cosas. Su intento de crear una conexión wifi internacional, que llegó a extenderse por Europa, Norteamérica y Asia, se quedó en el cajón de los mitos fallidos de Internet. Hasta ahora, ya que la empresa estadounidense Helium parece haber cogido el testigo de Varsavsky y está volviendo a construir una red internacional comunitaria. Su vuelta de tuerca es echarle un toquecito de blockchain y criptomonedas, el secreto de todas las salsas de los nuevos emprendedores digitales y sobre las que también se alarga la sombra de burbuja.

La idea de Helium se basa en que los rúters que expanden su red también minan su propia criptomoneda, denominada Helium o HNT. Cuanto más cobertura ofrezca el aparato a la red, por extenderla a zonas en las que no estaba presente, tener un buen emparejamiento con otros rúters o suministrar tráfico de datos a un buen número de dispositivos, más HNT minará. La idea ha explotado en el último año de la mano del auge de la tendencia cripto, pasando de menos de 14.000 rúters conectados a más de medio millón, con más de 7.200 en España. Casi 39.000 ciudades de 161 países tienen puntos de conexión de Helium, que denomina a su creación “La Red del Pueblo”.

Una red para el Internet de las Cosas

Con el 5G expandiéndose por el mundo, “La Red del Pueblo” no aspira a ofrecer conexión a Internet a móviles, tabletas u ordenadores. Los rúters de Helium están pensados para conectar dispositivos del Internet de las Cosas, esa otra revolución digital anticipada durante años pero que no termina de consolidarse. Este tipo de aparatos necesitan transferir paquetes de datos de poco tamaño, pero a cambio también suelen requerir que la conexión llegue a mucha más distancia de la que puede proporcionar una conexión wifi convencional.

Los ejemplos que pone la empresa son los collares de perro con GPS que permiten rastrear la ubicación del animal, vehículos conectados como bicicletas o patines, así como instalaciones como huertos inteligentes. Son también los casos de uso que repiten machaconamente los cientos de canales de YouTube sobre criptomonedas que promocionan la red de Helium y que han ayudado a extender la iniciativa alrededor del mundo.

“En 2021 había más de 2.000 millones de dispositivos IoT (Internet de las Cosas) conectados que utilizaban la telefonía móvil y uno de los principales problemas para estos clientes era el coste: el 65% de las empresas que utilizan la telefonía móvil para el despliegue de IoT afirman que acaban pagando por datos no utilizados”, expone el responsable de marketing de Helium.

La empresa afirma que con su tecnología se puede abaratar el coste de esas conexiones y “descentralizarlas” de los operadores tradicionales, una idea fuerza de la revolución de las criptomonedas. Una calculadora en su página web explica que un dispositivo que haga una transferencia de datos cada minuto a través de la red Helium, como esos collares inteligentes para perros, tendría un coste de unos 30 céntimos de euro al mes. Una flota de 1500 bicicletas que se conectaran 60 veces por minuto, menos de 10 euros.

Además, permite establecer esas conexiones incluso a 15 o 20 kilómetros del rúter que da señal, impensable para las conexiones wifi tradicionales.

Minería barata

Helium existe desde 2013, pero no fue hasta 2019 cuando lanzó “La Red del Pueblo”. Con la explosión de la corriente cripto a partir de 2020 la idea empezó a ganar mucho impulso, superando todas las expectativas en 2021. Pero hay una característica que define ese crecimiento: para los usuarios que están montando los rúters mineros de Helium, crear la red para el Internet de las Cosas es lo de menos. “La gente lo que quiere es ganar dinero. Es uno de los tipos de minería más rentables que existe ahora mismo”, explica a elDiario.es Jesús Valencia, que tiene un par de rúters conectados.

El motivo es que no requiere equipos con altas capacidades de cálculo y altos consumos de energía, como por ejemplo la minería de Bitcoin, que se basa en pruebas de trabajo. El minado de Helium gira en torno a la prueba de cobertura, el valor del rúter para la red, que se puede aumentar colocándole mejores antenas o ubicándolo en puntos estratégicos. “Un rúter de cinco watios te genera tres veces lo que genera una tarjeta gráfica [para minar Bitcoin], y sin ese consumo de 250-300 watios que tienen”, detalla Valencia.

“Si tú tienes una tarjeta gráfica y otra persona tiene la misma van a ganar exactamente lo mismo si las pones a minar Bitcoin. Con esto no es así, esto depende de la ubicación y del montaje de la instalación que hagas. Son todo cálculos de altura, distancia y ubicación”, continúa. Los pisos altos son muy cotizados, igual que las zonas elevadas o próximas a grandes masas de agua (como una bahía) puesto que permiten al aparato enviar nítidamente su señal a más distancia. “Las antenas tienen que tener visión directa. Se crea una línea entre antenas y si no hay obstáculos entre medio pues la conexión es perfecta y obtienes más beneficios”.

