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Colectivo 'Las calles contra el fascismo': “La mayoría de gente es antifascista aunque no lo sepa”

Manifestación del colectivo 'Las calles contra el fascismo', en Santander, en ediciones anteriores.

Elsa Cabria

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Hay un cartel rojo, negro y blanco, que hace no mucho estaba en un muro en el paseo Altamira de Santander 142, en el que se ve un pie pisando una esvástica. Está inspirado en una foto de 1936 que se llama Aixafem el feixisme (Aplastamos el fascismo), del fotógrafo Pere Catalá. En el cartel se lee 'Las calles contra el fascismo'. Y así se llama un reciente colectivo en Cantabria, que este sábado organiza, con Pasaje Seguro, una manifestación, a las 12 horas, desde Delegación de Gobierno hasta el Gobierno de Cantabria, a favor de los menores inmigrantes no acompañados y contra los discursos “racistas y xenófobos” que ha generado el centro de acogida de los menores de Cartes.

Dos de los integrantes de 'Las calles contra el fascismo', cuyos integrantes llaman 'Las calles', explican por separado el por qué del colectivo cántabro. Laura Fernández tiene 38 años, es educadora social y dice que “siempre” se ha considerado antifascista, pero hasta 2024, en Las Calles contra el Fascismo, nunca había militado en ningún colectivo antifascista. Javier López tiene 43 años, es informático y empezó a militar en 2025: “Por una enfermedad, estuve fuera del mundo durante seis años y, cuando volví a la vida, vi que la extrema derecha se estaba haciendo con todo; había que plantarle cara y en 'Las calles' lo estaban haciendo”.

El lema de vuestra manifestación de este sábado es ‘Bienvenidos, el odio no tiene cabida en Cantabria’, pero la realidad es que VOX tiene representación parlamentaria en Cantabria. ¿Cómo convive este lema con esta realidad de voto?

Javier López: Sí, VOX tiene presencia en el parlamento, pero sus votos no representan a la mayoría de Cantabria. La mayoría de Cantabria no está con estas ideas de extrema derecha. Desde la hermandad de las cuatro villas -alianza medieval entre Santander, San Vicente de la Barquera, Laredo y Castro Urdiales-, a nuestros puertos han llegado desde emperadores a apátridas y todos han tenido su sitio. Cántabro se puede ser por nacimiento y por adopción. El discurso de VOX no representa a Cantabria.

¿Qué ha cambiado para que, cada vez, en España se les vote más?

Javier López: Ahora están bien financiados, desde luego. Los colectivos de extrema derecha están muy bien financiados, tienen muchísimo dinero, a nivel europeo y a nivel local. Los mensajes globales se replican a pequeña escala en grupos como Alfonso I. Coincidiendo con el problema en Cartes, este grupo local presentó un proyecto nacional de remigración, un eufemismo que significa deportación forzosa. No se puede separar a unos de otros. Y VOX es la alternativa al partido de la derecha, entonces la gente descontenta con el PP les vota porque no cree que haya alternativa, como un castigo al PP, pero no tengo una respuesta clara, no sé si alguien la tiene. 

¿Qué nos dice como sociedad el caso de Cartes?

Laura Fernández: El caso de cartes evidencia la deriva de la extrema derecha y la ola reaccionaria. No solo tiene que ver con una cuestión de racismo y xenofobia porque un grupo de menores extranjeros venga a vivir al pueblo y lo que su integración conlleva, hablamos de cosas más serias y graves como la ola reaccionaria en la que nos estamos viendo inmersas. Esto tiene que ver con los colectivos más amenazados, entre los que destaca la población migrante actualmente, que pasa por utilizar a estas personas como chivos expiatorios en cuestiones de precariedad y de la vida que tenemos acilamente, que para nada tiene que ver con que haya un mayor o menor número de personas migrantes en nuestro país. 

