Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.

Científicos de la UPV sostienen que una reforma fiscal ambiental reduciría la economía sumergida

Gorka Ascorbebeitia

Bilbao —

Una reforma fiscal ambiental podría obligar a pasar por caja a las personas que actualmente viven de la economía sumergida. En un país como España, donde se calcula que los negocios ajenos al sistema tributario se encuentran entre el 20% y el 25% del PIB, esta modificación podría suponer una importante mejora en la eficiencia de los impuestos. Científicos de la UPV/EHU y del BC3 (Basque Center for Climante Change) acaban de publicar un estudio que defiende ambas tesis, su investigación se ha publicado en la revista científica Energy Economics.

La principal premisa de esta modificación fiscal sería introducir nuevos impuestos sobre las emisiones de CO2 así como aumentar los ya existentes. Se trataría sobre todo de establecer gravámenes indirectos que penalizarían el consumo de agentes contaminantes. Al mismo tiempo se reducirían otro tipo de impuestos como los de las rentas del trabajo. La idea general es que la presión fiscal general sobre los ciudadanos se mantenga en los niveles actuales. De hecho, todo el trabajo está realizado con la idea de que se conserve al actual nivel de prestaciones públicas.

Una reforma de este tipo y sus efectos sobre un sistema económico es algo que se viene estudiando desde la década de los 90. La principal diferencia es que en este caso los investigadores vascos han tenido también en cuenta la economía sumergida a la hora de estudiar los efectos de la modificación fiscal sobre el sistema económico español. Usaron la metodología llamada equilibrio general computable para analizar todos los sectores de la economía estatal e incluyeron también la parte que evade el pago de impuestos.

Los resultados fueron aún más beneficiosos de lo que esperaban. “Cuando se introduce un impuesto ambiental, los colectivos que realizan trabajo informal comienzan a pagar impuestos por la vía indirecta del consumo”, explica Mikel González-Eguino, uno de los investigadores detrás del estudio. González-Eguino asegura que “a la vez que se reduce el impuesto sobre el trabajo, se consigue una disminución de la ineficiencia del sistema tributario y una reducción efectiva de la presión fiscal”. “Esto es, genera un aumento de la actividad económica, una reducción del desempleo y una reducción de la economía sumergida”, concluye.

Reducir la presion fiscal a los trabajadores

La mejora de la situación económica general es quizás la parte del estudio que más difícil resulta entender. El investigador del BC3 lo explica: “Con una reforma de este tipo afloraría mucha actividad que actualmente no está sujeta a impuestos y como hay más gente que paga un poco más, para mantener el gasto público actual se podría reducir la presión fiscal sobre los trabajadores”. Su trabajo presupone que esa riqueza adicional revertiría en beneficio de la economía en general. “Además, mucha gente que desarrolla su actividad en el mercado informal se vería obligada a declarar sus negocios”, añade.

Aunque el estudio apunta a que los efectos de una reforma fiscal de este tipo serían muy beneficiosos para la economía española y para el medioambiente, sus autores también advierten de que sus resultados no son directamente aplicables. “Por ejemplo, es posible que la subida de los precios de la energía se contrarrestara con el aumento de los salarios reales, pero para las personas inactivas -especialmente pensionistas y desempleados- no existiría tal efecto”, detalla González-Eguino. El investigador cree que esta reordenación tributaria “podría suponer un aumento de la presión fiscal para las personas de rentas bajas”. “Por eso es necesario analizar los posibles efectos regresivos de estas reformas, especialmente sobre los grupos más vulnerables e incluir mecanismos que corrijan estos efectos si los hubiera”, concluye.

El estudio sobre los efectos de una reforma fiscal ambiental ha sido realizado por tres científicos vinculados al área de investigación de economía ambiental: Anil Markandya, director científico del Basque Center for Climate Change (BC3), Mikel González, investigador del BC3 y del departamento de Fundamentos del Análisis Económico I de la UPV/EHU, y Marta Escapa, investigadora de este mismo departamento de la UPV/EHU. Todo el documento se puede encontrar publicado aquí.

Etiquetas
stats