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Sandokán se escuda en sus asesores: "Yo no sé qué es el IRPF"

La Fiscalía pide 44 años de cárcel al empresario cordobés por 11 delitos contra la Hacienda Pública por el presunto impago de impuestos

Por el mismo motivo también se sientan en el banquillo sus cuatro hijos, para los que se pide 22 años de prisión a cada uno

Se les acusa de dejar de pagar cerca de 60 millones del IRPF y de impuestos de sus empresas entre los ejercicios 2003 y 2006

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Rafael Gómez dice que no sabe de cuentas y firmaba lo que le ponían delante

Rafael Gómez dice que no sabe de cuentas y firmaba lo que le ponían delante

El empresario y exconcejal en Córdoba, Rafael Gómez, conocido como Sandokán, se sienta desde este lunes en el banquillo acusado de 11 delitos contra la Hacienda Pública por impagos de impuestos del IRPF y de sus empresas entre los años 2003 y 2006, por lo que se enfrenta a una pena de prisión de 44 años, según la petición de la Fiscalía. Junto a él, sus cuatro hijos están acusados también por fraude y a cada uno se les acusa de haber cometido ocho delitos, por los que se les pide una pena de 22 años de cárcel a cada uno.

En el primer día de juicio, Sandokán ha descargado su culpabilidad directamente en los profesionales que asesoraban contable y fiscalmente a sus empresas, argumentando para ello que no tiene estudios: " No sé escribir, y leer, algo" ha dicho a preguntas de su abogado defensor, las únicas que ha querido responder. "Yo no sé lo que es el IRPF ese", ha llegado a señalar ante una cuestión acerca de su declaración de la renta y, en todo momento, ha apuntado a los profesionales que desde dentro de su empresa y desde asesorías externas llevaban la contabilidad y fiscalidad del entramado de sociedades del empresario.

Firmaban "lo que nos ponían por delante"

"Prácticamente no las comprendo ni me entero" ha dicho sobre las cuentas de sus empresas y en varias ocasiones ha reiterado que los asesores eran los encargados de "esas cosas" sin que él les diera instrucción alguna: "Ni lo hice ni sé de qué me está hablando. Nunca me he metido en nada de eso", ha contestado a preguntas de su abogado. "Siempre confiábamos en ellos. Lo que nos ponían por delante para firmar pensábamos que era lo justo", ha argumentado al reconocer que no leía los documentos que firmaba ni examinaba el contenido de las cuentas de las empresas.

Asimismo, durante su declaración ante el juez, Rafael Gómez ha descargado de responsabilidad contable o fiscal a sus cuatro hijos, sentados a su lado en el banquillo y también acusados: "No saben ni se han ocupado de esas cosas. Mi familia nunca se ha metido en esos temas".

Sandokán y sus hijos, que han estado arropados por la esposa del empresario que no está acusada pero sí es presuntamente responsable a título lucrativo del impago de los impuestos, se han mostrado tranquilos a lo largo de este primer día de juicio. La Fiscalía les acusa de un presunto fraude a Hacienda que asciende a casi 60 millones de euros, por lo que además de la pena de prisión para cada uno de los miembros de la familia también pide multas millonarias. De hecho, a Gómez se le pide una sanción económica que multiplica por seis lo defraudado, llegando a los 350 millones de euros aproximadamente.

El fraude también corresponde al impago del IRPF durante esos ejercicios, mientras que las empresas a las que se señala sobre su impago a Hacienda son Arenal 2000, Arenal 2001, Arenal 2000 de Inversiones y Grupo Inversos Arenas 2000, dedicadas principalmente a la construcción y promoción inmobiliaria.

Por su parte, cada uno de los hijos ha evitado apuntar responsabilidades directamente hacia su padre en decisiones que tuvieran que ver con el impago a Hacienda. En sus declaraciones ante el juez, los hijos han repetido el argumento de que ellos no se ocupaban de la contabilidad ni fiscalidad de la empresa, algo que estaba en manos de profesionales y asesores. Han reiterado, igualmente, que firmaban "lo que nos ponían delante" porque confiaban en esas personas y que cada uno de ellos recibía un único sueldo por su trabajo en el entramado de firmas familiares.

Todos han declarado que recibían ese pago por transferencia bancaria, salvo el hijo que lleva el mismo nombre que su padre, Rafael, que en un momento dado de su intervención ha respondido que recibían "un sobre, un sobre para cada uno". "Un sobre no, una mensualidad", ha querido rectificar inmediatamente.

Asimismo, los tres hijos mayores del empresario se han escudado en su escasez de formación para argumentar que no tenían conocimientos contables ni fiscales: hasta EGB, BUP o COU han sido sus respuestas sobre sus estudios. La hija menor, sin embargo, sí que cursó la carrera de Derecho y realizó un "máster en urbanismo" pero ha reiterado, igualmente, que no se ocupaba de asuntos fiscales y que "entendía que había profesionales y se tributaba correctamente".

Así, con la declaración de los cinco acusados ha comenzado este juicio que lleva a cabo el Juzgado de Instrucción número 3 de Córdoba y que se prevé que dure dos semanas aproximadamente, después de que el próximo miércoles comiencen a declarar los testigos.

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