Javier López: Ha salido un estudio de CTXT en el que los menores extranjeros no acompañados eran lo más odiado por la extrema derecha. Cualquier persona que enfoque su odio hacia chavales que se han jugado la vida en el mar o saltando unas concertinas, que están solos, es inhumano. Esta gente de extrema derecha se aprovecha de los problemas sociales y hacen uso del señalamiento a estos chavales que tienen más difícil defenderse para canalizar a la sociedad hacia ahí. Sin embargo, en Cartes, han salido vecinos para decir que a los niños no se les toca, salir a explicarles a sus vecinos que lo que estaban haciendo no tenía ni pies ni cabeza y que los chavales tienen derecho a estar ahí. Cartes es un pueblo en el que hay muchos inmigrantes y siempre han convivido de forma pacífica. El problema es que a la extrema derecha se les deja hacer cosas que probablemente constituyan delito de odio.

La alcaldesa de Cartes en ningún momento se ha posicionado contra los gritos de odio

¿Qué echáis en falta, en el caso de Cartes, que diga la alcaldesa socialista?

Javier López: En Cantabria se han abierto varios centros de menores y no ha habido problemas. Laura nos hablaba de cómo, en 2016, llegaban niños de dos en dos cada día a un centro y no había estos problemas. Sobre el PSOE, no tenemos un acuerdo dentro de la asamblea porque hay militantes socialistas, pero a título personal, quiero confiar en que los procesos internos del partido hagan lo que tengan que hacer. La alcaldesa en ningún momento se ha posicionado contra los gritos de odio de algunos vecinos ni sobre la visita que ha montado VOX, este jueves, en sus calles, pero no creo que quitarle las siglas a la alcaldesa suponga un cambio en el pueblo. 

¿Alguno de los partidos o sindicatos mayoritarios se han puesto en contacto con Las calles contra el fascismo?

Javier López: No, ningún partido. Algunas personas que militan en el grupo y forman parte de partidos han trasladado el malestar que hay a sus partidos, pero a los dos partidos grandes les cuesta mucho posicionarse porque, en mi opinión personal, les da miedo las consecuencias que puede tener plantar cara a VOX: al PP porque le dejen de votar y al PSOE le da miedo que dejen de ver como partido de centro y lo vean como un partido de extrema izquierda. Con los sindicatos, hay gente que milita en nuestra asamblea, y nos hemos puesto en contacto para que formen parte de la manifestación, pero no ha habido respuesta.

Vayamos atrás ¿De dónde viene y cuándo nace como colectivo Las calles contra el fascismo?

Javier López: Viene del lema de una manifestación de 2024, 'El rock contra el fascismo', contra la celebración de un festival de extrema derecha llamado Galerna Fest, organizado por la asociación de ultraderecha Alfonso I, que es gente que se denominan escuadristas -brazo armado del fascismo italiano-. 

Laura Fernández: Queríamos dar una respuesta unitaria en Cantabria para demostrar que estábamos en contra de este discurso de extrema derecha, entre asociaciones y personas individuales. Después de la manifestación de 2024, algunas personas sentimos esa inquietud de seguir formándonos en antiofascismo y en cómo dar una respuesta a la ola reaccionaria que estamos viviendo. 

Javier López: Deciden que hay que dar una continuidad y se empieza a hacer actividades formativas y actos culturales, como un modo de llegar a la gente, de poder educarnos todos, en que lo distinto lejos de ser malo es positivo. Hay gente, a título personal, de asociaciones antifascistas, de asociaciones feministas, anarquistas, del PSOE, de Podemos, de CCOO o de la CNT. Eso hace a veces que llegar a consensos no sea fácil, pero demuestra lo variada que es nuestra sociedad y que todos tenemos en común que tenemos que oponernos al odio. Acordamos mantener el nombre, Las calles contra el fascismo porque era la herencia de la manifestación, era el mensaje que lanzábamos a la ciudad de Santander. 

