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Una feria sin ruido para niños con autismo

La feria de San Pedro de Alcántara reserva dos horas sin música y luces para facilitar la participación de niños y niñas con trastorno del espectro autista

"Yo nunca había podido estar más de una hora con mi hijo", explica una madre: "Se les descompone la cara, se ponen muy nerviosos"

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En la feria de San Pedro de Alcántara hubo este jueves un rato de tranquilidad. Durante un par de horas no se escuchó el ruido ensordecedor que acompaña a cada atracción, y hasta el feriante dejó de anunciar la rifa a gritos. La jarana paró para que una treintena de niños con trastorno de espectro autista (TEA) pudieran disfrutar de la fiesta, probablemente por primera vez en su vida.

La  Asociación Principito logró convencer a los feriantes de que concedieran un par de horas de respiro desde las cinco a las siete de este jueves. "Es una iniciativa que surgió porque nuestros niños no pueden ir a la feria", explica Beatriz Ruiz, que forma parte de la asociación. Aunque una tromba de agua retrasó un poco el momento, finalmente los niños y niñas con TEA pudieron disfrutar de las atracciones como cualquier otro.

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Imagen de una feria

Los TEA afectan de forma diversa a cada persona que los sufre, pero se caracterizan en general por la dificultad para procesar la información del entorno, ya sea auditiva, visual o táctil. En la mayoría de los casos, los niños se sienten bombardeados por la información que reciben de sus sentidos. Ese  trastorno en el procesamiento sensorial causa problemas de aprendizaje, conducta y coordinación, y afecta a sus relaciones sociales, a su autonomía personal, a sus habilidades para el juego y a su misma capacidad de comunicarse.

Una feria, donde se reciben estímulos sensoriales por todos los canales, de forma continua y agresiva, puede convertirse en un infierno para un niño o niña con TEA. "Yo nunca había podido estar más de una hora con mi hijo, que tiene cuatro años", comenta Ruiz. Las luces, la música y los gritos, que generan en cualquiera un estado de excitación, pueden provocar un efecto devastador en un pequeño con TEA. Los dos días siguientes a una exposición de este tipo suelen ser muy problemáticos. "Un niño hiposensible va a escuchar un ruido como si fuera por un altavoz. Se les descompone la cara, se ponen muy nerviosos y quienes tienen problemas más severos echan a correr".

Sin embargo, esto no les quita las ganas de ir a la feria. "Intentamos llevarles y hacer una vida normal. Hacer lo que hace todo el mundo. Ellos quieren ir a la feria porque sus compañeros van. Son niños por encima de todo", señala Ruiz, madre de un niño de cuatro años. Por eso, a la asociación se le ocurrió plantear una iniciativa novedosa: que los feriantes apagaran la música y sus reclamos durante un rato.

La idea fue bien recibida por la  tenencia de alcaldía de San Pedro de Alcántara (perteneciente a Marbella). Los feriantes la aceptaron finalmente y eligieron la tarde del jueves para llevarla a la práctica. Unos treinta niños con TEA disfrutaron de la feria. "Nos lo agradecieron todos lo que fueron a esa hora, porque cada vez ponen la música más alta", comenta Ruiz.

Ella y otros padres y madres fundaron la Asociación Principito hace apenas un año, con la idea de facilitar el acceso a la formación de las familias con niños y niñas con TEA. Organizan charlas, talleres y cursos: "Cuanto más comprendes el autismo más comprendes a tus hijos". 

Trastornos del espectro autista: 1 de cada 160 niños

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha detectado un "aparente incremento de la prevalencia" de estos trastornos en los últimos 50 años, para la que encuentra varias "explicaciones posibles", entre ellas una mayor concienciación, la ampliación de los criterios diagnósticos, mejores herramientas diagnósticas y una mejor comunicación.

Los trastornos del espectro autista afectan a 1 de cada 160 niños, según las estimaciones de la OMS, que ha pedido que las intervenciones individuales se acompañen de medidas más generales "que hagan que los entornos físicos, sociales y actitudinales sean más accesibles, inclusivos y compasivos".

Durante un rato algo así ocurrió en una feria de la Costa del Sol. Durante un par de horas, treinta niños y niñas pudieron disfrutar de las atracciones de la feria igual que los disfrutan sus compañeros y amigos.

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