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Sobre este blog

'Disidencias de género' es un blog coordinado por Lucía Barbudo y Elisa Reche en el que se reivindica la diversidad de puntos de vista feministas y del colectivo LGTBQI.

Objeción de conciencia, un viaje al pasado

Los colegios concertados ahorran 4.091 millones al Estado, según la Iglesia

Estamos en 2008, hace dos meses que tengo 13 años y estoy cursando 2º de la ESO. Con retrospectiva, mis problemas son bastante estándares: a mi entender, tengo las tetas pequeñas; y Juan Antonio, el chico del que estoy locamente enamorada, no me mira cuando paso a su lado suspirando en la fila del colegio.

Sí, voy a un colegio. Concertado. Católico. Y desde hace algunos años, propiedad de la UCAM. En mi día a día, esto se traduce en muchas horas perdidas leyendo el santoral y un uniforme horrible que me distingue en las calles del pueblo como una miembra de 'Las Monjas'.

Desde que entré a 'Las Monjas', hace 10 años, siempre he compartido clase con las mismas personas: a la amplia mayoría la conozco desde hace bastante más tiempo que a mi último hermano (el séptimo en la línea sucesoria), que acaba de nacer. Pero este año un hecho insólito hará que nos separemos por primera vez en la historia: la Educación para la Ciudadanía. Una asignatura nueva que, según se repite a mi alrededor, nos va a comer la cabeza para que pensemos como el Gobierno del PSOE quiere.

Mi madre, mi padre, Federico Jiménez Losantos y Carlos Herrera llevan analizándola a grito pelado desde el año pasado: en resumen, el sinvergüenza de Zapatero quiere convertir en gays a los niños, enseñar a abortar a las niñas, destruir la familia y ponerlos en contra de la Iglesia.

Y por supuesto, no van a permitir que yo participe en esa conspiración de la izquierda. Mientras mis amigas y amigos están siendo adoctrinados en clase de Educación para la Ciudadanía con unos contenidos redactados por el mismísimo Belcebú, yo voy a Objetar ¿A qué? A salirme de clase. ¿A hacer qué? Nadie lo tiene muy claro, pero bien lejos de esa fábrica de homosexuales.

Me disgusto muchísimo: no solo no me crecen las tetas y Juan Antonio no me dedica ni un pestañeo. Además, me tengo que separar de mi clase porque mis padres piensan que soy un ser imbécil que se va a dejar manipular por Zapatero.

Pues já. Se van a comer una mi. Porque pienso preguntar qué están dando: voy a leerme su libro y voy a saber igualmente lo que no quieren que oiga. Voy a interrogar a mi gente en el recreo, a pedirles que me fotocopien lo que hagan, y voy a saber más de Educación para la Ciudadanía que nadie.

Así que empieza 2º de la ESO, y cada vez que comienza la asignatura de Educación para la Ciudadanía yo y otra compañera desfilamos fuera del aula entre atentas miradas de envidia porque, a ojos de la clase, vaya un morro que tenemos: una hora para no hacer nada, así por la cara.

Normalmente nos arrumban en la sala de profesores, donde la persona de guardia se hace cargo de nuestra supervisión: como cuando castigan sin recreo a los chicos que se pegan después de un partido de fútbol.

Hoy me toca con la profesora de inglés y francés, que siempre se pone a cascar con la primera fila para perder clase, pero luego estalla descontroladamente cuando el alumnado comienza a cuchichear.

Con ella, las no-clases de Educación para la Ciudadanía son casi entretenidas: hablamos por los codos y, si actuamos con astucia, quizá conseguiremos quitarle un examen y convertirnos en las heroínas de nuestra promoción.

Por ejemplo, en la última, hablamos de Mi Vestido: resulta que este año he empezado mi propia comunidad en Los Quicos (una cosa de la Iglesia a la que voy con mis padres). Ir a misa y a las reuniones es un coñazo, pero gracias a eso, mis padres me dejan libertad para ir a Murcia y salir por ahí.

También me han dejado comprarme ropa nueva, de mayor, como a mí me gusta. Entre ella, unos tacones y un vestido con escote para la Pascua de Semana Santa. Mi abuela me lo está arreglando, porque es de palabra de honor y tiene que meterle un poco. Pero cuando esté listo me va a quedar espectacular (tanto que Juan Antonio se va a enamorar de mí cuando vea las fotos, pero eso no se lo digo).

Después de mi explicación, la profesora me mira divertida y me pregunta: Pero, ¿cómo vas a llevar tú un vestido de palabra de honor? ¡Si no tienes nada para sujetarlo! Y yo, resabiadísima, le respondo que fácil: con un par de buenos implantes de papel del váter.

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'Disidencias de género' es un blog coordinado por Lucía Barbudo y Elisa Reche en el que se reivindica la diversidad de puntos de vista feministas y del colectivo LGTBQI.

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22 de enero de 2020 - 06:00 h

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