eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

La jueza Elósegui

63 Comentarios

No son las convicciones las que inhabilitan para juzgar sino la incapacidad para abstraerse de ellas a la hora de hacerlo. Los textos revelados por este diario, pertenecientes a la nueva magistrada electa del Tribunal de Estrasburgo en representación de España, han llevado a muchos a concluir que no es aceptable que una persona que tiene un pensamiento que se considera homófobo pueda defender adecuadamente los Derechos Humanos desde tal instancia. Como abogada de causas perdidas que saben que soy, yo quiero argumentar aquí que no son sus convicciones ortodoxas cristianas -o ultraortodoxas si quieren- las que tienen que preocuparnos sino su capacidad para juzgar aplicando la ley y sin mezclarlas en ello. María Elósegui es numeraria del Opus Dei, como otros jueces lo son en España. Nadie hace un examen ideológico a los jueces para ejercer su labor. Sólo se les exige que sus convicciones íntimas no tuerzan su mano al juzgar. Lo mismo le debe ser exigido a la nueva magistrada internacional.

Así que la pregunta que parece planear sobre la polémica es en realidad: ¿Es posible creer y defender los derechos humanos desde ciertas posiciones? Yo creo que, afortunadamente, sí. Creo que se llega a la defensa de esos valores fundamentales desde diversas ideologías o creencias y digo afortunadamente porque, en caso contrario, si sólo desde el laicismo se defendieran los principios fundamentales de nuestra convivencia, estos estarían demasiado solos y demasiado en peligro. Pero dejaré que sea la propia Elósegui quien conteste a eso: “Creo que hay unos valores comunes y universales entre todas las culturas, que se reflejan en los Derechos Humanos, y que estos deben enseñarse en las escuelas y a toda la ciudadanía. Hay una ética racional que nos une a todos. A pesar de que aumente el relativismo moral, cabe llegar a puntos comunes objetivos, que no son un mero consenso sino que forman parte del humanismo cívico”. Es algo que he comprobado en muchos debates y ocasiones. En muchos temas clave que afectan a la dignidad humana y a los derechos fundamentales del individuo, es más fácil confluir desde la izquierda con personas que proceden del humanismo cristiano que con los descarnados neoliberales. Estos creen, al final, que las leyes del mercado pueden regir también la vida humana y por eso apuestan por los vientres de alquiler, la prostitución como negocio,el capitalismo salvaje, la desigualdad o incluso en casos extremos la venta de órganos. Nunca encontrarás a un humanista cristiano en ese barco.

El caso es que Elósegui lleva años trabajando en el Consejo de Europa en temas de inmigración y que se ha interesado por los Derechos Humanos hasta centrar su carrera académica en ellos. No se si puede deducirse de ahí que los desprecia o que no es capaz de defenderlos. No he podido leer sus 17 libros y más de 100 artículos. Ha escrito tratados completos sobre “la inclusión del otro”, la “ciudadanía inclusiva”, el problema de Francia con su no aceptación de esa inclusión y ha manifestado que “los que vinculan inmigración con terrorismo, mantienen una xenofobia basada en miedos y que llega a atacar al Islam cuando muchos de esos chicos son vulnerables y son utilizados”. La catedrática mantiene una postura respecto a los delitos de odio que ya me gustaría a mi que asumiera el ministro del Interior y hasta la Fiscalía de este país. “El discurso del odio, además, debe tener como intención el incitar a otros a cometer actos de violencia, intimidación, hostilidad o discriminación contra quien va dirigido el discurso. El contenido del injusto es que se genere un peligro cierto de actos ilícitos contra esos grupos o personas”. Justo lo que muchos en este país no quieren entender, extendiendo el discurso del odio hasta lograr represiones inaceptables. Es una mujer que cree que “la Doctrina Parot se hizo a través de la jurisprudencia y no era justa”. Ya ven. Lo que le dolieron las tripas al PP con el hecho de que López Guerra estuviera sentado en Estrasburgo y fuera partidario de tumbarla. No les hubiera ido mejor ahora.

Seguir leyendo »

El Tribunal Constitucional sabrá lo que hace

46 Comentarios

Mariano Rajoy.

