Fotografiar durante 15 días la mierda junto a un contenedor de papel para llamar la atención sobre su situación

Estado del contenedor el pasado 15 de junio

Luis de la Cruz


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Los contenedores de papel y cartón son en Madrid de color azul (aquí puedes descargar una hoja de cálculo con la situación de todos, aunque son muy visibles y seguramente ya sabes dónde está el que te pilla más a mano). Suelen estar situados junto a otros contenedores (de envases o vidrio) y con demasiada frecuencia, además de por el color, se distinguen por rebosar y reunir a su alrededor todo tipo de basura.

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A menudo, las redes se pueblan de fotos de grupos de contenedores de reciclaje rodeados de basura. Álvaro Ortiz decidió un buen día sistematizar este impulso de indignación – “de frustración de ver todo hecho una mierda todo el rato”, cuenta– y fotografió durante quince días de junio el contenedor situado junto a su casa (Escosura semiesquina con Fernando El Católico, en Chamberí). Cada vez que pasaba junto a él.

Versado en tecnologías web –es especialista en diseño de producto digital y fundador del estudio de estrategia Populate– diseñó una sencilla página web dentro de su propia página personal. El objetivo: visualizar en un sencillo golpe de scroll “15 días de fotos de mierda en medio de la calle.” La visualización incluye, además de las imágenes delatoras, una clasificación por días que deja en mal lugar la salud higiénica del lugar.

Según el Ayuntamiento de Madrid, la frecuencia con la que se recogen los contenedores de papel y cartón está adaptada “al grado de llenado de los contenedores habilitados”. La frecuencia concreta, por lo tanto, no es fija ni fácil de conocer, salvo en la recogida que se hace puerta a puerta y con horario en determinadas calles consideradas de alta densidad comercial. Lo que sí se sabe es el turno de recogida (mañana, tarde o noche). A Chamberí, donde están los contenedores junto a la casa de Álvaro Ortiz, le corresponde el turno de noche.

En teoría, esta situación debería cambiar el año que viene, pues el pasado mes de mayo el Área de Medio Ambiente aprobó el nuevo contrato para la recogida selectiva. Además de traer otros cambios, como un diseño del contenedor, el nuevo contrato mejorará la frecuencia de recogida del papel y el cartón, que pasará a ser diaria por el incremento de estos residuos y para conseguir cumplir con los objetivos fijados por la Unión Europea. Además, la empresa que se adjudique la concesión (por seis años) podrá dotar los nuevos contenedores con sensores para conocer su estado de llenado con el objetivo de recogerlos antes de que se saturen.

Pero esto será, según las previsiones del propio Ayuntamiento, en el verano de 2023, cuando haya terminado la actual concesión y se pongan en marcha los cambios previstos. Mientras, el Ayuntamiento tendrá que seguir parcheando al paso, como ha hecho este mismo mes. Borja Carabante (Delegado de Medio Ambiente y Movilidad) ha anunciado que el 1 de septiembre ha comenzado una campaña de refuerzo para la recogida del papel-cartón con un incremento de los equipos de retirada del 20%. Este tipo de medidas puntuales, que se llevan a cabo con cierta frecuencia, no han acabado por el momento con el problema histórico de saturación de los contenedores de papel y cartón.

Las fotos sacadas en el mismo lugar y con el mismo encuadre por Ortiz narran una historia corta de dejadez y abandono. Si, como el protagonista de la película Smoke, continuara su experimento durante más tiempo –el personaje de Harvey Keitel sacó 4.000 fotografías del mismo lugar durante 12 años– tendríamos una valiosa narración visual sobre la eficacia de las medidas anunciadas por el Ayuntamiento de Madrid y, a lo peor, del devenir estructural de nuestra ciudad.

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