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El otoño andaluz: cinco lugares para disfrutarlo en todo su esplendor

De los bosques de castaños de Málaga o Huelva a la tranquilidad de la alpujarra granadina, paseamos por Andalucía en busca del mejor rincón para disfrutar de esta estación

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Busquístar, en Granada.

Busquístar, en Granada. Nacho S. Corbacho

Valle del Genal · Málaga

Valle del Genal.

Valle del Genal. Nacho S. Corbacho

El Valle del Genal es un lugar mágico en otoño. Esta zona, que toma el nombre del río Genal, está poblada en buena parte por un denso bosque de castaños que, en otoño, pinta de rojo la Serranía de Ronda. Pocos árboles ilustran tan bien el otoño como el castaño, cuyas hojas pasan de un exultante verde al amarillo, marrón y, finalmente, rojo. Una gama de tonos que dibuja paisajes únicos en un valle que parece aún vivir en otro tiempo: sus 15 municipios apenas suman 7.000 habitantes.

Pequeños pueblos blancos como Igualeja, Parauta o Cartajima que están unidos por preciosos senderos aptos para toda la familia, como Benarrabá o Algatocín. Todos cuentan con ricos restaurantes cuya carta se basa en productos locales, aunque en otoño la mayoría de pueblos de la zona celebra fiestas gastronómicas durante los fines de semana que son un gran atractivo turístico. Tampoco hay que olvidar en esta comarca a Júzcar: el pueblo pitufo que, por decisión de los propios vecinos, se mantendrá otro año más pintado de azul.

Dónde comer: El Nacimiento. Cocina local. Travesía Pío XII, 70. Igualeja. 
Dónde dormir: Hotel Banú Rabbah, en el municipio de Benarrabá. 

La Taha · Granada

Ruta senderista por Fondales.

Ruta senderista por Fondales. Nacho S. Corbacho

La Taha es uno de los municipios más interesantes de la provincia de Granada. Se encuentra en la comarca de La Alpujarra, cerca de pueblos tan vistosos como Capileira, Pampaneira y Bubión. Un poco más allá de éstos, ocho pequeñas aldeas forman La Taha, que apenas cuenta con algo menos de 700 vecinos en total.

Su capital es Pitres, que no llega a los 500 habitantes, mientras los 200 restantes se reparten por los diminutos y maravillosos poblados de Mecina, Fondales, Mecinilla, Capilerilla, Ferreirola y Atalbéitar, además de Aylácar, hoy ya despoblado. Todos se pueden recorrer con preciosos senderos que transcurren por esta ladera sur de Sierra Nevada comprendida entre los ríos Trevélez y Poqueira, así como los barrancos Bermejo y de la Sangre.

Nogales con sus nueces en pleno apogeo y verdes madroños salpicados de su rojo fruto comparten espacio con centenarios castaños que, en otoño, muestran su mejor versión multicolor. La zona está declarada Reserva de la Biosfera y, más allá de sus paisajes, se convierte en un lugar de desconexión infinita, como ocurre en el cercano centro budista O Sel Ling, en Soportújar.

Dónde comer: L`atelier . Cocina internacional vegetariana. Calle el Río, 21. Mecina Fondales.
Dónde dormir: Cortijo La Viñuela, muy cerca de la aldea de Atalbéitar.

Sierra de Aracena · Huelva

Setas en Aracena.

Setas en Aracena. Nacho S. Corbacho

El brillante verde que, en múltiples tonalidades, viste la Sierra de Aracena en primavera se transforma en un amplio abanico de colores otoño. Encinas, quejigos o melojos mantienen un verde oscuro mientras los nogales tienden al color tierra y los castaños se visten de rojo. Y, más abajo, en el suelo, el verdadero secreto de esta zona: la Sierra de Aracena es un paraíso micológico donde se pueden encontrar una inmensa variedad de setas comestibles que son todo un lujo para el paladar.

Los bonitos recorridos que unen los pueblos de la zona y que transcurren por viejas calzadas permiten practicar senderismo y, de paso, encontrar algunos magníficos ejemplares de gallipierna, níscalo, boletus o amanita cesárea, algunas de las más codiciadas.