En lo que a la posibilidad de discutir sobre la estructura del Estado se refiere, el PP ha mantenido siempre la misma posición: no cabe siquiera abrir la discusión. Siempre que se ha intentado abrir un debate, el PP ha recurrido al Tribunal Constitucional para intentar bloquear la apertura del mismo.

Ocurrió en primer lugar con la reforma del Estatuto de Autonomía del País Vasco. El Proyecto de Ley de Reforma del Estatuto Vasco fue aprobado bajo el mandato de Juan José Ibarretxe por el Parlamento Vasco por la mayoría exigida por el Estatuto de Gernika y fue a continuación remitido a las Cortes Generales, a fin de que fuera sometido al control previsto para los Estatutos del artículo 151 CE. La Mesa del Congreso acordó la convocatoria de un Pleno en el Congreso de los Diputados al que se invitó al Presidente Ibarretxe para que presentara la reforma y pudiera responder a las observaciones de los diferentes grupos parlamentarios.

El Grupo Parlamentario Popular intentó impedir el debate en el Congreso e interpuso un recurso de amparo contra el acuerdo de la Mesa del Congreso, recurso que el Tribunal Constitucional admitió a trámite, pero que resolvió, correctamente en mi opinión, decidiendo que no había razón alguna para que el debate no se celebrara. El Congreso de los Diputados, tras el debate, rechazaría la tramitación del Proyecto de Ley aprobado por el Parlamento Vasco por entender que era radicalmente incompatible con la Constitución.

Seguir leyendo »

Jack el Destripador como método de diagnóstico

40 Comentarios

La vicepresidenta Sáenz de Santamaría este jueves dando cuenta del recurso del Gobierno. EFE

Puigdemont, Catalunya, legalidad, PP, millones, Catalunya, Puigdemont, Puigdemont, imperio de la ley, millones, PP, PSOE, Ciudadanos, jueza homófoba, millones, empleo, legalidad, millones, PP, Puigdemont.  La cantinela suena en nuestros oídos de la madrugada a la noche.  Como una letanía se repite en un eco interminable de sonidos y textos. Interpretada desde la severidad de una maestra de escuela en el Telediario 1 que se torna júbilo en el “PP, ora pro nobis”, a la gomina de sus tertulias.

Agrias, justicieras, censoras, superiores de nacimiento en las ondas de las radios, la sorna mal disimulada entre los aposentados en la derecha de todas los televisiones.  Salta de ellas al papel, a las ondas de voz y de regreso a las pantallas de la temible red. Puigdemont, Catalunya, PP, millones, millones, we are the best, siempre the best, a por ellos. Agua, por favor, un vaso de agua.

Dice la magistrada Elósegui que el tribunal de Estrasburgo debía elegir entre un juez al servicio del gobierno y ella que es neutral. Neutral y homófoba. Y machista y retrógrada.  A veces la disyuntiva ni siquiera es tal y viene todo junto en el mismo paquete. Ése es nuestro drama, la España de hoy, la peor de siempre. Fuera de nuestras fronteras nos conocen bien pero en la Europa de los mercaderes pesa mucho contar con un contable que paga las cuentas a los acreedores de la deuda pública convertida por Rajoy en descomunal. Es el mercado, amigos.

Seguir leyendo »

Ahora sí que hay peligro en Catalunya

58 Comentarios

Sería un milagro que el Tribunal Constitucional no aceptara el recurso del Gobierno contra la candidatura de Puigdemont. Puede que alguno de sus miembros dude al respecto, pero desde hace mucho tiempo está claro que la mayoría de ellos descarta la posibilidad de disentir con quien les concedió ese jugoso cargo justamente porque su obediencia estaba garantizada. Por eso es prácticamente seguro que Puigdemont no será president. Tal y como estaba previsto desde la noche del 21 de diciembre, cuando se comprobó que los independentistas volvían a obtener la mayoría del parlament.

