España no es racista, pero...
España no es racista, pero... ¿estamos dispuestas a escuchar a quienes no lo tienen tan claro?
La historia ha demostrado que el odio al “Otro” es el caldo de cultivo perfecto para su estigmatización y potencial exterminio. Pero también para la deriva autoritaria y totalitaria de un Estado, de una sociedad.
A pesar de todo, los medios públicos españoles siguen sin considerar el aumento de los delitos de odio en nuestro país como un problema crucial. Sí, crucial. Porque los colectivos históricamente discriminados se juegan la vida en ello, y porque también nos jugamos el futuro de nuestra frágil democracia.
¿Hasta cuándo van a seguir nuestros medios públicos mostrándose equidistantes hacia el racismo que atraviesa la geopolítica mundial, las fronteras y hasta la forma de entender nuestra propia identidad cultural?
Necesitamos medios de comunicación públicos y plurales que representen a toda la población. Radios y televisiones que cuenten con profesionales provenientes de minorías que ayuden a contrarrestar los discursos de odio y que desmonten los intereses particulares de quienes los promueven.
¿Hasta cuándo los medios públicos van a seguir ignorando que no pueden considerarse públicos cuando más del 20% de la sociedad española no se siente representada en ellos?
Hoy 18 de junio, Día internacional contra los discursos de odio, brilla por su ausencia el desinterés mediático por esta cuestión. Las webs de nuestros grandes medios, estatales y autonómicos, no dedican ni una mera noticia al aumento de estos discursos.
Más bien destacan narrativas, algunas muy sutiles, que inciden en el “ellos contra nosotros”, que reproducen esa identidad española homogénea, blanca y católico cultural, tan ficticia como perniciosa. Narrativas responsables de que, hijas e hijos de inmigrantes, que somos españolas, valencianas, y que día a día construimos y formamos parte de este país, siempre se nos haga sentir que nunca seremos “realmente españolas”, “realmente valencianas”. Que nuestros orígenes, nuestro tono de piel, nuestros nombres, nuestros apellidos, nuestros acentos siempre nos delatarán.
Por eso, hoy aprovechamos la efeméride para reivindicar que los millones de personas que en este país sufren xenofobia, antigitanismo, islamofobia y cualquier otro tipo de discriminación racial, también tienen derecho a comunicar, también tienen derecho a existir, con respeto y dignidad, en sus/nuestros queridos medios públicos.
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