¿Y cómo habéis evolucionado desde entonces?

Javier López: Somos una asamblea desde 2025, no buscamos ser una asociación. Nos formamos para revisar cómo ha sido históricamente la batalla contra la extrema derecha, qué ha funcionado y qué no, por qué se repiten constantemente los patrones y así poder utilizarlo en esta actualidad del siglo XXI. Estamos en un momento en el que es necesario posicionarse, cualquier persona que crea en la igualdad, tiene que posicionarse, porque la extrema derecha se posiciona y machaca a los vulnerables y se está haciendo fuerte en España y si nadie le planta cara, veremos aquí lo que está pasando en Estados Unidos o Latinoamérica. 

¿Habéis contactado con otras asociaciones a nivel nacional?, ¿Tenéis intención de crecer como colectivo más allá de Cantabria?

Javier López: Hemos contactado con grupos antifascistas en ciudades en las que tiene presencia la asociación Alfonso I, porque está en Santander, pero está en más ciudades y antes fue Frente Nacional y antes fue Falange Cantabria y se les ha permitido tener un bar clandestino en el que hacen conciertos y charlas con discursos de odio. Además, aquí tienen una rama juvenil, que se llama Vanguardia Juvenil, y tienen muchos contactos con Casa Pound, que es la extrema derecha italiana, a la derecha de Meloni. Pero no, no buscamos ni expandirnos ni dar lecciones.

En España, se ha vendido mucho que los que salen a la calle con el aguilucho son unos pocos nostálgicos

En esa aprendizaje sobre qué se ha hecho bien y mal que mencionabas antes, ¿qué se ha hecho para que estemos como estamos ahora mismo?

Javier López: Uno de los mayores problemas que ha habido siempre en la lucha contra el fascismo es que se le deja pasar, como una anécdota. En España, se ha vendido mucho que los que salen a la calle con el aguilucho son unos pocos nostálgicos de los que no hay que preocuparse. Y se les deja ir haciendo. Y, por ejemplo, lo que está pasando ahora en Cantabria -el caso del centro de menores de Cartes-: hoy son unos niños, que son pobres, que no importan, porque sus derechos no le importan a la mayoría de la gente, pero después serán los pensionistas, los enfermos, los pobres, porque el fascismo siempre va, colectivo a colectivo, enfrentando a los anteúltimos los últimos con un mensaje de odio y aprovechándose de las desgracias que tiene cada uno. hacen hincapie en que te van a quitar el trabajo, a la gente que está precaria; que te van a quitar la vivienda, a la gente que no puede pagar un alquiler… Y desvían la atención de las cosas importantes para que te centres en el que tiene menos que tú. 

¿Están, en sentido literal, las calles contra el fascismo ahora mismo en España?

Javier López: Yo soy optimista, dentro del grupo las opiniones son muy diversas. Creo que la mayoría de españoles está en contra de la violencia y del odio, solo quiero vivir en paz, saludar a su vecino y llegar a final de mes. El problema es que la etiqueta de antfascista tiene una connotación negativa para una parte de la sociedad porque le tocó estar en un bando en la guerra civil, porque en España tenemos esa herencia de la guerra civil que no se ha olvidado, quiero pensar que la mayoría de gente es antifascista aunque no lo sepa.

¿Qué representa ahora mismo el antifascismo en España?, ¿la sociedad se identifica con el término?

Laura Fernández: Cuando hablamos de fascismo hay que tener claro que el fascismo se adapta a los nuevos tiempos, no tiene que ver con fascismo de los años treinta. Ahora hay un fuerte vínculo identitario con conceptos como la familia tradicional o la cultura nacional, respecto al acceso a los servicios públicos. Se señala a quien menos tiene, ahora a los migrantes, como las personas que vienen a quitarnos aquello que no tenemos, cuando no es así. Creo que hay muchas más personas concienciadas con los derechos humanos y que no quieren caer en discursos de extrema derecha, pero cuando se habla de antifascismo, se ha polarizado tanto el tema, como si fueran dos tribus enfrentadas, fascistas contra antifascistas, que hay muchas personas que no quieren identificarse con lo antifascista porque piensan que es estar dentro de un grupo que está enfrentándose a otro. Cuando esto no va de dos bandos, va de personas que defendemos los derechos humanos, que no queremos que se criminalice a nadie por su género, su condición social, su diversidad o el país del que provenga. 

