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ENTREVISTA
Secretario general del PRC de Santander

Felipe Piña, portavoz municipal del PRC: “Santander tiene que ser intervenida por el Gobierno y empezar de cero”

El portavoz municipal del PRC en Santander, Felipe Piña.

Elsa Cabria

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Felipe Piña (Santander, 1979) cuenta que conoció a Miguel Ángel Revilla porque es buen imitador desde niño. El hoy portavoz municipal del PRC en el Ayuntamiento de Santander dice que, en 2010, le imitó sin saber que estaba siendo grabado por un amigo. El vídeo llegó al expresidente de Cantabria y, cuando meses después conoció a Revilla en una comida, se le acercó y le pidió que llamase a su mujer haciéndose pasar por él. Según Piña, coló y estuvo un rato hablando con ella. Diez años después, empezó a considerarse político. Desde 2023, cuando se postuló a alcalde impulsado precisamente por el propio Revilla.

Pasó de ser investigador en Caminos en la Universidad de Cantabria a director General de Transportes del Gobierno de Cantabria y luego a ser un político local de la oposición muy conocido en la ciudad, como sostiene una encuesta interna de su partido. Aún hoy es profesor en la universidad, pero la gente le conoce por otra razón: visita los barrios de Santander, graba esas visitas y a veces usa una pizarra para explicar lo que ve mal en la ciudad. Se presenta como una persona espontánea, que no se ofende fácil y se ríe, como si supiera que cae bien. Dice que odiaba las redes sociales y ahora son su canal para llegar a los vecinos, pero no presupone que su popularidad se traduzca después en votos.

Vayamos a 2023. Con su lema 'Santander necesita Piña', con una piña en el punto de la i. Entonces era un político desconocido para la mayoría de santanderinos. ¿Qué ha cambiado desde entonces?

En ese momento no era ni un político, era un cargo público, director general de Transportes y Comunicaciones del Gobierno de Cantabria y, de la noche a la mañana, pasé a ser cabeza de lista por el Partido Regionalista en mi ciudad, lo cual fue un honor y una decisión bastante difícil, sobre todo en lo personal. Ese fue un poco el comienzo de esta historia, pero no me arrepiento en absoluto. Antes de las elecciones, un 18% de la ciudadanía de Santander tenía conocimiento de mí, y ahora estoy en un 88%, según una encuesta interna que se ha realizado hace seis meses. Eso implica que cuando te estás desenvolviendo por la ciudad, mucha gente te para, te llora, te pregunta, te pide ayuda y te da ánimos. La verdad es que me he encontrado con muy pocas situaciones desagradables, lo cual me sorprende.

Los resultados del PRC en esas elecciones, la pérdida de votos y de concejales, ¿le afectaron? ¿Hizo autocrítica?

Me afectaron mucho. Me entristecí mucho, sobre todo el día después, analizando todo lo que habíamos hecho, viendo el equipo humano que llevábamos en la lista, pero me sirvió para entender cómo era Santander. Con lo cual, hice una lectura ya el martes siguiente de las elecciones muy positiva y entendí que en el momento que en la Estación Marítima presentamos la candidatura y había 500 o 600 personas con una expectativa muy potente, eso hizo saltar las alarmas y la maquinaria se puso en marcha para hacernos mucho daño. Yo recibí en plena campaña una querella por prevaricación continuada por una licencia, fíjate, en un taxi en Cabezón de la Sal, que luego quedó en nada, evidentemente. Es decir, el armamento mediático y social de Santander te acaba destruyendo...

Le preguntaba por la autocrítica...

Te puedo decir que no tengo, es decir, no me dio tiempo a hacerlo mal. ¿Me entiendes? No quiero decir el nombre del medio, pero en cualquier noticia nuestra yo tenía 95 comentarios ofensivos contra mi persona y tengo mujer y dos hijas y ese medio estaba creando minuciosamente, en las conciencias de la gente, una intención de que no me votaran.

Piña se presentó por primera vez a las elecciones municipales en 2023.

¿Qué imagen de sí mismo busca trasladar a los santanderinos?

