Sancionado un guardia civil por hacerse pasar por agente secreto en un prostíbulo durante una redada
Los tribunales militares han confirmado la sanción de 20 días impuesta a un guardia civil que fue 'cazado' por una redada policial en un prostíbulo de Cádiz y que intentó hacer creer a los agentes que estaba en una misión secreta interrogando a una testigo protegido para desmantelar un grupo de narcos. La sentencia califica su comportamiento de “estrambótico” y “nada edificante” y critica que intentara confundir a los policías nacionales mientras hacían un operativo de extranjería. Entre otras cosas, afirmó formar parte de la unidad de élite “OCON-Sur” que había sido desmantelada dos meses antes.
La resolución del Tribunal Militar Central, a la que ha tenido acceso elDiario.es, revela que la redada policial tuvo lugar en octubre de 2022. Agentes de la UCRIF, el cuerpo de Policía Nacional especializado en inmigración ilegal, entraron en un club de alterne del municipio gaditano de San Roque en un operativo de extranjería. En ese momento, un hombre que estaba hablando con una mujer en el local se dirigió a los policías y se identificó como guardia civil: sacó la placa y aseguró que estaba interrogando a una confidente en el marco de una investigación secreta para desmantelar un grupo de narcotraficantes.
Las alarmas saltaron cuando el mismo hombre aseguró que no solo era un guardia civil en misión confidencial, sino que formaba parte de OCON-Sur, la unidad de élite creada en 2018 para combatir el narcotráfico en el Campo de Gibraltar con más de 150 agentes. Los policías nacionales empezaron a sospechar porque la unidad OCON-Sur (Organismo de Coordinación de Operaciones contra el Narcotráfico) había sido desmantelada dos meses antes.
El relato del guardia civil cazado en el prostíbulo empezó entonces a quebrarse. Cuando los policías le explicaron que la unidad a la que decía pertenecer ya no existía, cambió su versión y dijo que estaba en el Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) y la Unidad de Seguridad Ciudadana (USECIC). También que el coche que tenía aparcado en la puerta del prostíbulo, donde los policías encontraron una luz rotativa de emergencia y un sello del colegio de médicos a nombre de otra persona era el oficial cuando no era verdad. Una llamada al sargento de Ronda confirmó que ese agente no estaba interrogando a una testigo protegido en el prostíbulo. De hecho, en esas fechas no tenía destino y ni siquiera estaba en situación administrativa de trabajar.
El Tribunal Militar Central ha rechazado su recurso y ha confirmado la sanción de 20 días de pérdida de haberes que le impuso el jefe de la Guardia Civil en Andalucía por una falta muy grave consistente en incurrir en “conductas gravemente contrarias a la dignidad de la Guardia Civil”. En este caso, por su “actitud chulesca” y un comportamiento “desbaratado” para intentar sembrar una “confusión total” entre los policías y evitar su filiación dentro del prostíbulo.
“Es algo que ningún policía espera”
El agente, que entonces no trabajaba y actualmente está destinado en la sierra de Madrid, alegó que no había pruebas suficientes para sancionarle y que, en cualquier caso, esa conducta no constituía una infracción de sus deberes y obligaciones como miembro de la Guardia Civil. El Tribunal Militar, en una resolución que todavía es recurrible ante el Tribunal Supremo, explica que “hay prueba de cargo razonablemente valorada”. Sobre todo, añaden los togados, la testifical de los dos policías nacionales de la UCRIF que fueron al prostíbulo gaditano en una inspección de extranjería y tuvieron que dedicarse a lidiar con él.
Los militares destacan que la mujer que estaba con él no era un testigo protegido de una causa de narcotráfico, sino “simplemente una señora del club”, y muestran su sorpresa porque se anunciara como miembro de OCON-Sur. “Ya no es que no perteneciera a esa unidad, es que esa unidad hacía dos meses que había sido desmantelada”, recuerdan en su resolución. Su comportamiento “estrambótico y falaz”, añaden, obstaculizó el operativo de la UCRIF: “Es un comportamiento nada edificante para un guardia civil y algo que no se espera ningún servidor público empeñado en el mantenimiento de la seguridad. Algo que ningún policía espera”.
La sentencia especula con cuál pudo ser la finalidad de este agente. “Ya fuera para desviar la atención de los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía, ya para aparentar ante su interlocutora, o para lo que fuera”, dice. Lo “esencial” es que, una vez identificado como agente, “no está a la altura de sus obligaciones”, ya que “miente a los agentes, mantiene una actitud chulesca con ellos” y provoca que los policías tuvieran, incluso, que registrar su coche.
El agente sancionado también se quejaba de que su castigo de 20 días de pérdida de haberes era desproporcionado. El Tribunal Militar recuerda que esta opción es “la más liviana de todas” ante la posibilidad de haber sido suspendido varias veces o incluso perder su destino.
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