Puigdemont estaba sentenciado desde el día que se aplicó el artículo 155. Y si han surgido algunas dudas de que esa sentencia no iba a cumplirse ha sido porque el president ha demostrado ser mucho más hábil y tenaz que lo que sus verdugos suponían que podía ser. Le dejaron presentarse a las elecciones y luego recoger su acta de diputado porque ni vislumbraron que podía convertirse en candidato indiscutible a la presidencia. Ni se les ocurrió pensar que lo que iba a hacer desde Bélgica y mucho menos que podía tener el éxito de imagen europea que cosechó en Dinamarca, dejando una y otra vez en ridículo al gobierno y a los tribunales españoles. Pero ese recorrido tenía un final anunciado. La incógnita era cómo se implementaría y cuantos errores cometería este gobierno antes de llegar al mismo. El último ha sido del propio Rajoy, que el miércoles dijo en Onda Cero que el gobierno no actuaría para frenar la investidura de Puigdemont antes de que el intento se consumara y que el jueves aceptaba que Susana anunciara el recurso.

Y a la vista de esa última metedura de pata, no tan gorda como la de las cargas del 1-O y las antes citadas, no sólo cabe confirmar la ineptitud de Rajoy y de los suyos sino también sospechar que La Moncloa sufre presiones y no sólo de las capitales europeas: el dictamen del Consejo de Estado es un claro indicador de que en el entramado del poder hay más de uno que disiente con el gobierno. Veremos si el recurso ante el Constitucional agudiza o no esas tensiones. Pero Ciudadanos y los amigos de Aznar están al acecho. A medio plazo esos indicios pueden convertirse en hechos que influyan decisivamente en el panorama político. Pero hoy por hoy el gobierno manda y su prioridad es acabar con Puidgdemont, aunque eso suponga mantener el artículo 155, quien sabe si intensificar su aplicación, que no haya presupuestos y que la política española y el funcionamiento de las instituciones sigan manga por hombro.

Seguir leyendo »

¿Qué debería hacer Podemos?

39 Comentarios

Pablo Iglesias, junto a Pablo Echenique, en el Consejo Ciudadano del sábado.

Que los partidos políticos no están en buen momento como forma de intermediación no lo pone ya casi nadie en duda. La materialización de los proyectos políticos y su puesta en práctica, así como la canalización de la energía política de los ciudadanos para decantar el modelo que marque la convivencia social son los sacros objetivos de los partidos. Sin embargo, la endogamia, las luchas de poder, la necesidad de perpetuación de personas y estructuras, los han convertido en un problema para los ciudadanos, como confirman las encuestas. La exhibición de sus luchas internas, expresadas como debates democráticos y la evidencia de la priorización de sus intereses sobre el de los intereses generales, ha asentado una imagen de inutilidad y de freno a los avances que empujen proyectos más cercanos a las necesidades reales de los ciudadanos. 

En medio de esta percepción generalizada, los partidos tradicionales optan por la mejora de la experiencia de usuario, renuevan sus estructuras, abren sus puertas a otros perfiles más independientes; o bien, dejan correr el tiempo a la espera de que se pase la fase de incertidumbre y ambigüedad. Este último sería el caso de Partido Popular, que no es capaz de cambiar sus pulmones por branquias para poder seguir respirando, pero en otro hábitat distinto. 

Los partidos nuevos, a los que también se podría caracterizar como partidos rápidos por la velocidad de irrupción e implantación en la escena nacional, especialmente Podemos, sin embargo, no están sabiendo responder a esta crisis de percepción de los partidos. Su dirigentes, cuadros y bases pasan por una especie de depresión anímica en la creencia de que el mal de los partidos también a ellos les ha atacado. Ante esta tristeza del partido de Iglesias la pregunta es ¿qué debería hacer Podemos? Desde luego, cambiarse el nombre no parece ni lo más sensato ni lo más eficaz, más bien parece una ocurrencia basada en una detección peregrina del problema. Podemos es el mejor nombre de partido que he visto en tiempo. Representa al nosotros, al grupo, al colectivo que decide junto. Es horizontal y es activo. Es ilusionante y optimista. Es acción y es de futuro. Hace referencia a los ciudadanos. Por favor, no os cambiéis el nombre. 

Seguir leyendo »

Los tontos útiles del capitalismo

Letrero de Wall Street en Nueva York.

