El cine más esperado de 2026: 'La Odisea' de Nolan, Almodóvar, la resurrección de Torrente y los nuevos Vengadores
La presencia de Tardes de soledad al frente de la lista de Cahiers du Cinéma de lo mejor del año ha sido un buen corolario para lo que ha dado de sí internacionalmente el cine español. Al margen del desempeño que le quede por tener a Sirât en la carrera de premios, pocas dudas caben de que 2025 ha sido un año excelente para nuestra cinematografía y su proyección extramuros. Y este honor “tardío” para el documental de Albert Serra es significativo, pues de cara a 2026 se espera su nueva película de ficción. Out of this World será su primera producción en inglés, con F. Murray Abraham y Riley Keough (luego de que se tanteara a Kristen Stewart) de protagonistas.
Como Pacifiction, Out of this World abordará la geopolítica —en este caso la guerra de Ucrania— y es posible que, como Pacifiction, tenga su premiere en el Festival de Cannes. Antes de eso llegaría en marzo lo nuevo de otro de nuestros autores más universalmente aclamados, Pedro Almodóvar, que con el León de Oro de Venecia bajo el brazo (por La habitación de al lado) regresa a su idioma materno en Amarga Navidad rodeándose de Bárbara Lennie, Aitana Sánchez-Gijón o Vicky Luengo. Esta última, cada vez más solicitada, se dejaría ver meses después en El ser querido de Rodrigo Sorogoyen, donde Javier Bardem interpretaría a un padre director de cine que le ofrece un papel a su hija actriz, en una tesitura curiosamente similar a la que plantea la reciente Valor sentimental.
Los Javis estrenarán el año que viene su primera película como directores tras La llamada —y la primera desde su ruptura sentimental—, basándose La bola negra en una obra inconclusa de Lorca. Quieren estudiar “lo que significa ser maricón a lo largo del tiempo” con un reparto muy llamativo —de Penélope Cruz a Guitarricadelafuente— y ajustándose a una ambientación histórica que guiará algunas de las producciones españolas más ambiciosas de la temporada. Como Sacamantecas —lo nuevo de David Pérez Sañudo, aquí inspirándose en el primer asesino en serie de nuestro país— o Minotauro, con la que Julio Medem se adentra en la génesis del Guernica de Picasso.
Tras el éxito de su serie Yo, adicto, Javier Giner debutará en el largo con Esta soledad, mientras Cesc Gay se propone adaptar su propia obra de teatro en 53 domingos, apoyado por Netflix. También es un fenómeno teatral lo que impulsa Burundanga, el regreso de José Corbacho a la dirección y una prueba del volumen al que seguirá rindiendo la comedia en nuestro país. El taquillazo de Perfectos desconocidos en 2017 es uno de los hitos del género, y por fin tendrá secuela casi diez años después. Perfectos conocidos será sin embargo dirigida por Javier Fesser y no Álex de la Iglesia: él está ocupado con La cuidadora, donde por fin se reúne con Carmen Maura tras La comunidad.
Hay buenas previsiones para Cada día nace un listo —Arantxa Echevarría volviendo al molde de Políticamente incorrectos tras coronarse con La infiltrada—. También las hay para La familia Benetón+2, la inevitable secuela de la comedia de Leo Harlem, que será, sin embargo, eclipsada por Torrente presidente, donde su compañero Santiago Segura amenaza con satirizar a la clase política una vez ha concluido su ciclo Padre no hay más que uno y se propone resucitar a su personaje más recordado. Está por ver cómo funciona antes el experimento meta de Aída y vuelta a principios de año, mientras la cuarta entrega de Tadeo Jones lo tiene todo para arrasar.
Animación, videojuegos y secuelas aterradoras
Los dibujos animados atraen cantidades masivas de público. Lo acaba de demostrar Zootrópolis 2, aunque está por ver si la siguiente película de Disney Animation prevista para noviembre de 2026 tiene la misma suerte: Hexed, que narra una relación madre-hijo en un mundo de fantasía medieval, no es secuela de nada, y eso últimamente está deparando grandes fracasos para la Casa del Ratón. Así que su estudio subsidiario, Pixar, cruza los dedos con Hoppers —una suerte de Avatar donde una joven ecologista se hace pasar por castor—, aunque, si esta no funciona, al menos tiene previsto estrenar unos meses después, para verano, Toy Story 5.
