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Elecciones en la cuna de LeBron James y Stephen Curry

Una visita a la ciudad natal de Stephen Curry y LeBron James nos da algunas claves para entender la trascendencia de las elecciones americanas de hoy.

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Solo los fanáticos del baloncesto sabrán que dos de los mejores jugadores de la NBA, LeBron James y Stephen Curry, nacieron en el mismo hospital, el City Hospital de la ciudad de Akron, en el estado de Ohio. Akron es una ciudad un poco especial. Ciudad del cinturón industrial corroído de América y sede tradicional de la industria de los neumáticos, es también uno de los escenarios del celebrado “Hillbilly, una elegía rural” de J.D. Vance ( publicado en español con traducción de Ramón González Férriz), un libro que aspira a reflejar las frustraciones de la clase trabajadora blanca ante los cambios sociales y económicos recientes. Durante buena parte del siglo XX, la boyante Akron atraía a inmigrantes sureños que ante el declive industrial se enfrentan hoy a la precariedad, las pobres expectativas laborales y vitales, y a la devastadora epidemia de los opiáceos. En 2016, Akron fue uno de esos lugares en los que Trump logró mejorar los resultados de los republicanos cuatro años atrás. 

Hoy es el primer martes después del primer lunes de Noviembre, y eso quiere decir que en Akron, como en todo Estados Unidos, se vota. Se eligen los 435 miembros de la cámara de representantes, 35 de los 100 senadores, y 36 de los 50 gobernadores estatales, además de miles de cargos estatales y locales. A partir de mañana, la mayor parte de los análisis se centrarán en el posible cambio de mayoría en una de las cámaras. No es un asunto menor: Trump dejará seguramente de tener un legislativo controlado por los miembros de su propio partido. Pero la importancia de estas elecciones va más allá de este resultado. Es ilustrativo fijarse en Akron para ver por qué.

¿Logra Trump mantener el apoyo de la clase trabajadora blanca?  

Tenemos muchas explicaciones demoscópicas de la victoria de Trump en 2016, y no tenemos ahora espacio para repasarlas y discutirlas en detalle. En todo caso, algo poco controvertido es que la victoria de Trump en los Estados de Michigan, Pensilvania y Ohio fue clave para derrotar a Clinton en el colegio electoral, y que este vuelco se cimentó al menos en parte en el atractivo que este candidato republicano encontró entre los trabajadores poco cualificados de estos estados. Pues bien, una de las claves de estas elecciones parece ser que los republicanos no van a lograr consolidar el control de estos territorios. Puede ser que como en las elecciones de mitad de mandato la participación es más baja, la ventaja relativa de los republicanos “trumpistas” entre los votantes de menor nivel educativo les penalice. O puede ser que los demócratas estén consiguiendo movilizar a grupos particularmente hostiles al nuevo liderazgo republicano: mujeres, minorías, jóvenes. Pero si como apuntan las encuestas las ciudades como Akron se hacen más demócratas y el Medio Oeste industrial deja de ser republicano, el histórico realineamiento que se apuntaba en las elecciones de 2016 va a tener que esperar.  

Gerrymandering, hoy y mañana.

Este es el mapa de los distritos congresuales cercanos a la ciudad de Akron.

akron

¿Les sorprende esta forma tan “curiosa” de juntar geográficamente a los votantes? Ohio en general, y Akron en particular, es casi la definición perfecta de gerrymandering, la manipulación de estas fronteras congresuales con el objetivo de maximizar el número de representantes de un determinado partido. La idea que subyace al gerrymandering es sencilla: junta a cuantos más votantes puedas de tu oponente en un número pequeño de distritos, y distribuye a los tuyos en cuantas más circunscripciones posibles para que así puedan conseguir muchas mayorías por la mínima. En Ohio los republicanos hicieron las fronteras, y les funciona como la seda. Aunque los demócratas vayan a mejorar notablemente su resultado respecto a 2016, es muy probable que la distribución de representantes que el estado de Ohio mande a Washington acabe siendo la misma que hace dos años: doce republicanos (que ganan casi siempre por la mínima), y cuatro demócratas (uno de ellos el representante del distrito que vio nacer a Curry y James, que ganan por mayorías aplastantes).

El gerrymandering explica en parte por qué los demócratas necesitan una amplísima victoria para darle la vuelta a la mayoría republicana. De acuerdo a la mayor parte de las estimaciones, los demócratas tienen que ganar en voto popular nacional por 4 y 7 puntos a los republicanos para que los dos partidos tengan la misma probabilidad de lograr ser mayoría en la Cámara de Representantes. Dicho de otra forma, o la diferencia es mayor de esa cifra, o la cámara baja seguirá bajo control republicano.      

Quizás paradójicamente, esta insensibilidad de los resultados electorales a los cambios de preferencias de los votantes hace especialmente importantes estas elecciones. La razón es que en 2020 hay un nuevo censo, y con él un se iniciará un nuevo proceso de rediseño de fronteras congresuales. Como el proceso está descentralizado en los Estados, controlar los congresos y los ejecutivos estatales es fundamental para modular este sesgo partidista del sistema electoral en el futuro. Quizá los votantes de Akron no logren hoy cambiar los resultados, pero si eligen, como apuntan los sondeos, un gobernador demócrata, pueden estar cambiando los resultados de la próxima década.

El bicameralismo secuencial americano y la polarización que no cesa

De acuerdo a la mayor parte de las estimaciones, es muy probable que los demócratas logren el control de la Cámara de Representantes, pero no así del Senado. El motivo es que de los 35 senadores que se eligen, solo 9 son ahora republicanos, y la mayoría de ellos en estados conservadores difícilmente accesibles para los demócratas.

En otro tiempo, el hecho de que los senadores sean figuras estatales con capacidad de construirse identidades políticas diferenciadas de la marca de su partido o del presidente podría haber facilitado alguna victoria demócrata en estos estados. Pero en el entorno de polarización actual, esto se hace cada vez más difícil. Un ejemplo: el hecho de que el Senado pasara al primer plano nacional, como consecuencia del polémico proceso de confirmación del juez del Tribunal Supremo acusado de violación Brett Kavanaugh, podría haber beneficiado indirectamente a los republicanos. Como los estados con competiciones más abiertas son conservadores, la nacionalización de estas competiciones (los republicanos siempre a favor de la nominación, los demócratas siempre en contra) habría hecho daño a las posibilidades de victoria de los candidatos demócratas en estados como Dakota del Norte, Texas o Missouri. 

¿Seguiremos encontrando evidencia de aumento de la polarización? ¿Lograrán los demócratas controlar una o las dos cámaras? ¿Cómo eso afectará a la forma de gobernar de Trump, y a sus posibilidades de reelección en 2020? Las respuestas, a partir de mañana.

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