Yo confieso, he sido tonto útil del capitalismo, y aunque me arrepiento con propósito de enmienda, igual puedo volver a pecar en cualquier momento. Que seamos legión, desatados por la redes, no quita la gravedad dañina de mi estupidez. Cuando se habló de la posibilidad de alquilar esa habitación que uso de espacio de trabajo, con la que podría sacar un dinerillo, gracias a una aplicación informática, critiqué a los rancios que se oponen al progreso, a los vecinos envidiosos que no tienen una habitación que alquilar. Cuando se planteó la posibilidad de que las horas tontas que tienes por la ciudad con el coche las puedas emplear en prestar un servicio más barato que un taxi, me pareció una gran oportunidad de flexibilidad, de la que solo podrían quejarse los taxistas acomodaticios, con mentalidad rentista gracias a sus licencias municipales. Cuando se ofreció la posibilidad de que con la bici puedas prestar un servicio de mensajería, me pareció genial, pues puedes compaginar esa actividad con un uso flexible de tu tiempo. Cuando he tenido posibilidad de hacer trabajos que fomentan mi autonomía y mi creatividad, no me ha importado hacerlo en condiciones laborales infames, por debajo del umbral de la línea de pobreza, sin derechos laborales.

Todos estos movimientos han venido acompañados como el hermanamiento entre tecnología, desarrollo personal, autonomía individual y mejora para todos del bienestar económico y/o emocional. A cada persona se le estaba ofreciendo la posibilidad de convertirse en emprendedor, dueña de su propio futuro, de salir de su zona de confort, de luchar por sus sueños, de explorar la vida. La tecnología nos estaba haciendo libres. Oh, sí. Libres de ser explotados y vendidos como mercancías, desarticulando los controles colectivos y morales que contribuyen a equilibrar la negociación entre quienes tienen capital, ya sea económico, social, cultural o simbólico, y los que no.

El éxito del neoliberalismo entre la gente de derechas y la posmodernidad entre la gente de izquierdas no obedece tanto a las bondades de estas ideologías, sino a que ambas comparten un núcleo que facilita la intensificación de la explotación económica de la fuerza de trabajo. Ambas fomentan la misma visión de la sociedad: un agregado de individuos en el que cada uno puede hacer lo que quiera mientras no moleste a los demás. Cada uno es libre de elegir sus gustos, preferencias y llegar a acuerdos con los demás. Hay diferencias, claro que las hay. Los posmodernos le dan más importancia a las identidades colectivas, y gracias a ellos hemos avanzado mucho en la justicia del reconocimiento de las identidades estigmatizadas y marginadas, aunque todavía quede mucho por recorrer. Pero al centrar el debate en temas identitarios y culturales e insistir en que todo es construcción social se les olvida por el camino que la propiedad privada de los medios de producción será una construcción social, pero tan bien construida que tiene una lógica que lo arrasa todo. Mucha teoría de la sociedad líquida, de la sociedad red, de la flexibilidad, la individualización, la capilaridad del poder… pero lo que estamos viendo en empeoramiento de las condiciones de vida de la gente que solo tiene para vender su fuerza de trabajo, ya está dicho en libros decimonónicos apolillados, escritos por un señor viejuno de grandes barbas.

Seguir leyendo »

El Rajoy más Franco

111 Comentarios

Mariano Rajoy

¿Cuántas veces se ha llenado la boca el Partido Popular con la palabra Constitución desde el 1-O? Tantas como políticos tiene el partido de Gobierno, aproximadamente.

Pero, cuando se trata de igualdad, ¿qué es lo que pasa con la sacrosanta Constitución?

Seguir leyendo »

La chapuza y la homofobia como 'Marca España'

30 Comentarios

Una bandera española

Gran imagen la que está dando nuestro país en Europa… otra vez. En menos de una semana hemos sabido que de la terna de candidatos que presentó el Gobierno para cubrir una vacante del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) uno no alcanzaba ni de lejos el nivel requerido, otro andaba en el límite y la mejor de los tres tiene una mentalidad  más propia de la época en que Torquemada hacía de las suyas. 

Imagino las caras de los miembros de la comisión del Consejo de Europa encargada de entrevistar a los candidatos cuando prepararan sus interrogatorios. Les debió bastar con entrar en Google para percatarse de que el number one de la propuesta española había llegado a la presidencia del Tribunal Constitucional envuelto en la polémica. El pecadillo de Francisco Pérez de los Cobos era ser o haber sido, nunca quedó completamente aclarado, militante del Partido Popular. Los comisionados europeos leerían que su nombramiento no había sido ilegal, sino más bien alegal. En España ningún juez en activo puede tener el carnet de un partido político, salvo los miembros del Tribunal Constitucional que no forman parte, formalmente, del poder judicial.  Pérez de los Cobos tenía derecho a su cargo, sí, pero ética y políticamente resultaba más que cuestionable. 

