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“Debemos utilizar el espacio público para trabajar por la deconstrucción de estereotipos”

Laura Pérez concejala de Ciclo de Vida, Feminismos y LGTBI del Ayuntamiento de Barcelona

João França

Laura Pérez (Barcelona, 1982) es la primera concejala de Ciclo de Vida, Feminismos y LGTBI del Ayuntamiento de Barcelona. Se trata de una concejalía creada por el gobierno de Barcelona en Comú, que apostó por no hablar ni de “género” ni de “mujeres”, sino de “feminismos”. La alcaldesa Ada Colau no baja la bandera del feminismo, y lo reivindica desde su discurso de investidura a los pregones de las fiestas de barrio. Pérez es la encargada de trabajar las políticas del ámbito y esta semana, coincidiendo con la celebración del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres, ambas han presentado una serie de medidas contra las violencias machistas que pretenden abordarla desde la perspectiva más amplia posible. Hablamos con la concejala sobre sus proyectos y su visión al frente de las políticas de género.

¿Podemos decir que estamos ante un ayuntamiento feminista?

¡Estamos ante un ayuntamiento feminista convencido!

¿Y eso qué implica?

Que no sólo estaremos trabajando las políticas de género desde el departamento de género, o de feminismos en este caso, porque hemos querido reivindicar la palabra y creo que ha sido un acierto, sino que esto se debe trasladar absolutamente a todas las políticas de el Ayuntamiento. Para nosotros la estrategia de transversalidad de género no era un tema menor que aprobaríamos en el último mes como hizo CiU. Es una prioridad desde el primer día, y el departamento de transversalidad de género debía estar en una posición privilegiada para tener una visión general de toda la casa, de todo lo que hacemos, de las políticas de vivienda, de comercio o de migración. Tenía que llegar a todas partes. Esto no quiere decir que esto sea fácil ni que lo conseguiremos en cuatro días. Podemos ser un gobierno feminista pero no me atrevería a decir que vivimos en una sociedad feminista, y entonces tenemos que ser conscientes de las dificultades que ello supone, pero tenemos todo el compromiso.

Habéis puesto en marcha una Mesa Intersectorial contra la Feminización de la Pobreza. ¿Es este el modelo de trabajo interdisciplinar que plantean?

La mesa de feminización de la pobreza sí surge como un compromiso de esta concejalía en particular, pero participa Empleo, Servicios sociales, Migración, Diversidad funcional... la mesa sería además uno de los primeros ejemplos de coproducción de política pública donde intervienen muchos espacios y muchos departamentos del Ayuntamiento, pero también muchas entidades de la sociedad civil que trabajan el tema, también expertas, universitarias, teóricas feministas críticas.

A nivel de diagnósticos, ¿qué conclusiones estáis sacando?

Primero debemos ver que los indicadores de pobreza femenina o de riesgo de exclusión social femenino son muy diferentes a los de los hombres. Vemos como aumenta el riesgo de exclusión social en mujeres mayores de 65 años, en mujeres migrantes o familias monomarentales. Ya se había hecho un diagnóstico desde la sociedad civil, hay un montón de entidades que ya te están avisando de cuál es la situación. La novedad es que debemos tener toda una estrategia para evitarlo, no sólo apoyando a las entidades sino como gobierno que se responsabiliza de que está aumentando o hacia dónde va este tipo de pobreza, porque además es diferente.

¿En qué es diferente esta pobreza femenina?

Es una pobreza que sobrecarga, que es mucho más invisible que la masculina, y que no sólo afecta a temas de empleo, sino que afecta también cómo se distribuyen las tareas de cuidado, quien se está encargando, o cómo utilizamos el tiempo las mujeres y como lo utilizan los hombres. Tenemos que trabajar todo el tema de sostenibilidad de la vida, políticas de vivienda y de salud, y lo que tenemos que tener en cuenta es que los sistemas de información, una vez más, no nos están diciendo la verdad. Tenemos un sistema de información con indicadores andocéntricos que lo que nos dicen, para explicarlo fácilmente, es que si tú y tu compañero lleváis a casa 1.000 euros son 500 por cada uno y sabemos que esto no es cierto. A esto nos referimos cuando hablamos de indicadores androcéntricos. Los datos que tenemos ahora de feminización de la pobreza no nos están contando la magnitud del problema.

¿Qué consecuencias tienen estas situaciones de pobreza en las violencias machistas?

Una mujer en riesgo de exclusión social, una mujer sin recursos, una mujer que ha perdido de trabajo, en una situación de violencia, tendrá mucho más difícil irse de casa, aumenta su capacidad de alargar un drama como la violencia machista. Si no puede irse de casa la estamos vertiendo al maltrato crónico, en la soledad más perversa, y el sistema no acaba de dar la salida a estas mujeres. Pero además tenemos ejemplos muy claros, y además recuerdo una carta de una mujer en El Mundo, que se acabó suicidándose, que explicaba que se separó de su compañero y él la denunció, la dejó sin casa... Hay una cara aún más perversa, que no sólo no podemos tomar las decisiones por falta de recursos económicos, por miedos, porque el ciclo de la violencia es perverso, sino que además tenemos casos de mujeres que cuando toman la decisión aún pueden ser perseguidas, acosadas... Esta mujer en particular recuerdo que explicaba cómo había perdido la casa, tenía que pagar una multa... entró en un proceso de empobrecimiento que al final decidió quitarse la vida

¿Y qué se puede hacer desde el ayuntamiento para hacer frente a estas situaciones?

