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España tiene una tercera parte de trabajadores por oficina bancaria que Alemania

Vista de la fachada de una sucursal bancaria en Madrid. EFE/Juan Carlos Hidalgo

Diego Larrouy


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El paisaje urbano español ha visto desaparecer en los últimos tiempos oficinas bancarias que pasan a tener otra utilidad. También centenares de municipios de la España rural han perdido sus últimas sucursales. España sigue liderando, un año más, el cierre de locales de bancos. La desaparición de estos puntos de atención al cliente y de miles de puestos de trabajo sitúan a España como el país con menos trabajadores por cada oficina abierta de Europa, solo superado por Bulgaria.

La brecha del cierre de sucursales: menos de dos oficinas por cada 1.000 personas mayores de 60 años en España

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España cuenta con 8,5 trabajadores por cada oficina bancaria. Las diferencias son abismales con el resto de países europeos, según las estadísticas recogidas por el Banco Central Europeo (BCE). La media de la UE se sitúa casi en el doble, 15,5. La distancia es todavía mayor respecto algunas de las mayores economías del continente, como Alemania, donde existen 24,3 trabajadores por oficina. En Francia se superan los 10 trabajadores por oficina y en Italia se rebasan los 12.



Este ratio surge de dividir entre el número de oficinas comerciales el total del colectivo de trabajadores de banca de un país. Esta magnitud contempla, en realidad, tanto a los empleados de las sucursales como a los de los servicios centrales. En el sector se ha aludido reiteradamente a que este índice es más bajo en España que en otros países por el elevado número de sucursales que hay en España, lo que justificaría la reducción. Siendo cierto que España contaba con una red más amplia que otros países antes de la crisis de 2008, puesto que se ha acompañado la profunda clausura de locales con un amplio recorte de plantilla, la ratio apenas ha variado en los últimos años. Al mismo tiempo que se ha cerrado desde entonces el 58% de las oficinas, se ha despedido al 41% de los trabajadores.

Esta estadística sirve también para constatar cómo algunos sistemas bancarios en la UE dependen muy poco de su red comercial a pie de calle y mucho de otros tipos de negocios. Luxemburgo pasa por ser uno de los centros financieros europeos. Sus leyes y su baja fiscalidad ha incentivado que muchas empresas se instalen en el ducado. También numerosos vehículos de inversión y de banca privada —para grandes patrimonios— de otros países han abierto filiales en este territorio. Así, el país lidera en la UE con 144 trabajadores de banca por cada sucursal abierta. Países Bajos, también conocido por ser sede de empresas que buscan baja tributación, también tiene 87 trabajadores por oficina bancaria, segunda en el ranking.

El cierre de oficinas bancarias se ha convertido durante este año en un tema que ha trascendido al sector y ha protagonizado distintos debates sociales y políticos. El Gobierno llegó a intervenir para urgir a la banca a un plan para paliar la exclusión financiera de las personas mayores y la población rural. El sector asumió un decálogo de compromisos genéricos para los clientes menos digitalizados y ha firmado un acuerdo con Correos para dar servicios financieros básicos en zonas rurales.

Sin embargo, la banca también ha rebajado la gravedad de la situación de servicio que tiene en las regiones menos pobladas. A comienzos de verano se presentó un informe encargado por las patronales del sector al Ivie en el que se limitaban las cifras de afectados por la exclusión financiera a 650.000 personas. Si bien, para hacer ese cálculo contabilizaban los municipios con servicios básicos como el acuerdo con Correos o las oficinas móviles. Contando solo los municipios con oficinas fijas, son el triple de afectados, 1,6 millones de habitantes. 230 municipios han perdido su última oficina durante la pandemia.

El pasado año fue muy intenso en el cierre de oficinas bancarias y despidos de trabajadores. La banca se vio presionada por los supervisores para mejorar su rentabilidad y eficiencias y, en esa búsqueda, llegaron las fusiones (casos como el de CaixaBank y Unicaja) y los grandes ERE, que afectaron a la práctica totalidad de los principales nombres de la banca española. Si bien, aunque todos estos procesos se acordaron durante el pasado año, se siguen apreciando durante este, ya que algunos bancos han cerrado sus salidas y cierres de oficinas durante el primer semestre de 2022.

España cierra y otros países abren

España es el país europeo que cerró más oficinas durante el año 2021. Según los datos del BCE, fueron 2.958 sucursales bancarias menos que el registro de 2020. Es decir, al día se cerraron 8 locales de bancos. Casi como si por tres horas que pasaran se cerrara una sucursal de una entidad bancaria. España protagoniza así buena parte del saldo de toda la UE. El pasado año terminó con 7.768 sucursales bancarias menos en toda Europa. Por detrás de España se situaron Alemania, que cerró 2.300, o Italia, que superó la barrera de los 1.800 cierres durante el pasado ejercicio. Polonia, Bélgica o Portugal también vivieron un año intenso en cierres de oficinas, aunque en menor nivel que las otras tres economías.



Aunque el saldo a nivel europeo fue negativo, lo cierto es que no se mantuvo una estrategia de desaparición de sucursales en todos los países. Destacan el caso de Austria, que tuvo 313 oficinas bancarias más al cierre del año frente al ejercicio anterior. O Francia. La segunda economía del continente contrasta frente a España, Italia o Alemania, puesto que en lugar de ver recortada su red de sucursales, la amplió en más de 200. Bulgaria, Irlanda o Finlandia también concluyeron con saldo positivo.

Si la vista se dirige más al pasado, España es el país que más sucursales bancarias ha cerrado de Europa en términos absolutos. Han desaparecido 26.800 sucursales desde que en 2008 estallara la burbuja inmobiliaria. Supone una buena parte de la pérdida de oficinas en Europa, ya que a nivel de la UE fueron 87.000. Es decir, uno de cada cuatro cierres de oficina bancaria se produjo en España. En términos porcentuales hay otros países con ajustes mayores. Sin embargo, la banca española, con un 58% menos de oficinas, se sitúa por encima de Alemania (-23%), Francia (-9%) o Italia (-36%).

Los planes de cierres anunciados durante el año pasado se han prolongado a lo largo de este curso. Las estadísticas del Banco de España cifran en 18.556 oficinas que permanecen abiertas a 31 de marzo, última fecha con datos aportados por el supervisor. En los tres primeros meses del año se han clausurado en torno a 550 sucursales. Más de seis locales siguen cerrando cada día en España.

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