Bueno, lo que trato es de proyectar lo que soy yo. No me pongo ninguna careta de nada. Puedes ser un poco populista, porque el político tiene que ser populista. Un populista, por ejemplo, dice: “Cuando yo sea alcalde voy a bajar los impuestos o voy a bajar el precio del autobús”. Pero yo no hago ese populismo, yo trabajo desde un populismo en el que lo que hago, por ejemplo, es un vídeo delante de la Casa Rosales, que está ruinas, o de un coche que está quemado, o de un barrio deteriorado, del Cabildo. Son cuestiones que tienen que ver con lo que está ocurriendo en Santander y Felipe Piña lo que ha hecho es ponerlas en conocimiento de la gente, cosa que antes, tal y como están los medios de esta ciudad, no ocurría. Nadie se enteraba de muchísimas cuestiones que yo sí que me preocupo de que salgan a la luz.

Esa es la imagen que quiere proyectar. ¿Cómo cree que le ven los santanderinos?

Bueno, eso lo tiene que decir la gente...

¿Qué le cuentan? Algo le dirán cuando le paran por la calle...

Pues está mal que te diga que les gusto... pero es que es verdad. Si voy a Mercadona a hacer la compra o a una tienda del barrio, me piden una foto los trabajadores de allí. Entiendo que hay gente que le gusta cómo estamos trabajando, mi equipo y yo, y que haya gente que le disguste, porque es mucha gente la que está comprometida por una u otra cuestión con el Partido Popular.

En varias ocasiones, en sus vídeos de redes sociales, ha hablado del “caciquismo” que existe en la ciudad en relación al Ayuntamiento, de las “prebendas” por una relación muy larga con un Consistorio con unas siglas (PP) que llevan mucho tiempo instaladas. ¿Puede poner ejemplos?

Cualquier partido, cualquier formación política que perdura, con un mandato de más de 40 años, es evidente que va a generar a su alrededor un ecosistema clientelar. Me da igual las siglas y la ideología y lo que sea. Eso en Santander, pues ocurre, ha ocurrido, y en ese ecosistema, pues hay agentes sociales, agentes mediáticos, asociacionismo, vinculado.

Cualquier partido, cualquier formación política que perdura, con un mandato de más de 40 años, es evidente que va a generar a su alrededor un ecosistema clientelar

Lleva casi tres años ya como concejal. ¿Cómo describiría su estrategia política?

Ahí es indudable la fuerza que han tenido las redes sociales, porque no solo es que no me conocía ni Dios en la campaña, sino que además no tenía redes sociales. Es más, detestaba las redes sociales: empecé la campaña sin redes, me negué a tenerlas. Ya iniciada la campaña recuerdo la anécdota con un compañero en Transportes, un señor de unos 60 años, que tampoco tenía ninguna red y me dio un ejemplo: tú para dar la mano a 100 personas necesitas dos días, mientras que para lanzar una noticia que llegue a todos no hace falta y ahí es cuando llamé a Lucía [su jefa de prensa, presente en la entrevista] para activar esto.

¿Y cómo aterriza esa estrategia?

La fórmula es redes sociales, la fuerte. Claro, es que no tengo otra, en los medios no me van a apoyar. Y eso lo tenía claro, sé cómo están los bolos pinados aquí. El oscurantismo, la falta de transparencia. Lo que no he tratado es nunca de engañar a nadie. Si he cometido algún error, he pedido disculpas o he rectificado, en alguna ocasión que ha podido ocurrir con algún dato que se te escapa o lo que sea, pero mediáticamente la única herramienta que tengo son las redes sociales, no tengo otra.

Hace vídeos habitualmente en sus redes con una pizarra. ¿De qué ha servido?

Ahí empecé a entender que la única manera que tenía de llegar a la gente, con mis errores, mis equivocaciones, mis desatinos, era saltarme eso, porque mediáticamente me van a intentar hundir. Yo doy clase en la Universidad, bien o mal, y me aturulla mucho el modelo de comunicación de ahora, en el que tienes un minuto para contar todo. Así que la pizarra, por ejemplo, me sirve para hablar de cosas concretas, de manera didáctica, y es eso por lo que más me para la gente.

¿Pero cuál es la estrategia en concreto? ¿Qué temas quiere trasladar?

