De la Scala de Milán al balcón de casa: el bajo y la soprano que deleitan cada tarde a sus vecinos de València

Ilina y Deyan junto a sus hijas en una de sus actuaciones desde el balcón de su casa en València

"Los médicos lo dan todo para cuidar de nuestra salud y creemos que los artistas también podemos ayudar a levantar los ánimos de la gente en estos momentos".

Así explican Ilina y Deyan una de las motivaciones que les llevaron a cantar cada tarde desde el balcón de su casa de València una vez finalizados los aplausos que cada día a las 20.00 horas se ofrecen a los sanitarios y a todo el personal esencial que lucha estos días contra la pandemia del coronavirus.

Sin embargo, no son unos artistas cualesquiera. Ilina es soprano y Deyan es bajo. Ambos son de Bulgaria y se conocieron hace 20 años en el conservatorio de la capital, Sofía.

Desde ese momento, recorrieron vida y carrera profesional juntos. Vivieron durante nueve años en Milán. Con tan solo 22 años, Deyan cantó en la Scala, donde en 2001 actuó junto a Plácido Domingo. El pasado año, Ilina cantó junto a José Carreras en Sofía.

Cuando en 2008 Deyan cantó por primera vez en el Palau de les Arts de València, ambos decidieron dar un giro a su vida: "Nos encantó la ciudad, el modo de vida, el clima, la gastronomía; decidimos venirnos a vivir con nuestras dos hijas hace cinco años, estamos encantados".

Según explica Ilina, tras las primeras semanas de confinamiento y tras un mes sin poder actuar llegó la celebración de la Pascua y en ese momento sintió "la necesidad de cantar a la gente", así que sacaron los altavoces y el micrófono y cantó el 'Ave María'.

"Fue muy emocionante ver cómo la gente empezó a salir a los balcones, cómo rompieron a aplaudir y empezaron a pedir otra canción", comenta con gran entusiasmo. Ilina no defraudó y acto seguido interpretó 'O mio babbino caro' de Puccini: "Los vecinos aún aplaudieron más y desde entonces hacemos lo que llamamos cada día el festival de ópera de terraza".

En los últimos 11 días han cantado ya nueve veces, puesto que hubo dos días que por la lluvia no pudieron salir. Y cuentan: "Los vecinos no pararon de llamarnos pidiéndonos que por favor que no paráramos, que siguiéramos cantando, fue muy especial".

De hecho, tal y como explican, para devolver ese cariño y tras la petición de varios vecinas y vecinos interpretaron el pasodoble València, una de las que más aplausos recibió.

Tal y como explican, los conciertos no solo ayudan a sus vecinos, sino que también les sirven a ellos "para mantenerse en forma" y como distracción puesto que cada pequeño concierto (suelen interpretar un par de piezas) requiere de una preparación previa.

"Cuando se canta en una ópera todo tiene que ser perfecto, requiere de un mes de preparación, aquí todo es más improvisado, lo preparamos el mismo día y son temas que no hemos cantado casi nunca, pero el placer de cantar es el mismo sea en el balcón o en el teatro, ambas cosas son muy gratificantes", afirma Deyan.

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