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Barkos abarata un 40% la infraestructura para llevar el agua de Itoiz hasta la ribera

El Gobierno del PP anunció que licitará este año la segunda fase del Canal de Navarra

Ambas administraciones tendrán que llegar a un acuerdo en el seno de la sociedad mixta Canasa

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El PPN acusa al Gobierno de Navarra de "mentir sobre el Canal de Navarra para justificar su paralización"

El Gobierno de Barkos mueve ficha y toma posicionese en  la guerra del agua que tendrá que librar con el Gobierno del Estado a costa de la construcción de la segunda fase del Canal de Navarra. Mientras que la ministra de Agricultura, Isabel Tejerina, ha anunciado ya dos veces que el Estado licitará este año el proyecto para la construcción de la segunda fase del canal, el Gobierno de Navarra acaba de presentar su plan para redefinir dicho proyecto. El grueso del objetivo final de la obra se mantiene, llevar agua desde el pantano de Itoiz a la Ribera de Navarra, pero el Ejecutivo foral pretende abaratar la infraestructura en un 40%, y apuesta por un tipo de construcción distinta a la contemplada en el proyecto inicial.

Además, fiel a su argumento de buscar “que llegue agua de calidad a toda Navarra, pero no a precio de oro líquido”, el proyecto alternativo para la segunda fase del Canal de Navarra que ha presentado el Gobierno foral reduce drásticamente el número de hectáreas que podrían transformarse en regadío con respecto a las que contemplaba el proyecto inicial: Las más de 21.000 que prevé el proyecto inicial de la segunda fase podrían limitarse a 9.000, según los cálculos del Ejecutivo foral.

Concretamente, la consejera de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local, Isabel Elizalde, ha considerado con la actual dotación de 6.400 metros cúbicos por hectárea, el regadío podría llegar a 15.300 hectáreas. Pero, según ha matizado, “la propuesta técnica nos habla de una superficie potencial de entre 9.000 y 10.000 hectáreas que, unida a la demanda de agua de boca e industria, haría necesario una red de distribución con una capacidad de transporte de entre 10 y 15 metros cúbicos por segundo”. Todo ello, ha dicho, supeditado a los acuerdos a los que se pueda llegar con las comunidades de regantes.

Solución de tubo enterrado

Por su parte, el vicepresidente de Desarrollo Económico, Manu Ayerdi, ha explicado que los estudios apuestan por sustituir el suministro de agua de boca para la Ribera por la fórmula Itoiz-Canal, manteniendo el actual suministro de Yesa para Arguedas, Valtierra y Cadreita, y usando pozos para el polígono industrial de Buñuel. “Con esta alternativa se solucionan los problemas de calidad ya que todo el suministro de agua para abastecimiento urbano e industrial se realiza desde fuentes de alta calidad, disponemos de concesión de agua para este uso y la infraestructura puede proyectarse y ejecutarse en un plazo relativamente breve”, ha valorado el vicepresidente.

También han explicado que la alternativa de construcción por la que apuestan para la segunda fase del canal descarta la infraestructura a cielo abierto, tal y como viene contemplada en el proyecto inicial que quiere licitar este año el Estado. El rechazo se produce, entre otras razones, por su elevado coste y su mayor impacto ambiental, mantiene el Gobierno foral. Se apuesta así por una construcción semienterrada en forma de tubo que ya se ha empleado en la ampliación de la primera fase del canal. “Esta solución reduciría probablemente en ás de un 40% el coste de las previsiones iniciales para la segunda fase del Canal”, ha calculado la consejera de Desarrollo Rural.

El Gobierno de Barkos ha programado encuentros con los responsables de las comunidades de regantes incluidas en la segunda fase para presentarles y consultarles sobre su planteamiento. Quiere tener, a mediados de año, “un dibujo preciso de los compromisos asumidos por las mancomunidades y las comunidades de regantes”. Y, a partir de ahí, la solución final deberá consensuarse en el seno de Canasa. El Gobierno deberá llevar a esta sociedad mixta con el Estado un proyecto con un trazado definitivo, un presupuesto y un plan de financiación, además de una propuesta de tarifas y concesiones. “Existe por parte del gobierno  un planteamiento financiero que implicaría el compromiso del Estado y que trasladaremos en las próximas reuniones previstas al efecto”, ha señalado Ayerdi.

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