Una solución valenciana a la crisis territorial

Catalunya y España atraviesan momentos muy delicados. Los altercados de la semana pasada han simbolizado una catarsis, expresando una ira contenida que solo puede alimentar la dinámica de la confrontación.

La sentencia del Tribunal Supremo ha sido también una sentencia al estado de las autonomías. Se han roto para siempre los pactos territoriales que dieron nacimiento a la Constitución del 78. Si la crisis económica rompió el pacto social, y si la corrupción generalizada rompió el pacto político, ahora se ha roto el último pacto que dotaba de solidez a la arquitectura institucional surgida de la Transición.

No hay vuelta atrás. Ahora mismo estamos inmersos en una espiral confrontativa. Por un lado, los que quieren reformar la constitución en clave regresiva, para retroceder en derechos. Estos son los de la tensión recentralizadora, los que quieren aprovechar la crisis territorial para recortar en el Estado del bienestar y centralizar recursos (las autonomías gestionan Educación y Sanidad, recentralizar es recortar en ambas áreas de bienestar).

Por otro lado, la tensión unilateral. Los independentistas que cada vez se alejan más de un proyecto común en España y que están tensionando para imponer la independencia a la sociedad catalana y española. Una imposición irreal y que rompe la convivencia, abocándonos a un enfrentamiento sin ninguna salida política.

Ante estas dos tensiones, ayer defendí la vía valenciana. Una vía protagonizada por el renacimiento del país valenciano el pasado 2015 con el acuerdo del primer Botànic. Una vía que ya ha dado ejemplo: ampliamos derechos, reconstruimos las instituciones para ponerlas al servicio de las mayorías y se apuesta firmemente por medidas progresistas que mejoran la vida de la gente.

España necesita más Botànic y menos confrontación. Por esta razón, creo que el espacio de la Generalitat Valenciana es el espacio ideal para liderar una mediación entre el gobierno central y el gobierno de la Generalitat de Catalunya. Valencia hace tiempo que dejó de mirarse a si misma. Ahora tenemos Comunitat, ahora tenemos un rumbo claro hacia el futuro y el Botànic nos ha devuelto una dignidad durante demasiado tiempo perdida.

El Botànic, como ejemplo de acuerdo democrático, progresista y al servicio de las mayorías es el mejor escenario para recoser lo que los independentistas y la derecha rompieron. Una vez ya hemos marcado el rumbo de la Comunitat Valenciana es la hora de marcar el rumbo de España. Ante el bloqueo y la inestabilidad constante que se vive en España, la Comunitat se quiere hacer cargo desde la humildad y desde su posición de actor legitimado para recoser puentes del diálogo y de la búsqueda de soluciones reales ante la crisis territorial.

Es la hora del acuerdo. Es la hora de la España democrática y es la hora del diálogo. Todas las instituciones valencianas se van a poner al servicio de la búsqueda de unas soluciones viables y vamos a insistir para que el President Ximo Puig asuma esta responsabilidad. Es el momento de plantear un rumbo nuevo que nos permita volver a tener un proyecto en común, para un reencuentro entre Catalunya y España pero, sobre todo, para tener un país unido a la altura de su gente.

*Naiara Davó, portavoz de Unides Podem en las Corts

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