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El valencianismo frente a España: Manual para la hegemonía de Compromís

Amadeu Mezquida, director de la campaña que llevó a Joan Ribó a la alcaldía, sugiere en su ultimo trabajo que el partido rompa con su antiguo discurso nacionalista para ser un partido mayoritario

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Amadeu Mezquida, en el carrer dels Canvis de Valencia.

Amadeu Mezquida, en el carrer dels Canvis de Valencia.

Amadeu Mezquida (Valencia, 1985) es militante del Bloc, politólogo y asesor del concejal de fiestas en el Ayuntamiento de Valencia. Antes fue el  director de la campaña electoral de Compromís que contribuyó a llevar a Joan Ribó a la alcaldía. En ese momento, cuando el valencianismo representado en esa coalición conquista cuotas de poder insólitas (a principios de siglo su representación institucional era nula y sus votos no llegaban al 3%) Mezquida decide plasmar en un libro las ideas sobre las que reflexionaba desde 2013: una hoja de ruta para que el valencianismo sea hegemónico.

' El valencianisme enfront d'Espanya' ha sido financiado vía crowdfunding y acaba de ser publicado por la Fundació Nexe, cercana a Compromís. Su punto de partida puede resultar paradójico pero no es controvertido: el único nacionalismo posible en el País Valenciano es el español. "Hay que huir del conflicto identitario con España", dice Mezquida. Los estudios demuestran que los valencianos se sienten más españoles que nadie. Y un 35% (47% en la provincia de Alicante, récord español) ha nacido fuera de su comunidad de residencia. La historia reciente, con conflictos sobre la lengua, la bandera y otros símbolos y los problemas de vertebración territorial, tampoco ayudan. Convertir el valencianismo (leáse Compromís) en fuerza mayoritaría requiere un cambio de estrategia. 

"No valen las apelaciones a la historia, la lengua o la identidad en una sociedad con una diversidad de origenes total. Las herramientas del nacionalismo clásico no sirven, al menos aquí. Hay que reformular la identidad valenciana, reconceptualizar la identidad nacional, conforme a la sociedad del momento: plural, con inmigración, parte de un mundo globalizado", dice Mezquida. Y esa identidad, ese marco conceptual, se construirá mirando adelante, no hacia atrás: "En el caso valenciano, el pasado no nos une. Hay que hablar de futuro para superar dinámicas antiguas que no ayudan a hacer un proyecto cohesionador. Ahí encontraremos lo que nos une".

Las claves de la reinvención del valencianismo

La "ruptura estratégica" exige novedades, rupturas con el pasado. ¿Cómo? "Creando un nuevo marco conceptual, otro discurso. Por ejemplo, en Catalunya se hablaba de nación y ahora se habla de pueblo catalán. Antes se aspiraba al derecho de autodeterminación y ahora al derecho a decidir. La independencia antes era un fin y ahora es un instrumento por una mejor financiación o servicios pùblicos y mayor bienestar. Los mensajes dejan de apelar al pueblo para intentar convencer al individuo, porque muchos catalanes pueden compartir esos objetivos y seguramente no serán nacionalistas. ". ¿Cómo se convierte el valencianismo en fuerza hegemónica? ' El valencianisme enfront d'Espanya tiene más de 200 páginas, pero Mezquida resume algunas claves:

Ser útiles: "Hay que ocuparse de los asuntos que preocupan a la gente, dar certezas integradoras".

Apostar por una identidad líquida. "Un inmigrante debe poder sentirse tan valenciano como cualquiera. Para ello, hay que huir del etnicismo, evitar que el uso normalizado del valenciano se vea como una imposición, hacer un discurso integrador".

Encabezar la movilización por causas concretas y asumibles por las mayorías: "La infrafinanciación valenciana, el retraso en el corredor mediterráneo, la liberalización de la AP-7 o la perdida del sistema financiero son temas vertebradores, de vital importancia para el país pero asumibles por una mayoría de ciudadanos".

Facilitar la infidelidad identitaria. "Debe ser natural, lo es en una sociedad tan compleja, que se pueda disfrutar con un partido de la selección española y luego vibrar en un concierto de Obrint Pas", un grupo de música en valenciano ya retirado que apostaba por los Països Catalans. "Sentirse valenciano sin que eso cree un conflicto con sentirse español".

Tras lustros de travesía en el desierto bajo diversas denominaciones, el valencianismo integrado en Compromís sorprendió en las elecciones valencianas de 2011 con un 7% de los votos y seis diputados. En las Europeas de 2014 se consiguió un extraordinario 10% de los votos. Y el pasado mayo, de nuevo en los comicios autonómicos, un 18%, a sólo dos puntos del PSOE. Mezquida apuesta por un cambio de estrategia y discurso no sólo para consumar el sorpasso a los socialistas, sino para, más con España que contra España, llevar a Compromís a la hegemonía.

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