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El cráneo de un ave primitiva hallado en Cuenca alumbra una especie desconocida hasta ahora en Europa

Imagen recreada del 'Gorgonavis alcyone'

Alicia Avilés Pozo / Rodrigo Abad

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Hallazgo sin precedentes en el yacimiento paleontológico de Las Hoyas de Cuenca: una nueva especie de ave primitiva de hace unos 125 millones de años, en el Cretácico Inferior. Hasta ahora, esta especie era desconocida en Europa y se la ha bautizado como Gorgonis alcyone. Su nombre se debe a dos figuras de la mitología griega: la gorgona griega que petrificaba a cualquiera que la mirara, y Alcíone, una de las Pléyades, que acabó convertida en martín pescador.

El Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha (MUPA) de La Cierva (Cuenca) ha acogido la presentación de esta nueva especie, dentro de un hallazgo que supone un “avance clave” para comprender la evolución temprana de las aves.

“Se trata de una nueva ave, una nueva especie de un grupo de aves primitivas que no se conocía en Europa”, ha afirmado Jesús Marugán, profesor e investigador de la Universidad Autónoma (UAM) de Madrid.

Fragmento del cráneo hallado en Las Hoyas

Concretamente, la nueva especie ha salido a la luz por el hallazgo de un cráneo aplastado y fragmentado, “una pieza excepcionalmente difícil de conservar en el registro fósil”, y que ha podido estudiarse gracias a técnicas avanzadas de tomografía computarizada que han permitido reconstruirlo en tres dimensiones. “Hemos podido ver los dientes, la longitud total del pico y aspectos de la forma que nos permiten reconstruirlo de manera fidedigna”.

Gorgonavis alcyone pertenece al grupo de las enantiornitas, aves primitivas que aún conservaban dientes. Se trata de un animal pequeño, pero con una característica distintiva, y es que “su pico es proporcionalmente más largo de lo habitual en estas formas tempranas”.

El profesor y experto ha detallado que el ave tenía un pico bastante largo y una morfología clave que ha permitido situarlo en un grupo que hasta ahora solo se conocía en Asia. “Aunque no se puede determinar con certeza su dieta”, ha afirmado Marugán, “la investigación apunta a que podría estar relacionado con insectos o pequeños peces en el entorno del humedal que ocupaba la actual Cuenca hace 125 millones de años, o crustáceos, que eran muy abundantes en Las Hoyas”. El investigador nos cuenta que también al encontrarse en el Cretácico inferior, “donde se llevaban a cabo los primeros pasos evolutivos de este linaje, descartamos que fueran hervíboros o granívoros, porque sabemos que las enantiornitas lo eran, pero millones de años después”.

Sobre su tamaño, Marugán aproxima que podría ser como un martín pescador actual: “Podría imaginarse de esa talla, sí. Siempre hay un escalado que si te falta una parte tienes que estimarlo de la otra. Pero sí, más o menos creo que es acertado aproximarlo a una talla más o menos así. No era en absoluto un animal grande”, explica.

Le preguntamos si se puede conocer cómo era el plumaje de esta ave y qué colores tenía, pero Jesús Marugán responde que todavía no puede saberse: “Pronto veremos los colores de los animales de Las Hoyas, tanto dinosaurios como aves u otros organismos, a través de la geoquímica y aspectos técnicos que te permiten ver a escala molecular. No es ciencia ficción, pero estamos todavía dando los primeros pasos. Pasaremos de la paleointerpretación y el lado artístico a la realidad en no mucho tiempo, espero”.

Marugán apunta que por “ambición de paleontólogo”, le pediría al yacimiento algún fósil con “pollitos, una nidada con los huevos, un ejemplar que saliera con todo el plumaje completo, un cráneo intacto o el estómago con lo que hubiera comido ese día”, porque así “aprenderíamos una barbaridad de cómo han evolucionado estos organismos”.