Es necesaria una estrategia mucho más global, porque violencia no es sólo esta más visible de parejas o ex parejas, también hay otras violencias. Mujeres sin hogar están sufriendo violencias de manera muy diferenciada a hombres sin hogar. Creo que en todos los casos de la sociedad podemos ver estas violencias de manera diferenciada y por lo tanto tenemos que trabajar las violencias en el sentido más amplio.

Esta semana hablabais de violencias comunitarias, como las ablaciones o los matrimonios forzosos.

La ley catalana nos habla de violencias comunitarias, la categoría que hace es diferente a la violencia de género, y ahí sí que está tratada la mutilación genital femenina y los matrimonios forzados, pero en Barcelona esto aún no ha sido trabajado.

Más allá de estos casos más flagrantes, hay muchas comunidades en la ciudad que seguramente abordan las relaciones de género de maneras diversas. Quizá algunas violencias deben abordarse de maneras también diferentes.

No sólo diferente. Es importante, y ya lo hacemos en la mesa de feminización de la pobreza, que vamos incorporando las voces de las mujeres. Este ayuntamiento no irá a decirle a nadie cómo hacer las cosas, como vivir, o como entender las relaciones, pero sí que podemos trabajar con estas comunidades lo que son violencias, reconocidas además por ley, desde la perspectiva de interculturalidad y con las mismas comunidades, y eso es importante. En la mesa poníamos mucho énfasis en que, más allá de las expertas o las entidades, debemos incorporar la voz de estas mujeres para saber qué están viviendo, y en estos casos con más razón.

¿Os ha costado encontrar mujeres organizadas en el seno de sus comunidades?

En estos dos casos de violencias comunitarias tenemos un reto porque no se ha trabajado hasta ahora. Pero en temas de migraciones hay entidades fortísimas en la ciudad de Barcelona, de mujeres latinoamericanas o de mujeres pakistaníes en Ciutat Vella, yo creo que hay un gran movimiento de mujeres migrantes organizadas, pero como no hemos entrado en estas problemáticas aún no están identificados los referentes. El tema de la mutilación genital femenina se debe trabajar también muy estrechamente con salud, e identificando referentes en salud en los CAPs de las zonas, debemos trabajar coordinadamente. Yo creo que tenemos un reto y cuando tengamos un diagnóstico habrá abordarlo.

¿Nuestras calles son agresivas para las mujeres?

Yo que vengo de trabajar en Latinoamérica te digo que estamos en una de las ciudades más seguras del mundo. Creo que partimos de un problema, que está naturalizado el maldad “piropo”, esta manera de abordar a las mujeres en la calle, que es de las violencias más pequeñas que muchas personas incluso no lo identifican como violencia. Debemos empezar por desmontar la idea de que un hombre puede abordar una mujer por la calle para decirle algo. El acoso sexual en el espacio público comienza cuando un hombre se ve con el derecho de abordar y de decirte algo. Por eso para la campaña institucional del 25-N tomamos la frase de “esto es un culo”, que es una frase que puedes escuchar de manera cotidiana o incluso naturalizar, pero esto es intimidación. Esto es lo que hace que una mujer no pase por ciertos espacios. Creo que por lo que hay que luchar es porque el espacio público sea de todas y sea para todos y sea seguro. Y aquí también hablamos del colectivo LGTB. Debemos vivir nuestra diversidad de forma libre en una calle, en un CAP o en una escuela. Tenemos que poder ser libres.

¿Podemos decir que el espacio público está masculinizado?

Obviamente. El espacio público tradicionalmente ha sido diseñado para hombres blancos, que no tienen problemas de movilizado, seguramente heterosexuales, que tienen un horario de oficina, o sea que de una cierta clase social, y por tanto los transportes, las plazas, los parques, han sido diseñados tradicionalmente por hombres. Yo vengo de trabajar en Latinoamérica en Safe Cities Program, que es un programa que trata temas de acoso sexual en el espacio público a niñas y mujeres.Cuando he llegado aquí me he sorprendido porque Barcelona también tenía conexión con este programa. Yo lo hacía en Ecuador, pero trabajaba con Nueva Delhi, con Kigali, Port Moresby,... Eran ciudades donde realmente los índices de violaciones son escandalosos, con menores de edad, embarazos adolescentes, el tema del aborto,... Haciendo la comparación creo que vivimos en una ciudad bastante segura. Lo que tenemos que empezar a hacer es desmontar ciertos relatos que permiten que el cuerpo de una mujer esté a disposición de comentarios o de acosos mucho más grave. Hay que trabajar para feminizar el espacio público.

¿Y cómo se feminiza el espacio público?

