Lanbide reclama 9.000 euros de ayudas sociales a una embarazada forzada a dejar su empleo por alto riesgo

Manifestación en defensa de la RGI

Embarazada de alto riesgo. Parece una causa justificada para que una mujer deje uno de los dos empleos en los que trabaja como empleada del hogar y mantenga otro unos pocos meses más. Sin embargo, al Servicio Vasco de Empleo-Lanbide ese embarazo de alto riesgo obstétrico no le parece un motivo suficiente para dejar un trabajo y por eso reclama a esta mujer más de 9.000 euros en concepto de las ayudas sociales que le abonó entre junio de 2012 y mayo de 2013. En cambio, para el Defensor del Pueblo Vasco-Ararteko sí que existe "una causa justificada" para que la mujer rechazara uno de los empleos. No es la primera vez que el Ararteko da un tirón de orejas a Lanbide por sus criterios sobre la RGI

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La mujer fue diagnosticada de diabetes gestacional en el Hospital de Cruces y en una de las casas en las que trabajaba se dio de baja en junio de 2012 y en la otra en agosto de 2012. El parto se produjo en noviembre de 2012 por cesárea. Al conocer la baja voluntaria, Lanbide acordó la extinción de las prestaciones e inició un procedimiento de reclamación de prestaciones por las cantidades abonadas en concepto de Renta de Garantía de Ingresos (RGI) y Prestación Complementaria de Vivienda (PCV) durante ese año.

La mujer se opuso a la reclamación de las prestaciones debido a las dificultades derivadas de su situación de embarazo de riesgo. Ante la persistencia de Lanbide en su reclamación, recurrió al Ararteko. Esta institución considera que si la mujer solicitó la baja laboral de manera voluntaria en uno de sus empleos fue porque tenía un embarazo de alto riesgo que, además, quedó posteriormente confirmado por la necesidad de realizar una intervención quirúrgica mediante cesárea. “Acreditó su voluntad de trabajar pues mantuvo uno de los empleos. El rechazo a uno de los trabajos estuvo plenamente justificado por la necesidad imperiosa de hacer frente a su delicado estado de salud”, enfatiza el Ararteko.

A su juicio, no es “coherente” la decisión de Lanbide, máxime teniendo en cuenta que afectó a una familia que acababa de tener un bebé y que tenía otro menor a su cargo.

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