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Vivienda sufragará a los jóvenes la mitad del alquiler de un piso para facilitar su emancipación

Los jóvenes de Euskadi con empleo necesitarían cobrar el doble al mes para poder irse de alquiler y vivir con dignidad

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BBVA prevé una ligera revalorización del precio de la vivienda para este año

EFE

En Euskadi los jóvenes se emancipan a los 30 años, salvo excepciones. Así de cruda es la realidad. Empleos precarios e imposibilidad de acceder al mercado del alquiler son las principales causas de este retraso en salir de casa de los padres. En un intento de paliar esta situación, el Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda del Gobierno Vasco se ha volcado en su Plan Director de Vivienda 2018-2020 con el alquiler destinado a los jóvenes: sufragará hasta la mitad del alquiler, que no podrá superar los 600 euros mensuales con carácter general y los 750 euros en el caso de las tres capitales vascas y sus respectivas áreas funcionales.  

En concreto, se trata del programa Gaztelagun, que entrará en vigor en enero de 2019, y está dirigido a personas mayores de 23 años y menores de 35. Las principales características de este programa son:

1-Los beneficiarios deben tener como domicilio habitual y permanente la vivienda arrendada, aunque no sea como titulares del contrato de alquiler (se permite compartir piso)

2- Hay que contar con una fuente regular de ingresos que, en conjunto, supere los límites vigentes en cada momento para el cobro de la Renta de Garantía de Ingresos (7.734 euros este año) y sean iguales o inferiores a 12.000, 15.000 y 18.000 euros, en función de que los residentes sean 1, 2 o 3 personas. Este umbral será de 20.000 y hasta 22.000 euros cuando se trate de familias numerosas de categoría especial o de personas con grados elevados de discapacidad.

3- Los perceptores de becas deben acreditar una vida laboral de, al menos, seis meses de antigüedad de forma inmediatamente anterior al momento de la solicitud, o una duración prevista de la fuente de ingresos de, al menos, seis meses contados desde el día de su solicitud.

4-La renta de la vivienda no podrá superar los 600 euros mensuales con carácter general y los 750 euros en el caso de las tres capitales vascas y sus respectivas áreas funcionales. La cuantía de la ayuda será de hasta el 50 % de la renta mensual que deba satisfacer el beneficiario por el alquiler. Cuando la vivienda la compartan dos unidades de convivencia formalmente constituidas, la ayuda se elevará hasta el 60% del alquiler.

5- La ayuda al alquiler se concederá por un plazo máximo de tres años. La ayuda será gestionada por Alokabide (la sociedad de alquiler del Gobierno vasco).

En la actualidad, los jóvenes vascos con un empleo necesitarían cobrar el doble al mes para poder acceder a la compra de una vivienda y lo que resulta más paradógico, incluso para poder irse de alquiler. Teniendo en cuenta que el salario medio de un joven en 2016 era de 996 euros y que el alquiler en el mercado libre supera los 800 euros, las cuentas están claras. Esta es una de muestra más de los graves problemas que tiene hoy en día un joven de entre 18 y 34 años que decida emprender una vida propia y autónoma.

En la presentación del plan, el consejero de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda, el socialista Iñaki Arriola, ha destacado las especiales dificultades que tienen los jóvenes para  emprender un proyecto de vida autónomo: “Primero, por falta de recursos, ya que carecen de rentas acumuladas y cuando tienen trabajo este es precario o no suficientemente remunerado. Además, en el caso de tener un empleo pueden quedar fuera del acceso al alquiler social por superar el nivel de ingresos o por no tener cargas familiares”. Y ha añadido que no sería lógico ignorar ese problema cuando se están buscando soluciones al envejecimiento de la sociedad con políticas de familia que lo remedien.

6.350 viviendas de protección oficial

El Plan Director de Vivienda 2018-2020 también prevé que el reconocimiento del derecho subjetivo a la vivienda alcance a 7.000 hogares en 2020 y asume el reto del trasvase de la PCV (Prestación Complementaria de Vivienda) a la PEV (Prestación Económica de Vivienda). La cifra objetivo de hogares perceptores --bien de la Prestación Complementaria de Vivienda o de la Prestación Económica de Vivienda-- se sitúa en 28.750 hogares en promedio mensual durante los tres años de vigencia del Plan.

En sus tres años de vigencia, el Plan prevé promover la edificación de 6.350 nuevas viviendas de protección pública, la obtención de suelo residencial para la edificación de otras 2.000 y el incremento del parque de alquiler protegido en hasta 7.200 viviendas, (6.400 pertenecientes al programa Bizigune). Con estas actuaciones, se espera que el parque de pisos de protección pública en régimen de alquiler integrado por el Departamento de Vivienda y las sociedades de vivienda municipales alcance las 22.000 unidades, lo que supondrá una tercera parte del parque total de viviendas protegidas.

Además, el Plan recoge otras actuaciones, como la cesión de 100 viviendas y 150 locales a organizaciones del tercer sector; 100 viviendas para el programa de pisos compartidos para menores de 35 años; 100 viviendas para luchar contra el sinhogarismo en el programa Housing First. Otras 60 viviendas se destinarán a los hogares víctimas de lanzamientos y otras 60 para las víctimas de la violencia de género

El consejero Arriola considera que se trata de un ambicioso plan, cuyo propósito fundamental es “actuar directa e indirectamente sobre el mercado de la vivienda, a fin de mejorar la situación residencial de la población en general y, en especial, de incrementar las posibilidades de acceso a una vivienda de las personas con mayores dificultades, ofreciendo soluciones adaptadas a las necesidades de vivienda de estos colectivos”.

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