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¿Quién gana con el adelanto electoral en Andalucía?

Las declaraciones de la presidenta en el mediodía del lunes han hecho saltar todas las alarmas de adelanto electoral

La reunión del comité de enlace entre PSOE e IU terminó sin decisión definitiva, pero con muestras de la elevada tensión que se vive en el Gobierno andaluz en las últimas horas

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Lunes 19 de enero. Pasadas las ocho de la tarde, el coordinador de IU en Andalucía, Antonio Maíllo, sale de la reunión del comité de enlace entre IU y PSOE para controlar y seguir el pacto de gobierno entre ambos partidos: "Nada que contar", afirma mientras pugna por zafarse de la nube de micrófonos. Ni niega ni afirma que exista ruptura alguna del pacto de gobierno entre ambas formaciones, o que se vaya a producir un adelanto electoral, pero con sendos simples, escuetos y, por tanto, enigmáticos monosílabos, "no" y "no".

El simple hecho de que Maíllo, hombre siempre accesible para los medios de comunicación, se aleje sin intentar calmar los ánimos, da idea de la tensión que se respira en la política andaluza en las últimas horas. Y del profundo enfado de los responsables de IU. No son exageraciones periodísticas. Pocas horas antes, al mediodía, tras haber iniciado la jornada anunciando su embarazo, la secretaria general del PSOE andaluz y presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, hizo saltar todas las alarmas sorprendiendo, incluso a los suyos, con una declaración: "Ahora mismo en Andalucía no existe estabilidad".

En el PSOE sostienen que IU se merece la difícil posición política en la que se encuentra. "Se han metido en ella ellos solitos", dicen antes de asegurar que lo que IU debería hacer es "retractarse" y abandonar la idea de someter el pacto de gobierno a un referéndum entre sus militantes.

De hecho, Juan Cornejo, secretario de Organización del PSOE-A, no se guardó ante las cámaras (como Maíllo) sus críticas a IU tras salir de la reunión del comité de enlace pocos minutos después que el líder de IU: "El permanente cuestionamiento de la estabilidad pone al Gobierno andaluz en una situación delicada", un reproche que aseguró haber trasladado a IU durante la reunión.

El lunes, inacabable, terminaba así con la promesa de un martes igualmente tenso en el que la presidenta andaluza se reunirá primero con su gabinete en el habitual Consejo de Gobierno de los martes, y a continuación tanteará los ánimos del partido en su reunión prevista con los secretarios generales del PSOE en las ocho provincias andaluzas.

Oficialmente, si mañana no hay sorpresas, Díaz tiene por delante toda una semana, ya que el plazo máximo para convocar unas elecciones autonómicas para el 22 de marzo (la fecha que se baraja) o el 29 expira el martes 27 de enero. Ante los micrófonos, todos aseguran que no habrá sorpresas tras la reunión de los dirigentes provinciales, pero sin ellos nadie da nada por seguro. Así las cosas, ¿cómo se reparten las cartas en la mesa del adelanto electoral?, ¿quién gana con un adelanto?

Ventaja táctica del PSOE

El adelanto electoral le conviene a Susana Díaz. El que golpea primero golpea dos veces. Y las declaraciones de la presidenta de Andalucía este mediodía serán pocas palabras, pero son más que suficientes para convertir los nervios internos del PSOE andaluz y el runrún de elecciones anticipadas en una decisión que parece inminente.

De hecho, el argumento de la estabilidad ha sido recurrente a la hora de afrontar las numerosas desavenencias del Gobierno entre PSOE e IU, y uno de los últimos escollos fundamentales fue la aprobación de los presupuestos autonómicos de 2015. Esa era, al menos hasta hace unas semanas, "la mejor señal de la estabilidad", según han estado explicando las dos fuerzas.

Pero los dos últimos desencuentros han cambiado el escenario: el anunciado viaje al Sahara del máximo representante de IU en el Gobierno andaluz, su vicepresidente, Diego Valderas, y, sobre todo, la Asamblea de militantes de la federación de izquierdas, emplazada a un referéndum para volver a respaldar el pacto si determinados puntos del acuerdo programático no se cumplen. Díaz ha visto muchas ganas de sacar los pies del plato a IU y de empezar a distinguirse de cara a un año electoral que se avecina complejo. Por eso a quien conviene un adelanto electoral es ahora a Susana Díaz.

El dilema de IU

A Izquierda Unida y a Antonio Maíllo un adelanto les dejaría sin cumplir algunos de sus principales caballos de batalla, como el establecimiento de una renta básica o la creación de un Banco de Tierras, entre otros. Por eso en IU se han esforzado en las últimas horas en rebajar el tono y en insistir en que lo que hay que hacer es gestionar, y que se está sobredimensionando la crisis.

Sin embargo, con un Maíllo aún verde ante la opinión pública (en términos de conocimiento), si la baraja la rompe la presidenta, se quedarían sin ese primer golpe que les permitiría elaborar un discurso que pivotase en un "sabemos gobernar pero no admitimos todo", y hacer un guiño de coherencia a los suyos. Un guiño necesario para buscar argumentos frente al debate con un Podemos que amenaza con restarles electorado y dejarlos al margen. Siempre pueden echar la culpa al partido socialista por no cumplir lo pactado, pero deberían cuidarse de contar con un as en la manga para explicar un posible nuevo pacto. En cualquier caso, mientras agotar la legislatura les daría tiempo para sacar pecho de sus logros de gobierno entre los que destacan la Ley de la Vivienda, un adelanto evitaría de algún modo el efecto arrastre previsible para la fuerza de Iglesias tras unas elecciones nacionales.

El PP, con el pie cambiado

Juan Manuel Moreno Bonilla ha visto cómo la figura política de Susana Díaz se proyectaba en el exterior con mucha rapidez, mientras que él no ha logrado aún darse a conocer lo suficiente entre la población. El líder del partido mas votado en Andalucía en las últimas autonómicas ha pagado los vaivenes para la elección de líder del PP andaluz, y la pérdida de un capital político en votos que le costó obtener a Javier Arenas cuatro convocatorias electorales.

Las últimas encuestas no solo le dan como insuficientemente conocido por los andaluces, sino que no acaba de convencer por completo a sus propios votantes. Un adelanto evitaría que el PP-A se beneficiara de que esa recuperación que está vendiendo Mariano Rajoy la empiecen a notar los ciudadanos a finales de año y aprovecharse del efecto contagio.

Podemos, con la lengua fuera

Para la fuerza emergente, Podemos, el adelanto electoral les obligaría a acelerar sus procesos y nombrar candidato definitivo en Andalucía. Todo parece apuntar a Teresa Rodríguez, una rival interesante frente a Susana Díaz, aunque aún le podría salir competencia en unas hipotéticas primarias. Será el momento de que Podemos demuestre si su fuerza es netamente urbana, como parece, o es capaz de captar el voto rural, mayoritario en Andalucía.

De todos, pues, los que parecen tener más ases en la manga son la presidenta de la Junta y el PSOE. Aun así, no va a ser una plaza sencilla. Si se concreta el adelanto, los socialistas andaluces serán los primeros en medir el efecto Podemos en las urnas y en cuantificar el voto de castigo del ciudadano cansado y en crisis. Para Susana Díaz será su primera cita electoral como cabeza de cartel; una responsabilidad y mucho en juego. Y de fondo, los intereses que Díaz pueda tener en dar el salto a Madrid habiendo cumplido su empeño en pasar la reválida de las urnas en Andalucía. En este caso, tendrá que explicar su repetida promesa: "Andalucía es lo primero".

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