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Ciudadanos: ¿partido u holograma?

Miembros de la comisión gestora de Ciudadanos en la Región de Murcia, constituida en enero de 2020

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Hay quien aún hoy se cuestiona si Ciudadanos es un partido político o un holograma. Es más, dentro de algún tiempo lo que probablemente se planteará es si lo fue. Lo que ya es evidente es que la formación naranja pasará a la historia como la segunda fuerza política que sufrió tamaño descalabro en unas elecciones generales en nuestro país -cayó de 57 diputados a 10-, tras el castañazo de la UCD, en 1982, cuando pasó de 168 escaños a obtener solo 11. Ciudadanos ha intentado desde esa noche aciaga del 10 de noviembre de 2019 enderezar el rumbo, a cuyo clímax había llegado en febrero, mediante aquella foto tan embarazosa de la madrileña Plaza de Colón, junto a lo más granado de la dirigencia del PP y Vox.

Su hoy lideresa, Inés Arrimadas, tras la abrupta marcha de Albert Rivera, que ahora anda promocionando un libro de memorias con apenas 40 años de edad, busca reconducir un partido que parece desnortado. Cierto que aún mantiene sus gobiernos coaligados en Madrid, Andalucía, Castilla y León y en la Región de Murcia, pero no lo es menos que le hace ojitos al PSOE de Pedro Sánchez desde la Carrera de San Jerónimo.

Aquí, en la comunidad murciana, Ciudadanos va a sufrir notables cambios para que, en principio, todo siga igual, en concordancia con la máxima lampedusiana. Su nueva coordinadora, Ana Martínez Vidal, designada directamente por la dirección nacional desde la calle de Alcalá, se va a rodear de un equipo de fieles para dirigir al partido hacia la tierra prometida, que no es otra que la casa común de muchos, incluida ella misma, y de la que salieron iracundos un día cualquiera: es decir, el Partido Popular. Para abrir boca y como piedra de toque, la fórmula navarra PP+Cs, un intento infructuoso a escala nacional que hubiera contado con el atrayente enunciado de ‘España Suma’, sería la aspiración a una y otra orilla del tablero. 

Ciudadanos lleva unos 14 meses en el Gobierno de esta Región y casi nadie se ha enterado. Fundamentalmente porque se ha mimetizado, y casi camuflado con el PP, de tal forma que pocos distinguen los puntos naranjas en el intenso azul del Ejecutivo. Ha sido un proceso que, en algunas especies animales, se denomina cripsis. Es el caso, por ejemplo, de los camaleones, las sepias, los atunes o los tigres y, por supuesto, las tigresas. Y hay incluso algunas mariposas nocturnas que suelen emitir sonidos ultrasónicos que confunden al oído del murciélago, cuando este pretende detectarlas por el eco de los chillidos que ellos mismos emiten. 

Pero dejemos la zoología y volvamos a la política, aunque en ocasiones guarden cierta similitud ambas disciplinas. Sus cuatro consejerías, con sus altibajos, no han brillado en exceso durante este tiempo. Su vicepresidencia ha sido, hasta el día de hoy, más virtual que otra cosa y nada se ha sabido de aquella auditoría que prometieron en campaña sobre la Administración regional, cuando proclamaban a los cuatro vientos que pretendían levantar las alfombras y sacudirlas. No solo se olvidaron de esta promesa nada más ocupar sus despachos, sino que ni siquiera se han molestado en mirar si, por lo menos, debajo había pelusilla.

La irrupción del denominado ‘clan de Alcantarilla’, posicionando también dactilarmente como candidata oficialista a Isabel Franco, sometida posteriormente a unas cuestionadas primarias y apartando sin demasiados miramientos a quienes habían dirigido el aparato del partido durante la anterior legislatura, puede repetirse ahora, pero con ellos como chivos expiatorios. Es decir, que les darían a probar su propia medicina, como reconoce uno de los defenestrados entonces. Lo que es seguro es que la intención del nuevo equipo será barrer hasta los rescoldos de aquel clan, aunque cuenten con un serio hándicap para ello: que los que son miembros de la Asamblea Regional tienen a buen recaudo el acta de diputado, por lo que sus votos son necesarios para sacar adelante proyectos e iniciativas gubernamentales. Y como ya han visto de cerca el espectáculo del desgajamiento del grupo de Vox, para evitar males mayores, es previsible que intentarán hilar fino.

Es público y notorio que Ana Martínez Vidal ambiciona la vicepresidencia del Ejecutivo para igualarse en su estatus a Ignacio Aguado en Madrid o a Juan Marín en Andalucía. El caso de Francisco Igea, líder de facto en Castilla y León, ha dado un giro al nombrar coordinadora a Gemma Villarroel. A nadie escapa que su sintonía con el presidente Fernando López Miras es plena y total y que ambos no se esconden a la hora de elogiarse mutuamente, pasando, para quien no conociera sus respectivas filiaciones, por dos colegas que comparten militancia. Cesar a la actual titular en su cargo conllevará una remodelación del Consejo de Gobierno, con probables salidas y entradas en algunas de sus consejerías, con lo que el baile de puesta de largo podría darse por iniciado.

A día de hoy, Ciudadanos no existe como partido en la Región. Dirigido por una comisión gestora desde enero pasado, su organización territorial es escasa o nula en los municipios, su militancia ha caído en picado y la desmoralización, entre los que van quedando, evidente. Por ejemplo, Valle Miguélez, en su día una de las más firmes valedoras del proyecto naranja en esta tierra, que aunque formó parte de la gestora, permanece alejada de todo poder de decisión, incrustada en el grupo parlamentario. Otros, en su día también bastante influyentes y hasta incluso potentes negociadores, prefirieron arrojar la toalla ante el desaire y la intuición de lo que se avecinaba. La excepción pasa por cotos vedados como el Ayuntamiento de Murcia, donde el vicealcalde Mario Gómez se ha convertido en virrey y en amenaza constante para la estabilidad del PP.

Todo apunta a que el partido naranja va a vivir en la Región su particular travesía del desierto hasta mayo de 2023, fecha en la que, exhaustos y agotado el proyecto, los supervivientes, que para entonces podrán caber en un Seiscientos, intentarán recolocarse en las filas populares, donde como en tiempos a los del CDS de Suárez, ya lo apuntamos aquí hace tres semanas, se les recibirá con los brazos abiertos. Entre tanto, los que puedan, que aprovechen lo que les queda en la pista porque igual no se van a ver en otra como esta.           

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29 de septiembre de 2020 - 06:00 h

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