Para la viceconsejera de Cultura y Deportes de Castilla-La Mancha, Carmen Teresa Olmedo, presente en el acto, la importancia de este hallazgo es que “pone a nivel internacional desde el punto de vista científico a Castilla-La Mancha, a Cuenca y al yacimiento de Las Hoyas”, al tratarse de un ave que está ofreciendo mucha información y está siendo estudiada con las técnicas más avanzadas en la Universidad de Cambridge, en la Universidad de Málaga e incluso en el Museo de Historia Nacional de Los Ángeles.

Un espacio propio

Por su parte, el director del MUPA, Javier Semprún, ha explicado que el nuevo fósil cuenta ya con un espacio propio dentro del nuevo área de exposiciones temporales del museo y ha avanzado además que este puede ser el primer paso de un proyecto más amplio para reforzar el papel de los holotipos, es decir, los fósiles únicos que hacen singular al museo.

Exposición del cráneo en el Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha
Ficha de la nueva especie

La intención es que especies emblemáticas como Concavenator, Iberomesornis, Gorgonavis y otras que han dado proyección científica al museo dispongan de espacios propios claramente identificados para el público. Semprún ha recordado que solo del yacimiento de Las Hoyas han salido entre más de 60 holotipos y ha señalado que “el objetivo es que los visitantes no solo comprendan la importancia del yacimiento en su conjunto, sino también la relevancia individual de cada fósil destacado”.

Yacimiento de Las Hoyas

El yacimiento paleontológico de Las Hoyas, declarado Bien de Interés Cultural en 2016, ocupa más de 20 hectáreas en el término municipal de La Cierva, en la zona meridional de la Serranía conquense. El lugar se conoce popularmente como Las Hoyas debido a que en él convergen tres hoyas o morfologías deprimidas de origen kárstico, cada una de las cuales posee su propio topónimo (Hoya de la Vereda, Hoya de la Madre de las Latas y Hoya de las Jarras).

La zona se encuentra muy despoblada, siendo el núcleo de población más cercano, aparte de La Cierva, Buenache de la Sierra, situado al noreste del mismo.

Cuando se comienza a trabajar en el yacimiento de Las Hoyas en 1986 la exposición de las rocas calizas in situ era muy deficiente. Precisamente, como resultado del proceso de deforestación y de reforestación que conllevó la remoción del terreno y roturación, se levantaron las lajas características de esta localidad descubriéndose así los fósiles.

Yacimiento de Las Hoyas

En 2001, el Gobierno de Castilla-La Mancha declaró la zona de 'Palancares Tierra Muerta' como Monumento Natural, incluyendo el yacimiento de Las Hoyas. A lo largo de sucesivas campañas se fue eliminando el suelo, y se despejaron zonas con Pinus nigra con el permiso e intervención de los agentes forestales. Los pinos de la reforestación no solo dificultaban el acceso a las áreas de excavación, sino que sus raíces penetran en las capas y se nutren del contenido en fósforo que les proporcionaba los fósiles, deteriorándolos.

El yacimiento de Las Hoyas corresponde a la zona donde previamente los estudios geológicos revelaron como la de mayor potencia en calizas laminadas. Esta área actualmente constituye el núcleo declarado como Bien de Interés Cultural. El yacimiento fue cercado, y señalizado, y posteriormente se procedió al montaje de una caseta que contiene el material de trabajo necesario para las excavaciones, que se han sucedido hasta la actualidad.

Jesús Marugán destaca que Las Hoyas como yacimiento paleontológico es “excepcional” porque preserva “con una fidelidad increíble la diversidad del escosistema que representa, donde puedes hallar tejidos blandos, etcétera”. Sin embargo, aunque el fósil del Gorgonavis alycone se halló “de una manera muy fragmentaria” donde han sido necesario “recursos digitales para poder extraer la información de la roca, ya que los cráneos de las aves son muy finos y este estaba aplastado”, se trata de un “hallazgo muy importante para la ciencia en ese sentido de diversidad”.

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