A pesar de estos antecedentes, o quizás debido a ellos, el Gobierno había preparado el terreno para que la Asamblea del Consejo de Europa se inclinara por él. En primer lugar había retrasado la presentación de la propuesta hasta que Pérez de los Cobos acabó su mandato en el alto tribunal. Después le allanó el terreno eliminando a los posibles rivales españoles que podían hacerle sombra. Así logró completar una terna con otros dos candidatos que, según fuentes jurídicas citadas por este mismo diario, eran “candidatos de paja” que no podrían competir con todo un expresidente del Constitucional. 

Seguir leyendo »

El retroceso social progresa adecuadamente

El expresidente valenciano Francisco Camps

Estos días, siguiendo las nuevas declaraciones en el juicio a la trama Gürtel, resulta difícil entender cómo no estamos todos en la calle, en huelga indefinida, pidiendo el endurecimiento de las penas para  corruptos y corruptores y la dimisión de un presidente del gobierno de un partido que se ha financiado ilegalmente. Se habla de la desconexión entre las élites progresistas y su electorado, pero a mí me parece que la desconexión es la del electorado en general con lo político, con lo público, y además es algo que propicia el sistema, un enfoque neoliberal de la sociedad que prima los criterios de rentabilidad empresarial sobre el interés social.

Cuando hace unos días escuché hablar de Inverfest, lo primero que pensé es que se trataba de una feria de inversores, un congreso en torno a la inversión. Resulta que es un festival musical de invierno. Me parece significativo, un signo del espíritu de nuestro tiempo, relacionar el lexema “inver” con el campo semántico de las finanzas en lugar de con la naturaleza.

Con ocasión de su actuación en el marco de ese festival varios periódicos entrevistaron a Los chichos y, aunque obviamente sus respuestas no son muestras conclusivas de nada -como tampoco lo es mi anécdota con el término Inverfest-, sí pueden ayudar a señalar ciertas tendencias, inclinaciones, en fin, maneras de enfrentarse al momento que nos toca vivir. Del batiburrillo de sus respuestas se puede sacar en claro dos o tres ideas muy simples: que todos los políticos son igual de malos, que las clases sociales existen porque de todo tiene que haber en la viña del señor y que necesitamos una figura de autoridad -padre, dios, jefe, dirigente- que nos cuide, nos proteja y se haga cargo de todo. “No creemos en Podemos. Creemos en Dios”, decían.

Seguir leyendo »

La jueza infiel

María Elósegui, la jueza española en Estrasburgo

María Elósegui sostiene que "la fidelidad es el valor más importante para la felicidad de la pareja". Es probable que ese valor, el de 'la fidelidad', se convierta, paradójicamente, en un caballo de batalla para la jueza que va representar a España en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH). Y es que todo parece indicar que, haga lo haga, Elósegui, si no lo ha sido ya, está abocada a ser infiel.

Para su nuevo puesto, la catedrática debería renunciar a la 'fidelidad' que la une a aquellas creencias -más religiosas que científicas- que la llevan a sostener (en contra de lo que dice la Organización Mundial de la Salud y la propia Unión Europea) que la homosexualidad y la transexualidad no son conductas sanas sino patologías. Sin embargo, lo prolífico y arraigado de sus tesis invitan a creer que es difícil que esto vaya a suceder. Lo más probable es que la jueza prefiera serle infiel al principio de Universalidad sobre el que pivota la normativa de Derechos Humanos por la que ella debería velar. Ese que prohíbe la discriminación también por motivos de orientación sexual e identidad de género y que cada día avanza hacia una mayor despatologización de la diversidad afectivo sexual.

Sería interesante saber si, hasta ahora, María Elósegui desconocía la existencia de este Principio y también del artículo 21 del capítulo de "Igualdad" de la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE. Instrumento que, con carácter vinculante, prohíbe a los Estados discriminar a las personas LGBTI. Pero por otro lado, me extraña, viendo su trayectoria en otras causas y su compromiso contra el racismo, que ignore que la UE está obligada a luchar contra cualquier tipo de discriminación (algo que también recoge el artículo 14 de Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales).

Seguir leyendo »