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Mari Chordà, la artista pop y feminista que ya pintaba vaginas durante el franquismo desembarca en el MACBA

La artista Mari Chordà posando junto a algunas de sus obras

Jordi Sabaté

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El Museu d'Art Modern de la Diputació de Tarragona (Mamt) acogió a principios de año la primera exposición monográfica, y en buena medida retrospectiva, que se celebraba en una década, y en una institución pública, sobre la artista de raíces pop Mari Chordà (Amposta, 1942).

El título de la misma es Mari Chordà ...i moltes altres coses, que hace referencia al libro de poemas publicado por Chordà con motivo de las Primeras Jornadas Catalanas de la Mujer en el Paraninfo de la Universitat de Barcelona, en 1976. Pero también explica quién es: una artista plástica y muchas otras cosas más, entre ellas poetisa, ilustradora y sobre todo activista feminista de primera hora, allá en la década de los sesenta del siglo pasado.

La anterior cita de Chordà con un recinto público data de 2015, con sus aportaciones a la exposición temática de la Tate Gallery londinense The world goes pop, un recopilación de obras de arte pop más allá del mundo anglosajón en la que pudo verse, entre otras obras, su cuadro La gran vagina, de 1966, actualmente propiedad del Museo Reina Sofia y que también se puede ver en la actual muestra del MACBA.

Más recientemente, en 2022, la Galería Mayoral de Barcelona le rindió un homenaje mostrando una parte de la obra disponible de Chordà. Ahora es el Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA) quien recoge el testigo del Mamt tarraconense y amplía la exposición inicial, que este último había reducido por falta de espacio.

Teresa Grandas, comisaria de esta exposición conjunta de ambos museos, explica la importancia de la misma por “el gran esfuerzo realizado por todos los profesionales implicados en recopilar el material artístico de Mari para lograr mostrar todas sus facetas, que son muchas, no solo en su evolución artística sino en sus actividades paralelas”.

Un centenar de obras recuperadas y restauradas

La directora del MACBA, Elvia Dyangani, ha explicado en la presentación de la muestra que para la misma se ha realizado “un gran ejercicio de recuperación y restauración de un centenar de obras que se consideraban desaparecidas, pero que en realidad obraban en poder de amigas de la artista y que las han cedido”.

Mari Chordà ...i moltes altres coses también recupera pasquines, libros ilustrados, cómic y libros de poemas de la autora, que a su vez ha subrayado que para ella “las poesías mostradas en la exposición tienen el mismo valor que los cuadros y esculturas”. Se trata de poemas claramente feministas y procedentes de sus seis libros publicados hasta la fecha, especialmente de ...I moltes antes coses (...Y muchas otras cosas), la obra del 76 que Chordà no quiso firmar por considerar que era patrimonio de todas las mujeres.

Uno de los textos de este poemario acaso exprese bien el carácter de la artista:

Primer la formiga va dir: “treu-me de sobre aquesta pota enorme”.

L'elefant dormía i ella va fer un túnel.

Aquí va començar la més increíble cultura subterránea.

(Primero la hormiga dijo: “quítame de encima esta pata enorme”.

El elefante dormía y ella hizo un túnel.

Aquí empezó la más increíble cultura subterránea.)

Según Dyangani, “Mari Chordà es una artista insobornable, muy vital y muy traviesa que a pesar de estar identificada con un género pictórico global como el pop, está a la vez muy enraizada en las ”tierras del Ebro“”. Esto son las comarcas del sur de Tarragona que abrazan el tramo final del río. Amposta, su villa natal bañada por el Ebro, se sitúa en la zona de frontera entre el delta y el área que podríamos llamar “tierra firme”.

Pionera del feminismo en el arte

Allí, en su Amposta natal, una Chordà consciente desde sus primeros tiempos de su condición de mujer y del potencial que de este hecho emanaba, creó a finales del franquismo la asociación Lo Llar para la educación de las mujeres de la zona, un espacio donde cantaron diversas figuras de la nova cançó como Ovidi Montllor. Y posteriormente en Barcelona ayudó a crear el histórico espacio feminista del Raval La Sal. Muchas de las publicaciones que se hicieron en ese momento están presentes en la actual muestra.

Teresa Grandas destaca en ese sentido de Chordà que fue pionera “en hablar de feminismo, maternidad, sexualidad, lesbianismo y también del placer” en los años sesenta, cuando ninguna mujer más lo hacia en el mundo del arte. “La pintura de Mari Chordà protagoniza el cuerpo”, añade, “y el cuerpo que pinta es el suyo propio, pero desde una figuración no realista”.

También la crítica de arte Victoria Combalía, que participó en algunas iniciativas feministas con la artista, destaca de ella que “fue pionera en representar sexos femeninos y toda su obra es un deseo asociado al placer de investigar 'lo íntimo' y a mostrar las condiciones del embarazo y la maternidad”.

