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El 15M vuelve a ‘las setas’ para celebrar su diáspora

La movilización ciudadana llena otra vez las calles de forma pacífica y clama por un “escrache al sistema”

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La manifestación del pasado domigno a su paso por la calle Imagen, en Sevilla.

La manifestación del pasado domigno a su paso por la calle Imagen, en Sevilla.

La manifestación de Sevilla de ayer domingo volvió a llevar a las Setas de la Plaza de la Encarnación el espíritu del 15M. El céntrico enclave de la capital hispalense, uno de los símbolo de la arquitectura urbanística "100% por encima de nuestras posibilidades", volvió dos años después a llenarse de los ecos del "sí, se puede", "no es una crisis,es una estafa"  y brotó el clamor popularque pretende un " escrache al sistema". Lo que hace dos años era un movimiento espontáneo, difuso y simplemente ‘indignado’,demostró haber pasado "de la indignación a la acción" y las distintas columnas procedentes de barrios dieron muestra de que la diáspora se ha llevado a cabo.

Sobre las 18.30 de la tarde varios grupos de personas procedentes de las distintas asambleas de barrio (zona Cerro-Amate, Centro, Alcosa, San Jerónimo, Triana, Montequinto, Nervión-San Pablo ) confluyeron frente al palacio de San Telmo, sede de la presidencia de la Junta de Andalucía. Inicialmente no había más de 1.000 personas, pero la mancha humana fue creciendo por minutos. "Nada que ver con lo de hace dos años, claro, pero ten en cuenta que ahora estamos en la calle un día sí y otro también, es lógico que un día como hoy venga menos gente", explicaba Joaquín, recordando la convocatoria del pasado jueves por la Educación Pública y la que hay el próximo jueves por la vivienda.


La proclama  del "Sí se puede", en boca de todas lasreivindicaciones de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), se repitió en la manifestación, ampliando su contexto: "ciudadanía unida por un mundo mejor". Sobre las 19.00 la multitud encarrilaba la avenida de la Constitución. " Millones para los banqueros, despidos para los obreros", rezaba una de las pancartas de los manifestantes procedentes de la Asamblea de Cerro-Amate. Pero no sólo de los barrios, también llegó gente desde Dos Hermanas, Alcalá de Guadaira, Camas, Santiponce, Gelves o San José de la Rinconada (donde el 15M ocupó un edifico el pasado sábado para montar un Centro Social).  


Pero la diáspora no viene representada sólo por las distintas asambleas, también por sus iniciativas y propuestas: Mujeres de la corrala La Utopía marchaban juntas en la cola de la manifestación a la altura de la Catedral, cuatro hombres portando una pancarta en pro de las Asambleas Ciudadanas Constituyentes, el Banco de Tiempo, la PAH con sus círculos verdes y rojos recordando que "Sí se puede, pero no quieren", señoras con carteles de "Mujeres libres, somos imparables", un hombre con un cartel de "Se vende Educación Pública", manifestantes que gritan "Urdangarín, devuelve el maletín" y grupos que aun cantaban las sevillanas del "pescrachito".




Voces y colores, peinetas de "estoy hasta el moño" , caretas de Anonymous y por supuesto pancartas para todos losgustos: desde el "Democracia, ¡depierta!" y el "lo más revolucionario es mantener la alegría" al "Gallardón, ¡qué pena que tu madre no abortó".
 

La presencia policial fue modesta. Tres furgones de escolta y un grupo de seis o siete agentes iba desplazándose, a paso ligero según el curso de la manifestación, para hacer guardia en algunos puntos estratégicos, como la sede del Banco de España, la sede de Bankia o la puerta del Ayuntamiento de Sevilla. El recorrido transcurrió con normalidad y la llegada a las setas precedió a la lectura de dos discursos en los que se recordaron algunos de los logros del 15M: la Iniciativa Legislativa Popular de la vivienda, el nacimiento de las corralas y centros sociales, el banco de tiempo, el apoyo a las mareas verde y blanca, y se criticó la connivencia entre el poder político y económico que ha conducido a esta "crisis-estafa", "cuya deuda estamos auditando y descubriendo la parte ilegítima de la misma que no vamos a pagar", porque "sigue siendo necesaria una respuesta de la ciudadanía al atropello de nuestros derechos".

Si hay algo más ensordecedor que el clamor de una multitud, es su silencio. Un minuto tan sólo, enmudecidos en memoria de las víctimas de la crisis, aquellas personas que cedieron a la desesperación asfixiadas por una hipoteca, por una deuda o simplemente por un sistema injusto. Hubo recuerdo también para José Luis Sampedro, figura clave en el ideario colectivo de esta indignación popular que durante esta semana en distintos actos tratará de seguir demostrando que "Sí se puede".    



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