Arantzazu García Lekue, física: “Hay una romantización de la Ciencia. Aunque nos apasione nuestro trabajo merecemos condiciones dignas”
A Arantzazu García Lekue (Amorebieta, 1975) su pasión por la Física le vino de “manera espontánea”. De hecho, su segunda opción cuando tuvo qu eelegir carrera universitaria era estudiar Filosofía. No hizo falta ningún plan B y se graduó Ciencias Físicas (Premio Extraordinario 1998) y se doctoró en Ciencia e Ingeniería de Materiales (Doctorado Europeo, 2003) por la Universidad del País Vasco (EHU). También ha realizado estancias postdoctorales en la Universidad de Liverpool (Reino Unido) y en el Lawrence Berkeley National Laboratory (LBNL) en Berkeley (Estados Unidos).
La suya, al igual que la de la gran mayoría de los científicos, ha sido una carrera “maratón”, como ella misma describe. Una realidad en muchas ocasiones precaria que la pasión por el trabajo y la Ciencia esconde. “Es una carrera de fondo, muy larga y no suele estar excesivamente bien pagada, al menos no en todas las etapas. Y esas primeras etapas fácilmente pueden ser 15 años. Los que trabajamos en Ciencia no estamos en esto para hacernos ricos, pero también es verdad que se romantiza nuestro trabajo porque el hecho de que nos apasione o que trabajemos por el conocimiento no quiere decir que no merezcamos unas condiciones de trabajo dignas, incluyendo un buen salario. Es muy estresante llegar a los 40 años con condiciones salariales no óptimas y con una inestabilidad en el trabajo que desgasta mucho”, lamenta la científica, que como parte del equipo del Donostia International Physics Center (DIPC), estudia las propiedades de la materia, o lo que se traduce como entender cómo se comportan los fenómenos que el ojo humano no alcanza a ver.
¿Cómo llegó la Física a su vida?
De manera espontánea. Cuando tuve que elegir qué carrera quería estudiar en la universidad fue mi primera opción. Siempre me ha gustado mucho la Ciencia, pero es cierto que no vengo de una familia de físicos ni de científicos, no he tenido esos referentes a mi alrededor, pero esa fue mi primera opción. Aunque la segunda fue Filosofía y yo en aquel momento creía que no tenían nada que ver, pero con el tiempo te da cuenta de que están relacionadas.
El estereotipo del científico solitario, huraño y antisocial no es cierto
¿En qué sentido están relacionadas?
En ambas hay acciones que parecen no tener lógica o que no sabes bien de dónde han salido, pero en el fondo tienen su razón de ser.
¿Cómo se explica su trabajo a alguien que no sepa nada sobre la Física?
Estudio las propiedades de la materia, cómo se comportan las cosas a escalas muy pequeñas que son a escala del nanómetro, que es como un metro dividido por 1.000.000.000. Por poner un ejemplo, es lo que crece una uña en un segundo, algo que con el ojo humano es absolutamente imposible de ver. Ocurren muchos fenómenos muy interesantes y la Física que tenemos que usar para explicarlos es la Física Cuántica, la nanociencia. Yo lo que hago es estudiar los objetos nanométricos, los objetos que están a la escala del nanómetro, que son átomos, moléculas, etc. A esa escala, las cosas se comportan de manera muy diferente a la que estamos acostumbrados en nuestro día a día y es muy interesante entenderlo. Más que interesante yo diría que es fascinante.
¿Cómo se aplica todo eso a la sociedad?
Yo trabajo en el Donostia International Physics Center (DIPC), un centro en el que hacemos Física Fundamental. Es decir, nuestro objetivo principal es entender las cosas, avanzar en el conocimiento, entender cómo funcionan las cosas para saciar nuestra curiosidad humana y por entender el mundo a nuestro alrededor. Esos son conocimientos a medio o largo plazo nos pueden servir para desarrollar aplicaciones muy interesantes, como por ejemplo, el GPS, que para crearlo primero se fijaron las bases de la Física Cuántica, digamos matemáticamente y después haciendo uso de ella se puede desarrollar el GPS. En mi caso, por ejemplo, estudio materiales con propiedades cuánticas que en un futuro podrían dar lugar a diferentes aplicaciones en electrónica o en cuántica, es decir, en diferentes campos de la energía, del medio ambiente o de infinidad de aplicaciones que uno puede pensar. Pero es cierto que para nosotros la aplicación de lo que hacemos se encuentra en un segundo plano, lo que buscamos es entender las cosas y y avanzar en el conocimiento.
¿Considera que la Física es una desconocida para la sociedad?
Donostia es una ciudad de Ciencia, hay muchísimos científicos porque hay varios centros de investigación y ahora el nuevo ordenador cuántico de IBM que también atraerá a más. Hay más actividad en ese sentido de lo que mucha gente conoce, por eso desde el DIPC, y yo también a nivel personal, hacemos un trabajo de acercamiento de la Ciencia a la sociedad. En gran medida somos trabajadores con fondos públicos, por lo que tenemos una responsabilidad de explicar qué hacemos con ese dinero. Nuestra labor también es intentar que la gente se familiarice con lo que hacemos, por eso damos conferencias y charlas con estudiantes y también con el público en general. Pero luego, dentro de la Ciencia hay cosas que son menos visibles como el papel que tenemos las mujeres.
Dentro de su labor también está divulgar sobre las mujeres en Ciencia, ya que cuenta con gran cantidad de entrevistas en medios de comunicación hablando sobre ello. ¿Sigue siendo necesario?
