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La protección de Urdaibai agrieta de nuevo al PNV

Las disensiones generadas en el PNV no se han resuelto y el histórico enfrentamiento en torno a la Reserva de Urdaibai aflora de nuevo tras votar en contra los peneuvistas del cambio del reglamento en el Patronato

El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco investiga la legalidad del plan de protección, que ha mermado claramente la protección de Urdaibai

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Imagen de la playa de Laida, en Urdaibai, donde se vierten aguas fecales./EDN

Imagen de la playa de Laida, en Urdaibai, donde se vierten aguas fecales./EDN

El PNV ha vuelto a cuestionar la protección de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. En contra de la postura de avalar el cambio en el reglamento, hace solo tres semanas en el Parlamento vasco, los representantes peneuvistas en el Patronato de Urdaibai (el máximo órgano de gestión de la reserva) han votado en contra en el pleno celebrado el pasado viernes.  Las disensiones generadas en el PNV no se han resuelto  y el histórico enfrentamiento de Urdaibai aflora de nuevo.

La decisión unánime del Parlamento vasco, el pasado 22 de junio, de iniciar la elaboración de un nuevo plan, el llamado PRUG (Plan Rector de Uso y Gestión) abrió la puerta del consenso. Es cierto que los representantes del PNV accedieron a su aprobación solo una hora antes de iniciarse el debate en la Cámara. Y fue una decisión complicada: el anterior Gobierno vasco, con el PNV en solitario en el Ejecutivo, había aprobado solo siete meses antes un cuestionado PRUG.

El plan de protección actual entró en vigor el 28 de noviembre, tras la publicación en el Boletín Oficial del País Vasco, pero se había aprobado por decreto por el Gobierno vasco el 27 de septiembre, solo dos días después de las elecciones autonómicas y con un ejecutivo interino. El documento, que era el primer gran cambio del PRUG desde su aprobación en 1993, suscitó el rechazo de casi todos los partidos y colectivos del Patronato de Urdaibai. Tuvo 11 votos a favor y siete en contra. Solo contó con el aval del PNV, mientras que el resto de representantes en el Patronato votaron en contra, entre ellos los ayuntamientos gobernados por Bildu, los representantes de los ecologistas, uno del Parlamento vasco, la Demarcación de Costas del País Vasco (dependiente del Gobierno central), el Consejo de Cooperación (que agrupa a una docena de grupos sociales y culturales de la comarca) y la asociación de forestalistas, un grupo siempre cercano a los peneuvistas. La UPV, que iba a votar en contra, no acudió a la reunión.

Esa merma de apoyo llevó a movilizarse a los colectivos sociales, que se agruparon en la plataforma Urdaibaietz, integrada por Ekologistak Martxan, Taller de Ecología de Gernika, Txipio Bai, Zain Dezagun Urdaibai y ciudadanos particulares. Presentaron a principios de año una denuncia en los tribunales y desde marzo el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco investiga la legalidad del plan, que ha mermado claramente la protección de Urdaibai. También hay otra denuncia en investigación presentada por la asociación de forestalistas.

La plataforma Urdaibaietz contactó con Podemos y EH Bildu para presentar una propuesta en el Parlamento que derogase la ley, que se materializó en el acuerdo unánime de todas las formaciones políticas el pasado 22 de junio. No se acordó la derogación, pero sí el proceso de elaboración de una nueva normativa. Han sido meses de continuas conversaciones en las que una de las claves ha sido que el área de Medio Ambiente, tras el pacto PNV-PSE en el Gobierno vasco, haya pasado a manos socialistas.

La viceconsejera de Medio Ambiente, Elena Moreno, ha defendido desde el principio la necesidad de modificar la ley aprobada hace poco más de medio año. El PNV ha acabado por aceptar a regañadientes: las presiones en la comarca de Urdaibai de sus ayuntamientos son constantes y no es una buena imagen modificar un plan, elaborado durante varios años, solo siete meses después de su entrada en vigor. La diputada vizcaína de Medio Ambiente, Elena Unzueta, había aceptado el radical cambio de postura.

La votación no estaba realmente atada

Todo parecía atado pero, hace dos semanas, en la reunión del pleno del Patronato del 28 de junio, los representantes peneuvistas se rebelaron y se acordó un aplazamiento de dos semanas para intentar el consenso. No ha sido posible.  La Diputación vizcaína ya había trasladado al Gobierno vasco, antes del pleno de este viernes, que las disensiones en el PNV se mantenían  y sus representantes votarían en contra.

Así ha sido. Con la entrada del PSE en el Gobierno vasco, las mayorías han cambiado y la aprobación de la elaboración de un nuevo PRUG estaba asegurada. No obstante, la imagen de división ha quedado retratada. El cambio del reglamento se ha aprobado con 12 votos a favor (el Gobierno vasco, los ayuntamientos gobernados por Bildu, ecologistas, un representante del Parlamento vasco y el Consejo de Cooperación, que agrupa a una docena de grupos sociales y culturales de la comarca), seis en contra (los representantes del PNV en la Diputación y los ayuntamientos) y dos abstenciones, de Unesco Etxea y la Demacración de Costas, dependiente del Gobierno central.

Pese a la división, ahora se pondrá en marcha el proceso de participación para la nueva ley. Sin embargo,  tras la postura de los representantes del PNV, habrá que ver lo que ocurre en los próximos meses, sobre todo porque sigue en vigor el anterior PRUG. El Gobierno vasco ha anunciado que frenará  cualquier iniciativa contraria a la protección de la reserva de la biosfera.

La elaboración del nuevo documento requerirá al menos un año y el camino aparece labrado de obstáculos. En los 24 años desde que se aprobó el plan de protección de Urdaibai por parte del Gobierno, no se ha podido desarrollar ningún plan económico, que es el otro pilar fundamental de una reserva de la biosfera. El resultado es que la comarca se ha quedado casi sin tejido industrial, al perder más de 4.000 empleos en estas tres décadas. El enfrentamiento entre el Gobierno vasco y la Diputación vizcaína -que históricamente ha defendido a los ayuntamientos en sus planes urbanísticos- llegó a la amenaza de la institución foral en los 90 con romper la ley de Urdaibai en la mayor crisis vivida hasta ahora. Durante cuatro años, entre 2008 y 2012, ni siquiera hubo director-conservador, la figura clave en cualquier reserva de la biosfera.  Es la única comarca de toda Euskadi sin un plan integral de saneamiento tras haberse gastado más de 155 millones.

Ahora, cuando el PNV avalaba un proceso para buscar una nuevo plan de protección más consensuado, sus representantes en la comarca de Urdaibai han rechazado el acuerdo. 

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