Una buena elección para descubrir la multitud de setas existentes en esta comarca, sus posibles usos y, también, aprender a diferenciar las comestibles de las venenosas, es realizar una excursión con el equipo de Lynxaia, que conocen estas tierras y su mundo micológico al dedillo.

Castaño del Robledo, Linares de la Sierra, Santa Ana la Real o Alájar y sus bonitas aldeas son algunos de los pueblos más interesantes para disfrutar de los paisajes de esta zona y, de paso, degustar las setas locales en guisos, a la plancha o en carpaccio junto, por supuesto, a las sabrosas carnes de caza que tan bien cocinan en esta sierra.

Dónde comer: Arrieros. Cocina de temporada basada en los mejores productos de la sierra. Calle de los Arrieros, 2. Linares de la Sierra.
Dónde dormir: Molino Río Alájar. Alojamiento rural junto a Alájar.

Parque Natural del Estrecho · Cádiz

Vistas del Parque Natural del Estrecho.

Vistas del Parque Natural del Estrecho. Ha sido cedida por www.cadizturismo.com

No todo son cambios de colores, montaña y chimenea en otoño. La costa también tiene sus atractivos durante esta estación, sobre todo al comienzo, donde los días aún pueden sorprender con temperaturas aptas para el baño. O, como poco, para realizar un buen picnic en preciosas playas como las del Parque Natural del Estrecho, al sur de la provincia de Cádiz. Bajo los límites de Algeciras y Tarifa, playas como Bolonia, Los Lances o Valdevaqueros se convierten en estupendos lugares también para disfrutar de uno de los mayores espectáculos del otoño andaluz: la migración de las aves que vuelven a África para pasar el invierno.

El Punto de Información del Estrecho es un estupendo lugar para conocer mejor a las especies que surcan los aires de este Parque Natural, que van desde las cigüeñas blanca y negra a multitud de rapaces como el alimoche o especies marítimas como pardelas, alcatraces, gaviotas y charranes.

Por el cielo de sus casi 20.000 hectáreas vuelan en total cerca de 400 tipos de aves, lo que convierte a este lugar en un paraíso para la ornitología, que se puede disfrutar a la perfección en la decena de observatorios especialmente habilitados para ello. Si quieres aprender más, no dudes en consultar las actividades realizadas por empresas como Ornitour.

Dónde comer: Las Rejas. Cocina a base de productos frescos del mar y arroces. El Lentiscal, 8. Tarifa.
Dónde dormir:  Posada Vagamundos . Coqueto alojamiento en un edificio del siglo XVIII. Calle de San Francisco, 18. Tarifa.

Los Pedroches · Córdoba

Valle de Los Pedroches.

Valle de Los Pedroches. Cedida por la Mancomunidad de Los Pedroches

La carretera que une Belalcázar con Cardeña, pasando por Hinojosa del Duque, Pozoblanco y Villanueva de Córdoba atraviesa casi de norte a sur el corazón de Los Pedroches, una de las zonas naturales más interesantes de la provincia cordobesa. La comarca toma el nombre del municipio más antiguo de la zona, Pedroche, y es una estupenda escapada para el otoño andaluz, que aquí se presenta suave y atractivo.

 

En sus dehesas salpicadas de encinas centenarias crece el cerdo ibérico que, posteriormente, da lugar a los extraordinarios jamones de esta zona; es, sin duda, el principal atractivo gastronómico junto al resto de productos derivados de este animal, como los embutidos.

 

En sus 17 pequeños pueblos se pueden también conocer las casas de techo abovedado tan características de esta zona cordobesa. Y el senderismo es también otro de sus mayores atractivos, sobre todo con rutas como las que suben hasta el pico del abulagoso, la que transcurre junto al arroyo Santa María o por las cañadas reales de la Mesta y Soriana. Por el camino, además, podrás encontrar especies vegetales tan curiosas como el atrapamoscas o buen número de fósiles.

Dónde dormir: Casas rurales Rural Pedroches, perfectas como campamento para conocer la comarca. Carretera A-422 kilómetro 0,8. Villanueva del Duque.
Dónde comer: Mesón El Rincón de Juan ·  http://www.elrincondelospedroches.es/ · Calle Felipe II, 24 · Pozoblanco
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