Bueno, tal y como está la ciudad, como tiene [el Ayuntamiento] el desbarajuste, por decirlo de alguna manera, montado en cada área, lo que hago principalmente es escuchar al vecino, porque viene muchísima información de los vecinos con los que nosotros trabajamos por este canal [las redes], por gente que nos escribe, nos envía fotografías o vídeos de cosas que ocurren en su barrio y luego... la decrepitud de la ciudad es la que es. No es que lo diga Felipe Piña, es evidente la caída libre que tiene Santander, con el agravante de que es una ciudad con una geografía impresionante, con la bahía, con muchas cuestiones que le ponen en bandeja estar como una ciudad puntera aunque está en el vagón de cola. Eso es todavía más grave.

¿Por qué?

Por muchos motivos. Todavía es una ciudad muy conformista en la que un asalariado, un jubilado o alguien que no tiene demasiada expectativa de crecimiento puede vivir muy cómodamente. Al fin y al cabo, siempre ha habido un contubernio para no tocar nada, para no quejarse de nada, de estar alineados con una inercia... Si estás 20 años en bajada, en caída libre, te vas a dar un trompazo. Santander no va a tener una solución fácil.

¿Cómo pueden decir que Santander es conservadora? Me hace mucha gracia. Es mentira. Santander no es una ciudad conservadora en absoluto. Es una ciudad que destruye

Precisamente esa frase del asalariado y el jubilado que viven cómodamente la dijo en una entrevista a elDiario.es en 2024. Decía también que Santander tiene una imagen lamentable. ¿Cómo está ahora la ciudad?

A lo largo de la legislatura no ha hecho más que empeorar todo. Es cierto que la alcaldesa [Gema Igual, PP] se encontró ya en una tendencia a la baja la ciudad, pero luego ha cometido errores con decisiones políticas, más allá de la soberbia, por supuesto, y de creer que la ciudad es suya y hasta incluso te diría de no querer a Santander. No sé qué problema tiene la señora alcaldesa con Santander, porque no quiere a la ciudad, no la respeta y no respeta a los votantes. Es probable también que en esa animadversión nació una ciudad que le ha dado muchas cosas a ella, ¿no? Entre otras cuestiones, estar 25 años trabajando en esta casa, primero como concejala y ahora como alcaldesa. Entiendo el cansancio, es humana, encima encorsetada en una situación social, política y mediática con la que sabes que vas a tener todo el apoyo. Pero de ahí a destruir todo lo que tiene que ver con el patrimonio de la ciudad... No sé, ayer pasaba dando un paseo y ver que va a demoler el edificio de La Horadada, por ejemplo, es que no entra en la cabeza de nadie. Ha dicho que está en ruinas, pero no está en ruinas, porque lo hemos preguntado.

¿Diría que es nostálgico?

Sí. Ser nostálgico me suena bien, me gusta. Soy muy nostálgico.

Felipe Piña, durante la entrevista en un salón del Ayuntamiento de Santander.

¿Qué Santander echa de menos en concreto?

Soy una persona que, como he vivido otra época de niño, la recuerdo de una manera distinta. ver lo que veo ahora, que no soy yo, que es todo el mundo... En una encuesta, el 90% de la gente de Santander, si no dice a quién vota, te va a decir que Santander está peor que hace 30 años. Eso es un hecho. ¿Cómo pueden decir que Santander es conservadora? Me hace mucha gracia. Es mentira. Santander no es una ciudad conservadora en absoluto. Es una ciudad que destruye, lo mismo unas losas en el muelle, que lo que significaba la Plaza de Italia para El Sardinero, que era el núcleo de un turismo de calidad. Ha destruido los barrios, los lavaderos que he visto por los pueblos, por Cueto, Monte o San Román, destrozados, vandalizados, los galeones de Vital Alsar o el frente marítimo. Es una ciudad que ha perdido la personalidad marinera y tradicional que tenía.

Decía que Santander no es una ciudad conservadora. También ha dicho que ya se ha superado el discurso de derechas e izquierdas en la ciudad. Ideológicamente, ¿usted en qué lugar se posiciona?