Me gustaría destacar dos cuestiones. La primera, es que sí que es necesario visibilizarlo porque la situación de las mujeres en la Ciencia sigue sin ser ideal, es algo que la mayoría de las mujeres percibimos. En Física hay más hombres que mujeres y la situación ideal sería que no hubiera sesgos de ningún tipo. Creo que cada vez somos más conscientes de ello y, por ejemplo, en los centros de investigación se elaboran estrategias. En el caso del DIPC, desde hace años existe un plan de Igualdad con el que intentamos desarrollar iniciativas y estrategias para intentar disminuir estas diferencias, pero la inercia social es muy difícil. Los cambios sociales vienen siempre más lentos que los cambios legales o institucionales. Actividades como, por ejemplo, el 11 de febrero, Día de la Mujer en la Ciencia, son importantes para acercar a las chicas, sobre todo a las más jóvenes, todo lo que hacemos. Me gusta visibilizarlo, pero lo cierto es que no me gusta hablar de ello. La segunda cuestión que te quería comentar es que en muchas entrevistas hablo sobre las mujeres porque directamente me preguntan y es lo que ponen siempre en los titulares. Puedo hablar de Ciencia durante 30 minutos y luego, hablo 5 minutos sobre la mujer en la Ciencia y el titular va a ser sobre eso, y no digo que no sea relevante, pero me gustaría que mi rol en la Ciencia sea simplemente mi trabajo. El mero acto de ser una mujer científica ya lo visibiliza.
¿Existe la conciliación en la Ciencia? Ya no solo la familiar, también me refiero al ocio y tiempo libre.
Yo diría que sí. Tenemos nuestro trabajo y después, nuestra vida privada. El estereotipo del científico solitario, huraño y antisocial no es cierto. Es verdad que es un trabajo muy dedicado porque son muchos años de estudio, muchos sacrificios y hay gente que acaba viviendo como el estereotipo, pero no es lo habitual. En mi caso no tengo una jornada de ocho horas de 09.00 a 17.00 porque es difícil que alguien en mi situación pueda tener una jornada así siempre. Hay días que sí y otros que no. Yo soy teórica, no hago experimentos. Las científicas que hacen experimentos tienen que estar 24 horas siguiendo el experimento, pero después libran. Lo que es difícil es que muchas veces el trabajo no se queda ahí cuando dejamos de trabajar, es complicado no llevárselo a casa.
No puedes tomar decisiones vitales como comprar una casa o formar una familia si llevas décadas enlazando contratos de dos años
¿Cómo es la situación actual de los centros de investigación? En Euskadi los trabajadores están protestando para conseguir su equiparación salarial con los profesionales de Osakidetza y denuncian precariedad. ¿Cómo es posible que después de estudiar una carrera, un doctorado y ser investigadores, no cobren lo que merecen?
No me atrevo a hablar de esas protestas en concreto porque la rama biosanitaria a la que pertenecen esos trabajadores es algo diferente a la mía, pero es cierto que la carrera científica es muy larga, es una carrera maratón, y hay mucha gente, como en mi caso, que hasta los 40 años no tienes una plaza permanente medianamente estable, cuando ves que tus amigas con 28 años ya tienen trabajo fijo y se meten en la hipoteca para un piso. Es una vida muy diferente, una vida de sacrificios. Terminas la carrera, haces una tesis doctoral, te vas algunos años al extranjero, después puede que consigas algún contrato de algunos años, pero que no te aseguran al 100% que vayas a conseguir tu plaza permanente cuando esos años terminen... Es una carrera de fondo, muy larga y no suele estar excesivamente bien pagada, al menos no en todas las etapas. Y esas primeras etapas fácilmente pueden ser 15 años. Los que trabajamos en Ciencia no estamos en esto para hacernos ricos, pero también es verdad que se romantiza nuestro trabajo porque el hecho de que nos apasione o que trabajemos por el conocimiento no quiere decir que no merezcamos unas condiciones de trabajo dignas, incluyendo un buen salario. Es muy estresante llegar a los 40 años con condiciones salariales no óptimas y con una inestabilidad en el trabajo que desgasta mucho. No puedes tomar decisiones vitales como comprar una casa o formar una familia si llevas décadas enlazando contratos de dos años. Así he vivido yo durante años y así pasa prácticamente en el 100% de los casos.
Parte de su trabajo lo ha desarrollado en el extranjero. ¿La situación allí mejora?
Yo diría que no. Ahora estoy en el Reino Unido y me comentaban que los postdoc, los investigadores que ya han realizado una tesis doctoral, tienen muchas dificultades para pagar un alojamiento con lo que cobran por su trabajo. Y estoy hablando de Cambridge y de un grupo de investigación en el que hay postdocs de Chica, Corea o Francia. Vivir en Reino Unido, por ejemplo, es muy caro y el salario que tienen estos investigadores no corresponde con el nivel de vida que hay. En Euskadi hay cosas mejorables, pero agradecemos los esfuerzos que se hacen a nivel institucional. Estamos en un oasis comparado con lo que tenemos a nivel estatal, que quitando comunidades como Cataluña, Galicia o Valencia, tienen peores condiciones laborales para los científicos.
¿Qué se puede hacer desde la sociedad para que se valore más la Ciencia o a los científicos?
Tenemos que hacer que la ciudadanía, la gente de a pie, conozca lo que se consigue a través de la Ciencia, porque si se valora nuestro trabajo, las condiciones serán o deberían ser mejores. Cuanto más valore la sociedad el trabajo de un científico, más empatía va a sentir. Si, por ejemplo, un médico hace huelga todo el mundo se da cuenta, porque es algo muy valioso, pero cuando la huelga la hace un científico no, porque es posible que a la gente no le afecte o crean que no les afecta de forma directa. Si no conocen nuestro trabajo no lo van a valorar y les va a importar menos que mejoren o no nuestras condiciones laborales.
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