La nueva aventura de los juguetes —ahora enfrentados a una tablet maligna— será otro bombazo de Disney. Existe la posibilidad, sin embargo, de que Super Mario Galaxy supere su recaudación: el 3 de abril volverá el fontanero de Nintendo. Illumination sigue a cargo de la licencia —preparando también Los Minions 3 para el verano—, mientras que Super Mario Galaxy no será la única adaptación animada de unos videojuegos icónicos: de cara a las siguientes Navidades llegaría una tercera entrega de Angry Birds. Sony Animation está detrás de ella, en un año donde se las promete muy felices gracias a Como cabras —baloncesto con animales antropomórficos— o al Oscar a Mejor película animada que es probable que le dé Las guerreras k-pop.
Volviendo a Disney no habría que perder de vista a Vaiana: remake de acción real de una película de dibujos con apenas una década de vida, que conserva a un Dwayne Johnson de carne y hueso como Maui. Los remakes y reboots siguen a la orden del día en Hollywood. Sin alejarnos de los videojuegos tendremos nuevas películas de Mortal Kombat y Street Fighter —con Noah Centineo de protagonista tras haberse quedado sin interpretar a He-Man; este tendrá el rostro de Nicholas Galitzine en la Masters del Universo que Mattel quiere para la temporada veraniega—, mientras que la nostalgia allanará el camino de las secuelas de El diablo viste de Prada, Prácticamente magia y… Los padres de ella, cuya cuarta entrega ha fichado a Ariana Grande tras el triunfo de Wicked.
El mencionado Johnson estrenará asimismo una nueva Jumanji en las Navidades de 2025 queriendo homenajear a Robin Williams, y consolidando la dinámica de recurrir a éxitos previos para asegurar una taquilla imprevisible. Es algo que también suscribe el cine de terror, aunque es cierto que la idea de partida de 28 años después ya era que su historia continuara en dos entregas: El templo de los huesos inaugurará en enero la cosecha terrorífica, muy conectada igualmente a los videojuegos. Christophe Gans estrena Return to Silent Hill, mientras que un Zach Cregger recién catapultado por el éxito de Weapons tiene vía libre para hacer con la marca Resident Evil lo que se le antoje.
Quizá el gran evento de terror del año —con permiso de Terrifier 4, que se supone concluiría la sangrienta historia de Art el Payaso en Halloween— sea Scream 7, con el reparto antiguo de vuelta para enfrentarse a Ghostface, y así disimular que ha perdido a las actrices principales (Jenna Ortega y Melissa Barrera) y a los directores de las dos últimas entregas (Tyler Gillett y Matt Bettinelli-Olpin volverán a sus orígenes con Noche de bodas 2). Aunque seguramente nada le haga tanto daño como tener cerquísima el estreno de Scary Movie 6, con los hermanos Wayans de vuelta para parodiar todo lo que haya propuesto el género en los últimos años.
Entre el blockbuster y el cine de autor
Clayface es otro filme de terror previsto para septiembre, dirigida por James Watkins tras haber convencido a la cinefilia con No hables con extraños. Su gran particularidad es que pertenece al Universo DC de James Gunn, decidido a inyectarle variedad al adocenado cine de superhéroes. Lo hará, eso sí, después de que Supergirl continúe la senda del Superman previo, con Milly Alcock en el papel de su prima kryptoniana. Frente a este lento reinicio de la Distinguida Competencia, Marvel Studios prepara para el año que viene el gran clímax de su Saga del Multiverso, que volverá a constar, como cuando Vengadores: Infinity War/Endgame, de dos partes.