Yo no le hago cuentas a la ideología. La ideología lo que pretende es dividir a la gente. Una sociedad dividida es más fácil de manejar, de entrar en las conciencias de la gente y juzgar. Santander no es una ciudad ni de derechas ni izquierdas, pero es un desastre. No sé qué hay de derechas aquí.

El voto, ¿igual?

No creo que sea un voto de derechas en Santander, ¿no? Eso es otra cosa que la gente dice: Santander es una ciudad de derechas. Mentira, mentira.

Pero antes ha dicho que es una ciudad conformista.

Muchísimo. Muchísimo voto del Partido Popular viene de barrios obreros. Y mucha gente del Paseo Pereda no vota al Partido Popular. Pero en un barrio obrero sí, porque hay mucha gente colocada por un régimen que hay de colocación. Es decir, por ponerte un ejemplo, uno sale del encendido navideño de la Colonia de Los Pinares y ve a cientos de personas en un barrio obrero aclamando a la alcaldesa. Luego, no es que sea una ciudad de derechas, es una ciudad como cualquier otra, pero no es una ciudad marcada por un carácter ideológico. De hecho, yo no sé dónde están todos los grupos ecologistas, dónde están las asociaciones que respetan el patrimonio. No sé dónde han estado escondidos todos estos años, permitiendo todos los destrozos que han sido consecutivos. Santander es una ciudad dormida, anestesiada probablemente por un efecto como una benzodiacepina. Es una ciudad cómoda, creo que influye mucho la bahía...

Piña, tras la entrevista, en el barrio de El Cabildo de Arriba.

¿Con qué modelo de ciudad trabaja?

Yo estoy denunciando lo que creo que no está bien y no quiere decir que yo tenga la razón. Pero si yo voy a Oviedo y veo una ciudad limpia, con unos edificios que han sabido conservar, o lo veo en Burgos, y lo he visto, por supuesto, en Vitoria, en San Sebastián, en muchas ciudades, en Málaga... Son ciudades que nos llevaban unos cuantos años de ventaja y nos han ganado por la derecha. Escucho, veo lo que hay, pero creo que arreglar la situación de Santander va a ser muy complicado y esto no lo va a arreglar ni Felipe Piña ni nadie. Santander tiene que ser intervenida por el Gobierno, con un plan a 10, 15 o 20 años, y empezar de cero. Necesita un rescate. No puedo aspirar a obras transformadoras ahora mismo. No puedo imaginarme una ciudad en una legislatura capaz de ser puntera, es imposible. Tú ves las aceras, ves los barrios, ves los bancos, ves la suciedad, ves lo básico, y está absolutamente deteriorado.

Santander ha tenido un turismo de calidad de veraneos con gente con capacidad económica. Esos ya no vienen

Habla mucho de patrimonio, pero entre los problemas que se perciben en capitales como Santander está la vivienda, tanto el precio del alquiler y de compra, como la presión turística. ¿Cuál es su propuesta?

Por encima de todo, que el vecino de Santander, y especialmente los más jóvenes, tengan una política de vivienda activa para poder emanciparse de sus casas. De hecho, muchos de los jóvenes están saliendo a municipios limítrofes y por eso Santander pierde población. Una ciudad que pierde población es el mayor síntoma de desprestigio, ¿no? Le he escuchado decir a la alcaldesa que Santander que no es una ciudad masificada. Se tendrá que decir si está masificada o no en función de unos estudios que pongan sobre la mesa algo importantísimo como es inflar los precios, sobre todo de muchas viviendas turísticas ilegales. Porque es un destino, y sobre todo después de la pandemia, muy apetitoso para determinadas estructuras, sobre todo de la zona de Madrid, que están viniendo aquí y que en muchos casos también están haciendo que el turismo sea de baja calidad. Cuando vienen 5 o 6 jóvenes a meterse en un piso durante un fin de semana en rotación, muchos de ellos en pisos turísticos ilegales, están deteriorando algo que era un potencial. Santander ha tenido un turismo de calidad de veraneos con gente con capacidad económica que venían a Santander. Esos ya no vienen. Se están haciendo casas en otros municipios y no vienen a Santander.

¿Por qué?

