Luz verde a la reparación de los asesinados por la extrema derecha: el caso de Miquel Grau llega al Congreso
El Congreso de los Diputados ha dado un paso decisivo en la reparación histórica de las víctimas de la violencia política en España al convalidar la reforma de la Ley de Memoria Democrática. Esta modificación legal, aprobada originalmente a finales de marzo, abre la puerta por primera vez a que las personas asesinadas o que sufrieron lesiones incapacitantes a manos de grupos de extrema derecha durante la Transición sean reconocidas y compensadas por el Estado. Entre las figuras beneficiadas por este cambio normativo destaca de manera simbólica la de Miquel Grau, el joven militante del Moviment Comunista del País Valencià que perdió la vida en Alicante en 1977 tras un ataque ultra.
La inclusión de estas víctimas ha sido una reivindicación central de la coalición Compromís, que a través de su diputado en la Cámara Baja, Alberto Ibáñez, ha logrado que el texto legal no se limite exclusivamente a la represión ejercida por la dictadura, sino que abarque también los crímenes cometidos por bandas armadas y militantes de extrema derecha que actuaron para frenar el avance de las libertades. Según la formación valencianista, este reconocimiento es un acto de justicia necesario para devolver la dignidad a quienes, como Grau, se convirtieron en mártires de la democracia en un momento de gran fragilidad política para el país.
Desde Compromís per Alacant, su portavoz Rafa Mas ha celebrado que el Estado asuma por fin su responsabilidad en la reparación de un crimen que conmocionó a la sociedad alicantina hace casi medio siglo. La nueva normativa permitirá que los familiares de Miquel Grau se acojan a las indemnizaciones previstas, equiparando su estatus al de otras víctimas de la lucha por la democracia. Para los impulsores de la medida, este avance legislativo supone cerrar una de las heridas abiertas de la Transición, reconociendo que la violencia de la extrema derecha fue un factor determinante que el sistema legal español no había terminado de resarcir de forma integral hasta la fecha.
Con esta luz verde parlamentaria, el caso de Miquel Grau deja de ser únicamente un símbolo de la memoria local para convertirse en un referente jurídico nacional. La reforma garantiza que el sacrificio de aquellos que defendieron la libertad frente al autoritarismo y la violencia ultra sea reconocido oficialmente, asegurando que la historia de la democracia española se escriba con todos sus protagonistas y con una reparación efectiva para quienes pagaron con su vida el precio de la transición política.
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