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La asociación Covite incorpora a Guillem Agulló en su 'Mapa del terror' como víctima del terrorismo de extrema derecha

Guillem Agulló muestra una fotografía de su hijo, asesinado por un grupo de neonazis en 1993.

Toni Cuquerella

València —
24 de marzo de 2026 09:40 h

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El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) ha integrado formalmente en su portal especializado, el 'Mapa del Terror', la ficha biográfica y las circunstancias del asesinato de Guillem Agulló i Salvador. Con este movimiento institucional, la asociación de víctimas reconoce de manera explícita al joven de Burjassot como una víctima del terrorismo de extrema derecha, subrayando que su muerte no fue el resultado de una reyerta casual, sino un ataque premeditado y motivado exclusivamente por la ideología de la víctima. El reconocimiento de Covite llega tras décadas de reivindicación por parte de la familia Agulló y de diversos colectivos sociales que han luchado por dignificar la memoria del joven frente a los intentos judiciales de despolitizar el crimen.

Los hechos que recoge la documentación de Covite se remontan a la madrugada del 11 de abril de 1993 en la localidad castellonense de Montanejos. Guillem Agulló, que entonces tenía 18 años y era un conocido militante de movimientos antifascistas e independentistas, fue abordado por un grupo de jóvenes vinculados a facciones neonazis. Según los testimonios de la época, los agresores profirieron consignas de extrema derecha antes de que uno de ellos, Pedro Cuevas, asestara una puñalada mortal en el corazón del joven. El colectivo destaca que, tras cometer el asesinato, el grupo abandonó el lugar entonando el himno falangista, lo que refuerza la naturaleza política y el odio ideológico que impulsó la acción criminal.

La inclusión de Agulló en este memorial nacional supone un hito en la reparación simbólica de su figura, especialmente considerando el polémico proceso judicial que rodeó el caso en los años noventa. En aquel momento, la Audiencia de Castellón rechazó aplicar agravantes de odio o motivación política, condenando únicamente al autor material a 14 años de prisión —de los cuales solo cumplió cuatro— y absolviendo al resto de los implicados al considerar el suceso como una pelea entre bandas juveniles. Covite rebate ahora este enfoque histórico y jurídico al catalogar el asesinato dentro de la violencia terrorista de extrema derecha, otorgándole el mismo estatus de memoria que a otras víctimas de grupos armados o bandas organizadas por motivos políticos.

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