Según la comisaria de la exposición, Chordà “cambia las leyes no tanto para identificar elementos como cuerpos, sino para mostrar aquello que es mas interno, más visceral”. Es decir, para mostrar la mujer más allá de los estereotipos del arte machista tradicional. Así se puede apreciar en obras presentes en Mari Chordà ...i moltes altres coses. Por ejemplo en la serie de de 1966 y 1967 Autorretrat embarassada.

O en la citada La gran vagina de 1966, que viajó a Londres, pero también en Vulva de 1968, Secrecions, también del 68, o bien Dissoldre's de 1967. Estas dos últimas obras se refieren a las secreciones emanadas por las mujeres, previsiblemente bajo la excitación sexual.

Pero también hay espacio para la crítica hacia el heteropatriarcado en la obra pictórica de Chordà, como puede verse en la obra, también de 1968, momento de máxima creatividad pop de la autora, Coitus pop, donde se exhibe una forma fálica amarilla rodeada por anillos morados que, según ha expresado Chordà en alguna ocasión “representa un pene que dispersa el semen con arrogancia”.

El placer como herramienta subversiva

En los años 70 el estilo de Chordà evoluciona, sin dejar en cierto sentido el pop, hacia texturas más orgánicas y formas algo más concretas, pero sin perder nunca su carga simbólica. De esos años son Pedres d'aigua (1972), Volcà (1973) o su obra más lograda de este periodo: Colgada de un muro, de 1972. Todas ellas están presentes en la muestra.

Pero de finales de los 60, Grandas también ha querido destacar la vertiente lúdica de la obra de Mari Chordà, ya que, según la comisaria, “el juego y el placer son herramientas que utiliza Mari para ver el mundo, para tratarlo desde una óptica militante y subversiva”. “El juego que entraña el placer le permite escapar de las normas y las jerarquías”, remacha.

Precisamente de 1969 es una obra que dará lugar a una nueva linea de trabajo artístico de Chordà. Se trata de Joguet per l'Àngela, basada en piezas de madera esmaltadas en diversos colores, y de forma ameboide, que están engastadas en una superficie plana y circular, también de madera y esmalte en azul oscuro. Es una estructura que recuerda a un juguete infantil y de hecho es lo que fue en su inicio: un juguete para su hija.

Después vendrán, en la base de la misma idea –piezas de diversas morfologías sobre una superficie plana y circular–, muchas más obras similares cuya creación se extenderá a lo largo de la carrera de la artista. Muestra de ello son Colors (1969), Puzzle (1969), Africa (1970/1994) o Cetàcies d'argent de 1994.

Pero también dan lugar a otras obras de componente lúdica y divertida como la serie Ous de felina, tanto en madera desteñida como en formas de cojín con tela de leopardo, que datan de los años 60 pero cuya creación también se prolonga hasta fechas muy recientes.

Fotos submarinas

En conversación con elDiario.es, Mari Chordà ha querido destacar las obras de sus últimas épocas, en especial las series de fotografías submarinas de cuerpos desnudos, de las cuales se muestran obras realizadas en 2006 (Silenci) y 2011 (Espiroqueta). La autora ha destacado que ya no se siente a su edad, 82 años, con fuerzas de realizar este tipo de acciones, pero que sigue activa como creadora en otros ámbitos.

Así y todo, la presente exposición ha conseguido albergar la instalación, de dimensiones considerables, Úter/Ou, realizada en 2017 y recuperada ahora para la muestra. Se trata de una especie de huevo realizado con una malla de mimbre que aloja en su interior una pantalla con una grabación de una mujer desnuda nadando debajo del agua. Del televisor emana además el sonido del fondo marino, con intención de recrear lo que oiría un feto sumido en el líquido amniótico.

Finalmente Chordà, tomando la palabra tanto durante la presentación como en declaraciones a este medio en particular, ha alabado el alcance de la revolución feminista actual, si bien ha instado tanto a mujeres como a hombres a no bajar la guardia y mantener la rebelión “porque, aunque creo que sería difícil, podría intentarse una involución”, en alusión al auge actual de partidos misóginos de extrema derecha.

También ha realizado un alegato a las mujeres artistas para que no pinten como lo harían los hombres –algo que según ella hasta hace poco ocurría con demasiada frecuencia– y busquen su propia voz como mujeres. “En el pasado solo teníamos la conciencia de ser mujeres y la fuerza que ello nos daba para unirnos y lograr todo lo que hemos logrado”, ha declarado la artista para dar sentido al acto de presentación de Mari Chordà ...i moltes altres coses, exposición de la que ha dicho que “compendia toda mi vida artística”.

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