Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Sánchez le aguanta el pulso a Trump con la guerra de Irán
Los cuatro escenarios que puede dejar la guerra en Oriente Medio
Opinión - 'Cuando la guerra ya no necesita excusas', por Alberto Garzón

CV Opinión cintillo

Los otros protagonistas de la Transición

0

En la presentación de un reciente acuerdo institucional del Consejo de Ministros el Gobierno de España reconocía que “…la lucha obrera fue un elemento fundamental en el proceso de recuperación de la libertad y la consolidación del sistema democrático basado en el pluralismo, el diálogo y el respeto a los derechos sociales”

Se hacía referencia a una resolución promovida por el Ministerio de Memoria Democrática en vísperas del  50 aniversario de los “sucesos de Vitoria” (3 de marzo de 1976) que se saldaron con el asesinato de cinco trabajadores al ser desalojados violentamente por la policía de la asamblea que mantenían en la Iglesia de San Francisco Javier (declarada oficialmente ahora como “lugar de memoria”) en un dramático episodio que -como la muerte de Teófilo del Valle una semana antes en Elda- se enmarcaba en la gran oleada de huelgas obreras que, en demanda de derechos sociales y libertades políticas, atravesó el país durante el primer trimestre de 1.976, como analizábamos recientemente en estas mismas páginas.

Se trata de una declaración políticamente importante y de fuerte contenido simbólico por cuanto confiere un papel fundamental a la contribución del movimiento obrero y sindical en la conquista de la democracia, frecuentemente ignorada en el relato oficial de la Transición que, durante mucho tiempo, presentó aquel proceso como una simple transacción entre las élites ignorando, cuando no despreciando, la lucha obrera, tanto en su dimensión colectiva como individual.

Más allá de episodios concretos, se trata también de documentar y poner en valor las trayectorias vitales, laborales y civiles de quienes, en los tiempos difíciles, lograron impulsar y representar amplios movimientos sociales en defensa de la dignidad del trabajo y de las personas trabajadoras a riesgo, en demasiadas ocasiones, de su propia libertad y que, en mi opinión, no han tenido la visibilidad y reconocimiento que en justicia merecen.

Por referirnos sólo a nuestra Comunidad, el Diccionario biográfico de políticos valencianos (1810-2003), dirigido por Javier Paniagua y José A. Piqueras, publicado por la Institución Alfons El Magnànim, registra en sus 588 páginas los datos y trayectoria de un total de 611 políticos, empresarios, intelectuales y líderes sociales nacidos y/o en activo desde el final de la guerra civil hasta la primera década del presente siglo.

Sólo el 7,4%) de las biografías documentadas corresponden a personas de perfil obrero y/o sindical (45), lo que a todas luces supone una clara infrarrepresentación oficial respecto de la dimensión real del mundo del trabajo, de sus organizaciones y representantes cuya contribución al desarrollo económico, cohesión social y cambio político del País Valenciano fue y es mayor que la de muchos sedicentes líderes regionales, capitanes de empresa o patriotas inasequibles.

Durante esas tres décadas, varias generaciones de sindicalistas, muchos de ellos inmigrantes andaluces y castellanos que llegaron a Valencia huyendo de la pobreza y la persecución, vivieron, trabajaron y lucharon aquí construyendo un movimiento coral por los derechos laborales y la libertad de todos, dejando en sus fábricas y pueblos la memoria de su compromiso y dignidad.

Hoy, en la sede valenciana de Comisiones Obreras (Plaza de Nápoles y Sicilia), en un sencillo y merecido acto, rendiremos homenaje a dos de ellos, Antonio Montalbán y Dionisio Vacas que fueron, y siguen siendo, historia viva del mejor sindicalismo de clase.

Etiquetas
stats