Incluso con la gran tracción que ha tenido el despliegue de cobertura, seguimos escuchando el escepticismo de los críticos: "Sí, tenéis una red, pero ¿la usa alguien?"

Frank Mong jefe de Operaciones de Helium

La consecuencia del gran interés que ha suscitado Helium entre las personas que quieren minar criptomonedas es que “La Red del Pueblo” ahora tiene otro punto en común con FON: ha conseguido levantar una gran infraestructura pero aún no sabe cómo darle uso. “Como esto es nuevo, el tráfico de datos ahora mismo es verdad que apenas se está usando, al menos en España”, confirma Valencia. En EEUU el mayor gran logro de Helium es un pacto con la ciudad californiana de San José, en Silicon Valley, para usar su red para mejorar el acceso a Internet de un barrio de 1.300 familias vulnerables.

“Incluso con la gran tracción que ha tenido el despliegue de la cobertura en fases tempranas, seguimos escuchando el escepticismo de los críticos: ”Sí, tenéis una red, pero ¿la usa alguien?“, reconoce Frank Mong, jefe de Operaciones de Helium: ”Es un gran recordatorio de que no sólo estamos construyendo una red descentralizada útil, sino que también tenemos que encontrar mejores maneras de decirle al mundo que el uso está empezando y creciendo“

“Se trata del despliegue más rápido de una red inalámbrica en la historia, y su alcance global rivaliza con el de la infraestructura tradicional, ya que cada miembro se convierte en una torre de telefonía en miniatura. No conozco ningún otro proyecto de blockchain que tenga tanta tracción en el mundo físico”, presume Mong.

Carrera mundial por hacerse con los rúters mineros

Mientras Helium busca para qué utilizar la red que está construyendo, la comunidad cripto se pelea por hacerse con sus rúters mineros. HNT no está entre las principales criptomonedas –actualmente está en la posición 46 del ranking de CoinMarketCap– pero la facilidad de su minado está atrayendo a miles de personas. Helium ha licenciado 27 rúters mineros para que sean fabricados por terceros y están todos agotados, pese a que sus precios superan los 500 euros. Como en el caso de las foneras, hay que contar con una conexión a Internet previa para que den señal.

La gran demanda y la crisis de los microchips han provocado que la lista de espera para recibir un modelo nuevo de los rúters mineros de Helium llegue a los diez meses. En el mercado secundario, los propietarios de uno de ellos piden entre el doble y el triple del precio original por sus aparatos. Muchos interesados lo pagan.

“El cálculo que se hace es que si tú te gastas 500 euros en un aparato que te llega en 10 meses, con el que puedes ganar 100 euros al mes, en el mes 15 habrías cubierto la inversión”, explica Jesús Valencia en conversación con este medio. “Pero si tú lo compras de segunda mano al doble de precio y lo tienes desde el minuto uno, con ese mismo cálculo de ganar 100 euros al mes, empezarías a tener beneficios a partir del mes 10 en vez del 15”. Las ganancias de cada rúter se puede consultar en el buscador de Helium de forma pública. Hay algunos que llegan o superan esos 100 euros al mes. Otros muchos no.

Pero hay más variables. En las primeras etapas de expansión de la red era más sencillo ocupar celdas que no contaran aún con ningún rúter, pero con su creciente popularidad eso se complica. Colocar un rúter en un lugar donde ya hay buena cobertura provoca que los beneficios de todos los rúters ubicados allí previamente bajen.

“Lo que ganes depende de muchas cosas, porque va en función del precio de Helium en sí. Puedes estar generando X cantidad de monedas que valen tanto y te está siendo rentable hoy en día, pero si baja el precio de Helium durante una temporada será menos rentable, luego puede volver a subir... o dejar de ser rentable y ya no volver a serlo más”, expone Valencia, que afirma que desconocía la experiencia de FON. “Yo creo que el proyecto tiene bastante futuro... pero claro, nunca se sabe”.

Helium se está viendo arrastrado por la tendencia a la baja que sufren la mayoría de las criptomonedas en las últimas semanas. Al cierre de esta información cada HNT se vende a 23,7 euros, después de rozar los 50 en noviembre. Por el momento sus propietarios están más atentos a su gráfica de valor en el mercado cripto que a las cifras de uso de la red para dispositivos del Internet de las Cosas pese a que, como en el caso de FON, encontrar una forma de rentabilizarla podría ser clave en su supervivencia.

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