Para empezar lo que hemos recogido de este Safe Cities Program es una iniciativa muy interesante que viene de Colombia, que hacían exploraciones del espacio público. Por eso ponemos mucha esperanza en el plan de barrios, porque es en los espacios más cercanos a donde todas podemos participar, y donde podemos construir un espacio público más comprensivo con todas las realidades, más a disposición. En estas marchas de observación un grupo de mujeres por su barrio y va identificando aquellos espacios conflictivos. Es hacer y trabajar sobre el mapa cuáles son las realidades en casos muy específicos de acoso sexual. A veces es un tema de iluminación ya veces no, nos habla de muchas realidades de comodidad del espacio público.

¿Qué aprendiste de esta experiencia?

Te explicaré algo. Cuando nosotros lo hicimos en Quito hacíamos presupuestos participativos. El día que empezamos a hacer propuestas de cómo mejorar un parque que estaba muy oscuro, empezamos con un grupo de mujeres a hacer propuestas y hacían propuestas por los niños, por los abuelos, pero nunca por ellas. Todo esto es un indicador del desempoderamiento que hay por parte de las mujeres, en este caso hablando de Quito. Pero feminizar también significa tener en cuenta los niños, los ancianos, los cuidados por parte de todos, no sólo la cancha de baloncesto que querían los chicos.

Habéis puesto en marcha una campaña para este 25-N bajo el lema “Somos una ciudad que rechaza la violencia machista”. ¿Haréis campañas como ésta de forma continuada?

Este será uno de los tres grandes temas del ayuntamiento a nivel de comunicación.Trabajaremos campañas informativas para que se conozcan los servicios que hay en la ciudad, pero tenemos que trabajar por la deconstrucción de estereotipos y tenemos que utilizar el espacio público para hacerlo. Los autobuses, las banderolas de las calles, ... Nosotros cuando llegaron fue la primera campaña que dijimos que había que hacer, y que además tenía que lanzar un mensaje potente, un mensaje que no ponga en el centro las mujeres, no culpabilice a las mujeres, no las haga ver que “tienes que denunciar”, “debes hacer” o “debes”, sino que es Barcelona la que rechaza las violencias machistas. Por lo tanto un vecino que escucha también puede intervenir de alguna manera, puede ir a un PIAD y informarse, que está viviendo esta mujer. Cuando un chico escucha algo por la calle también puede decirle a otro “esto no le digas”. Algo era apelar a la responsabilidad de todos, y yo creo que la campaña es sólo un primer paso de los mensajes que debe enviar la institución pública.

¿La concejalía tiene que trabajar en el terreno de lo simbólico?

Es importante cómo nos hacemos presentes de alguna manera con mensajes que rompan estereotipos. Yo creo que la misma alcaldesa rompe muchos estereotipos.Somos un gobierno que rompe muchos estereotipos, también de clase política, de manera de expresarse, de donde ir o donde no ir. Además, Ada tiene esta manera de liderar que hace que el feminismo se exprese sin hablar. No porque sea mujer, porque es feminista. En el modo de liderar, la manera de trabajar con todo el equipo. Yo creo que el feminismo es simbólico, práctico y también teórico, se debe trabajar desde muchos niveles.

¿También trabajaréis a nivel educativo?

Todavía no tenemos una estrategia específica en la educación 0-3, pero es una manera de empezar hacia donde tenemos que ir. Hay muchas iniciativas, especialmente en el norte de Europa, de cómo trabajar dentro del aula, no sólo las desigualdades de género, también de conocimiento de la diferencia, con niños migrantes. Por ejemplo, que cuando llega el Hanukkà por qué no hablamos en el aula del Hanukkà en vez de mirar ese niño como el raro porque no celebra la Navidad? Hay muchas experiencias que nos marcan que hay que trabajar desde la pequeña infancia en la lucha contra este “rosa o azul”. Esto marca, y si ves la evolución, sólo en el campo educativo, llega la FP y de repente tienes a todas las niñas en unas ramas y todos los niños en otras.

¿El ayuntamiento lo centra en las guarderías?

A nivel de competencias públicas, las de cuna es el más fácil. También hemos tenido alguna reunión a nivel de Consorcio de Educación de Barcelona para expresar que este para nosotros es uno de los temas clave. No deben ser proyectos puntuales o talleres, debemos tener una estrategia para que no tenemos que llegar sólo a la juventud sino también a los padres. No será completa ninguna estrategia si no llegamos, si no logramos impregnar también los espacios de ocio o los comportamientos dentro del aula, y esto significa trabajar con el profesorado. Tú puedes tener un material elaborado no sexista pero castigar de manera diferente a los niños y niñas, o tener un nivel de permisividad diferente dentro del aula. Esto es el currículo oculto. Esto no lo haremos en cuatro años, pero sí podemos marcar y sí que podemos hacer cosas innovadoras en guarderías, que es donde tenemos más capacidad a nivel competencial, y tenemos ganas de hacer cosas diferentes.Que tú cuentes a la sociedad que de 0 a 3 estás haciendo esto hace pensar, también.Debemos hacer pensar en que los asesinatos son sólo un resultado terrible de una sociedad que está promoviendo las desigualdades de género.

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