Luego de que Tom Holland vuelva a balancearse en Spider-Man: Brand New Day —película que, pese a añadir a Mark Ruffalo como Hulk, quiere devolver al trepamuros a una cotidianidad urbana fuera de los excesos multivérsicos de No Way Home—, la incansable máquina de Kevin Feige estrenará en diciembre Vengadores: Doomsday. Tras las últimas decepciones de crítica y público, Marvel orquestará un nuevo evento Vengador —con vistas a continuar en 2027 con Vengadores: Secret Wars— sin tampoco jugársela en exceso. Por eso volverán Anthony y Joe Russo como directores, junto a los X-Men de los 2000 e incluso Robert Downey Jr. (ahora como villano).
Este conservadurismo de Disney explica también que la primera película de Star Wars que produce en seis años —tras la debacle de El ascenso de Skywalker— vaya a ser The Mandalorian & Grogu, culminando aquella serie que tan bien le sirviera para vender suscripciones a su plataforma de streaming. La taquilla mundial parece garantizada con esta aglomeración de jugadas seguras —no hay que perder de vista lo mucho que puede arrasar Michael, tanto como para que sus artífices ya estén pensando en dividir este biopic de Michael Jackson en dos partes—, y quizá haya que buscar en otro sitio para hallar películas que aúnen el espectáculo con cierta ambición o personalidad.
Nos habría gustado que Greta Gerwig escogiera un proyecto más apetecible tras Barbie, pero habrá que confiar en esa adaptación de Las crónicas de Narnia que desarrolla con Netflix. Proyecto Salvación, con Ryan Gosling, adapta otra novela del estimulante autor de El marciano, y le sigue de cerca una nueva precuela de Los juegos del hambre. Amanecer en la cosecha —con Ralph Fiennes, Elle Fanning o Jesse Plemons al frente— quiere seguir enriqueciendo el legado de Suzanne Collins.
Lo mismo que Denis Villeneuve quiere hacer con su amado Frank Herbert, en una Dune: Parte 3 que Warner quiere tener lista para Navidad (veremos si lo logra). Y entre todos estos autores comerciales se erige, por supuesto, Christopher Nolan, fijando a Homero como objetivo y a la historia de la que nacen todas las historias: seguramente sea La Odisea la superproducción más esperada del año, encabezada por Matt Damon como un Ulises ansioso por volver a casa.
Alrededor de Nolan se perfilan otras propuestas tan sugerentes como el nuevo y enigmático film de Steven Spielberg —que aún no tiene título, pero sabemos que retomará su obsesión por los extraterrestres—, Remain de M. Night Shyamalan o Artificial de Luca Guadagnino. El incansable italiano quiere ahora arremeter contra Silicon Valley alrededor de los inicios de ChatGPT, dentro de un proyecto que halla ecos con The Social Reckoning. Por supuesto que La red social debía tener una secuela que siguiera cubriendo el turbio historial de Mark Zuckerberg, con Aaron Sorkin ahora dirigiendo además de escribiendo, pues David Fincher está ocupado.
¿En qué estará ocupado Fincher? En la secuela de Érase una vez en Hollywood, que protagoniza Brad Pitt y produce Netflix con guion de Quentin Tarantino (quien sigue dándole vueltas a cuál debería ser la película merecedora de clausurar su carrera). The Adventures of Cliff Booth volverá a echar un vistazo a las bambalinas de Hollywood, si bien hay otra propuesta de este corte que va a atraer todas las miradas en 2026: la nueva película en inglés de Alejandro G. Iñárritu, que ha fichado a Tom Cruise para un misterioso papel. Uno que, asumimos todos por el precedente Birdman, estará basado en él mismo.
El regreso de Cruise al cine de autor encabezará la carrera al Oscar, rodeado de talentos más jóvenes que acaparen la conversación. Es lo que pronto hará Emerald Fennell con Cumbres borrascosas coincidiendo con San Valentín, precediendo lo nuevo de David Lowery (Mother Mary) o David Robert Mitchell (Flowervale Station). Todo para concluir en Navidades con otra versión del Hombre Lobo a cargo de Robert Eggers (similar a la jugada de Nosferatu en 2024) y una más del Cuento de Navidad de Charles Dickens. Dirigiendo en este caso Ti West, asiduo al cine de terror, con nada menos que Johnny Depp como Scrooge. Una forma de acabar el año como otra cualquiera.
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