Pues porque Santander se está transformando en una ciudad de escaparate, como puede ser Oporto. En los barrios está ocurriendo, no hay comercios de proximidad. Los barrios, en casi todos los bajos, tienen pisos turísticos como un modelo que a mí me parece un error absoluto.

Menciona muchos ejemplos de ciudades, pero ¿qué tipo de turismo quiere para Santander?

Hay que tomar medidas y regular: no regalaría durante 40 años un edificio como en el caso del mercado de Puertochico a una empresa para hacer un McDonald's, por ejemplo. Eso siendo alcalde no ocurriría en ningún caso. Insisto, regular es muy difícil porque tienes que luchar contra el libre mercado, estás en la Unión Europea, pero intentaría sentar a todas las partes y negociar lo máximo posible. En cualquier caso, no cometer disparates como ese o como meter autocaravanas en la playa de Mataleñas, que son cosas muy elementales. No hacer, por supuesto, un parking subterráneo en El Sardinero, como era la pretensión de la alcaldesa. Lo que necesitamos son aparcamientos en altura para que los vecinos puedan dejar el coche.

Diez años lleva la alcaldesa al frente del Ayuntamiento. Si la ciudad está tan mal como dice, ¿existe la posibilidad de que la próxima legislatura el PRC gobernara en coalición con el PP?

No puedo hacer esas cábalas y, en cualquier caso, ahora mismo no me interesa en lo más mínimo aliarme con nadie. Respetaré lo que entienda que es el beneficio de la ciudad, antes que nuestro partido tenga que sentarse. Cuando haya unos resultados y vea cómo se pinan los bolos, se tomarán decisiones por la gobernabilidad. Pero no es mi intención ahora mismo pensar si voy a pactar. Es más, creo, honestamente lo digo, que la señora Gema Igual va a aprovechar y lo está haciendo ya, para pisar el acelerador durante este año que queda. A Génova [sede nacional del PP en Madrid] no le conviene que Santander caiga y van a poner toda la carne en el asador para mantener a la señora Igual de alcaldesa, porque imagínate que aquí hay un cambio de gobierno y un nuevo alcalde y se hace una auditoría de este Ayuntamiento...

¿Qué pasaría?

Pues no lo sé, pero creo que sería muy interesante.

Habla con cierta frecuencia de los abstencionistas en Santander, ¿qué haría para convencerles?

Bueno, movilizar a un nuevo votante es muy difícil. Realmente, ya solo el rechazo que genera la política frena a que un señor tenga que destinar 20 o 30 minutos en ir a un sitio a votar si no tiene ganas. Porque detesta la política y lo estamos viendo en las elecciones autonómicas. Es verdad que en Santander, más o menos de esos 50.000 no votantes históricos, detecto en la calle que mucha gente nos para y nos da ánimos. Pero activar eso y transformar uno de ellos en un voto, ya sea al Partido Regionalista o al que sea, se me antoja muy difícil.

Felipe Piña denuncia el "clientelismo" del Ayuntamiento de Santander.

¿Siempre se ha movido por los barrios como lo hace hoy?

No, con esa intensidad, no. Tenía mis entornos. Siempre me ha gustado la calle, he conocido a gente de todos los barrios, evidentemente. Y ahora raro es que vamos por ahí y no nos pare todo Dios: “¿Una foto?”. “Sí, sí, encantado”. Se hace hasta incómodo a veces. Pero sabía, después de todo lo que me ocurrió, que saltarme el statu quo mediático de Santander era la única opción, si es que hay alguna, para subir los votos.

¿Quién es su mentor?

No lo sé. Nunca supe quién me metió en este lío. Creo que me metieron determinados alcaldes de municipios, porque yo trataba con muchos, siendo director general de Transportes, y venían a verme para telecomunicaciones y ahí es donde ya algunos me decían: “Tú tienes que ser candidato”. He tenido un mentor buenísimo en lo personal que ha sido mi padre, pero es un señor que ha detestado la política siempre. Nunca he querido entrar en política y yo estoy metido hasta las trancas.

Santander es su foco de actuación, pero ¿cómo ve Cantabria, políticamente hablando?