Javier López: Hay que distinguir la sociedad de la política. Hay gente que tiene claro que la etiqueta correcta es la antifascista y hay gente que esa etiqueta no le gusta. Pero a nivel de autoridades, estamos atendiendo a una criminalización en Estados Unidos, en Europa, en España. Se está condenando a gente justificando que es un delito de odio ser antifascista, cuando lo único que supone ser antifascista es estar en contra del odio, señalar los crímenes que las autoridades no están queriendo confrontar.

El caso de cartes evidencia la deriva de la extrema derecha

¿Nos movilizamos como sociedad por los derechos de las personas inmigrantes?, ¿nos apela?

Javier López: Creo que muchos sí; muchos tenemos claro que las personas migrantes ahora son nuestros vecinos que han venido a buscarse un futuro. A cualquier persona que se preocupa de sus vecinos, le tiene que preocupar que el portavoz nacional de VOX en Inmigración, Samuel Vázquez, -que visitó Cartes este jueves-, haya dicho recurrentemente que en su partido están dispuestos a cambiar la ley para quitarles la nacionalidad a las personas inmigrantes.

Laura Fernández: Nos sentimos más cerca de lo que creemos o de lo que nos hacen ver los partidos políticos o algunos medios. Son nuestros vecinos, trabajamos con ellos, van al colegio con nuestros hijos, son amigos nuestros. Cuando nos aceracmos a ellas nos damos cuenta de que no son ese grupo de personas extrañas que nos hacen creer. Hay personas que luchan codo a codo con las personas migrantes y lo demuestra la reciente regularización. Desde Las calles contra el fascismo creemos que todas las personas migrantes, independientemente de su situación administrativa, tienen que tener ños mismos derechos que nosotras; lo matizo porque la extrema derecha también está usando el argumento de migrantes en situación regularizada administrativamente frente a los que no. 

Da la impresión de que en España observamos todas las acciones del ICE en Estados Unidos con atención, pero con distancia, ¿hay tanta distancia?

Javier López: Esas estrategias las planteaba VOX antes de que el ICE estuviese pateando puertas en EEUU. Y las devoluciones en caliente en Europa no son una cosa de ayer. Todo va a lo mismo: sembrar una política del miedo que inmovilice a la gente. Cuando te da miedo de que le pase algo a tu familia, eres capaz de conceder que a otra familia le vaya mal. Esas estrategias son una manera de aprovechar el miedo, responde a los manuales clásicos de autoritarismo, con ese odio ganan poder político y , una vez en el poder, se demoniza la democracia, como está haciendo Trump con las próximas elecciones en noviembre.

Hoy la persecución es contra las personas inmigrantes, ¿mañana?, ¿pasado? 

Laura Fernández: Ahora pensamos que todo tiene que ver con la persecución de las personas migrantes, pero hay más colectivos. Las mujeres, el feminismo también es un chivo expiatorio de la extrema derecha. Las mujeres tenemos que ser conscientes de que los derechos adquiridos podemos perderlos. Las personas LGTBIQ+ están siendo muy criminalizadas por la extrema derecha en otros países. No nos damos cuenta de que se empieza por un grupo de personas en concreto, pero que luego va afectando a la mayor parte de la sociedad y que el discurso de la extrema derecha no va a estar a favor de las personas precarias, que es la mayoría, si no que va a estar a favor del capitalismo y de los que mas tienen.

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