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Marchas de la Dignidad, próximo objetivo: “huelga ciudadana” para paralizar el país en 2015

Las Marchas por la Dignidad intensificarán la "presión en la calle" contra los ajustes

Carmen Reina

Los colectivos y distintas mareas que conforman la

coordinadora de las Marchas de la Dignidad llegan al verano con la

aprobación de un calendario de movilizaciones para el próximo curso que tendrá

como objetivo final convocar una “huelga ciudadana” mediante la que se paralice

la actividad del país. Lo han

aprobado en la última asamblea de las Marchas

de la Dignidad, celebrada el pasado fin de semana en Mérida, donde se han

fijado los objetivos y movilizaciones de los activistas, quienes desde su creación ya anunciaron que no terminaban con la masiva

manifestación que se vivió el 22 de marzo en Madrid, sino que continuarían a medio y

largo plazo.

“Huelga ciudadana”, “paro cívico” o “huelga social” son los

términos que se barajan para denominar a la acción prevista de cara a 2015, de

más de un día de duración, y que vendrá precedida por varias movilizaciones

concretas en el próximo otoño, según explica Manuel

Cañada, miembro del Campamento Dignidad de Extremadura que dio nombre a las

marchas y uno de los padres del 22M. “

Las Marchas de la Dignidad se han marcado como objetivo una

huelga que paralice el país“, señala. Explica que -aún sin fecha

concreta- no se habla de huelga general puesto que eso le corresponde

convocarla a los sindicatos y las marchas responden a un conjunto de movimientos

sociales.

Hasta llegar a ese momento, la coordinadora 22M ha aprobado

también en su asamblea una serie de acciones que pasan por una intensificación

de las movilizaciones y que tendrá tres fechas concretas para el próximo curso.

La primera de ellas, el próximo 24 de octubre, día previsto

para la entrega de los Premios Príncipe de Asturias, donde desde el 22M apoyarán la acción de su columna asturiana “con marchas desde otros

territorios hasta Oviedo“ en un acto de protesta ”con mucha fuerza simbólica“

hacia la monarquía.

Poco después, en los últimos días del mes de noviembre, tienen previsto convocar “una semana de lucha social”. Serán “unas jornadas de protesta social” para sumar las acciones en distintos ámbitos y unir así las “huelgas parciales en distintos

sectores“, en lo que será una perspectiva del músculo del 22M para marcarse el

objetivo final de la “huelga ciudadana” mediante la que pretenden paralizar el

país ya iniciado el año 2015.

Previamente, la tercera cita de las movilizaciones

aprobadas en la asamblea saltará las fronteras

internacionales. “Será una marcha a los paraísos fiscales”, avanza Manuel Cañada, que

tendrá lugar entre febrero y marzo de 2015, según prevén. Andorra y Gibraltar serán las metas

de dos marchas a pie simultáneas “para denunciar la existencia de estos

paraísos fiscales“.

Estrategia incluyente: sumar todas las protestas

Estrategia incluyente: sumar todas las protestas

Con todo este trabajo por delante, la coordinadora pretende llevar a cabo “una estrategia incluyente” para

intensificar la suma y “la convergencia de todas las luchas sociales” entorno

al movimiento de las Marchas de la Dignidad. Esa estrategia ya se ha iniciado

en la asamblea celebrada en Mérida -“un punto de inflexión con mucho éxito”-

donde han participado como invitados en varias mesas de debate “grupos y movimientos

que no formaban parte expresamente hasta ahora del 22M“.

La lucha de Gamonal, los represaliados por participar en

piquetes de huelga o activistas de centros sociales han participado para “seguir

abriendo nuestro movimiento a la sociedad“. Se trata, a juicio de Manuel

Cañada, de “un nuevo impulso a las marchas: en vez de tener una inercia

endogámica, al contrario, abrirnos aún más“.

Y ese impulso para el nuevo curso, se hará bajo tres criterios de

trabajo que la asamblea de las Marchas de la Dignidad ha puesto sobre la mesa:

apoyar a todas las convocatorias de protestas descentralizadas en cada uno de

los territorios; impulsar la constitución de comités propios en barrios y

empresas, “hasta llegar al último rincón social”; y desarrollar una mayor

convergencia “con todas las luchas sociales”, con la filosofía de coordinación

que desde el inicio impregnó al 22M.

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