Santander en la región no ejerce de capital. Nunca lo ha hecho, en general. Santander es una isla y Cantabria es otra. No hay unos puentes tendidos ni con el Arco de la Bahía ni en materia ya de gestión, de servicios. Y es un error porque a Santander le viene bien Cantabria y a Cantabria le viene bien Santander.

Y si a Cantabria le viene bien Santander, ¿le parece Paula Fernández la candidata ideal para sustituir a Miguel Ángel Revilla?

Sí, me parece una buena candidata. Me parece una mujer muy trabajadora, una mujer que ha gobernado, que está volcada en cuerpo y alma por Cantabria, pero ideal, ideal, yo creo que no hay nadie.

¿Cuál cree que debe ser el papel de Revilla a partir del próximo Congreso del PRC?

Yo creo que Revilla tendría que seguir siendo el secretario general hasta el proceso electoral de 2027, para que haya estabilidad y que no haya desencuentros. Y una vez que las elecciones se hayan celebrado, que haya un proceso abierto para elegir a un nuevo secretario general, pero hacerlo antes de las elecciones creo que es un error... Pero igual él me tira de las orejas y me dice que estoy diciendo un disparate, no lo sé...

¿Cuánto habla con él?

No mucho. Es más, creo que he llamado a Revilla dos veces en mi vida. Nunca le llamo. Él sí me llama alguna vez.

¿Se ha leído el libro 'Quiero y no puedo. Historia de los pijos en España', de Raquel Peláez?

No. Me he leído 'La Reina Roja' antes de ayer.

¿Qué siente si le digo la palabra pijo?

Me entra la risa. No existe la palabra pijo. No tengo muy claro el concepto de pijo. Está el nuevo rico, ¿no? O el que va a Pedreña a jugar al golf. Pero si me haces la pregunta entiendo que tú has detectado por algún sitio que dirán que yo soy pijo...

Sí.

No lo tengo en cuenta. También decían que me teñía el pelo. Me dijeron que me quitara este reloj al principio de la campaña electoral. Y no sé, es el único que tengo, me lo regalaron... Los clichés me hacen mucha gracia. Asumo todos esos comentarios críticos, que seguro que los hay, no hay mucha gente que me lo diga la cara, pero claro que lo dirán muchos. No juego al golf, pero no tengo nada contra el golf.

¿Tampoco hace vela?

No hago vela, ni hago nada. Es que realmente es muy triste mi vida, es muy elemental. [ríe]

Uno de las grandes éxitos que ha tenido Revilla como político es que siendo catedratico de Economía tenga esa imagen de hombre común, en contacto con lo rural. En su caso, ¿le conocen los cántabros que están fuera de la isla que dice usted que es Santander?

Sí, me voy a comer algún día por ahí a algún pueblo y me lo dicen los del bar. A ver, bajo mi punto de vista, Revilla tiene una cosa muy buena, entre otras muchas, y es que no ha robado. Y eso te da mucha fuerza.

¿Hace cuántos años que se conocen?

Te cuento una anécdota: Yo a veces imitaba a la gente, cuando era pequeño, y me ponía a hacer voces. En 2010, cuando estaba en la universidad, estaba en una casa en El Rocío, en Huelva, y me quedé hasta las tantas de la mañana con un amigo de aquí, que era mayor, que es médico. Nos estábamos tomando una copa como a las seis de la mañana y me puse a imitar a Revilla. Me grabó sin yo saberlo. Total, que pasó un tiempo, y un día estando en la oficina, me llamaron al teléfono: “Soy Miguel Ángel Revilla. Oye, ven para acá”. Colgué. Y a los cinco minutos me llamo la vez: “Oye, soy Miguel Ángel, no me cuelgues”. Yo no había hablado con él nunca. Y, bueno, total, que al cabo de un tiempo me llamó una persona para quedar a comer. Éramos como 20 personas, no era gente del partido. Me siento a comer y al acabar la comida viene Miguel Ángel y me trae un puro. Me dice: “Ya he visto por ahí que me imitas muy bien. Toma, llama a Aurora [mujer de Revilla] y hazte pasar por mí. Y llamé: ”¡Aurora!“. Me puse a hablar y me seguía la bola. Ese fue el primer día que estuve con él. Eso fue hace ya unos cuántos años.

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