A vueltas con los test de antígenos: ¿muestra nasal o de garganta?

Una farmacéutica comprueba si la persona a la que le ha realizado el test de antígenos es positiva o negativa por Covid-19.

Esther Samper


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Ahora que nos acercamos a una nueva gestión de la pandemia en la que los análisis de COVID-19 del sistema sanitario estarán reservados para las personas vulnerables, igual que los aislamientos preventivos, es importante saber con qué información pueden aportarnos los test de venta en farmacias, y cuáles son los más fiables.

La tecnología de los test de antígenos que desmonta las teorías negacionistas

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Hace unos meses, cuando la demanda de los autotest de antígenos se disparó por el drástico incremento de casos de coronavirus en la sexta ola y las celebraciones invernales, aparecieron múltiples cuestiones. Entre diversos interrogantes, surgió con fuerza un debate sobre si era mejor recoger la muestra aplicando el hisopo en la nariz, como está indicado en las instrucciones de la casi totalidad de las pruebas de antígenos comercializadas en España (salvo aquellos que funcionan con muestras de saliva), o, por el contrario, era más fiable obtener la muestra de la garganta.

Varios factores contribuyeron a generar esta controversia diagnóstica. Por un lado, la sexta ola supuso la expansión de la variante ómicron sobre las demás en nuestro país. Estudios preliminares, con bastantes limitaciones, habían observado que los virus de esta variante proliferaban mucho más rápido en los tejidos de bronquios y de garganta, que en los pulmones o la nariz. De esta forma, la detección del coronavirus a través de muestras nasales podría ser menos fiable, al aparecer de forma más tardía allí que en la garganta.

Por otro lado, varios científicos y sanitarios comentaron en redes sociales sus diferentes experiencias al usar autotest de antígenos con muestras tomadas de la garganta o de la nariz. Cuando realizaban las pruebas tras pasar el hisopo por la garganta, en lugar de la nariz, o cuando combinaban la muestra de garganta con la nariz, aparecían más resultados positivos que si la muestra era exclusivamente nasal.

Además, en aquella época aparecieron varios preprints –artículos científicos aún no revisados por pares ni publicados en revistas científicas– que sugerían que las pruebas de autodiagnóstico mediante antígenos ofrecían mayor sensibilidad (capacidad para detectar casos positivos por SARS-CoV-2 de la variante ómicron) si la persona se tomaba una muestra de la garganta o de la garganta combinada con la nasal, en lugar de la convencional muestra nasal.

En aquel entonces, instituciones sanitarias como la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos y la Agencia Española del Medicamento (AEMPS) se pronunciaron respaldando la toma de las muestras según indicaba el fabricante. En el caso de la AEMPS, en la web “Información general sobre test de diagnóstico de COVID-19” aclara que: “En las instrucciones de uso de cada producto se indica el tipo de muestra necesaria. No se debe utilizar nunca una muestra diferente a la que se especifica en estas instrucciones porque aumenta el riesgo de obtener un resultado erróneo”.

La FDA, por su parte, informaba a través de diferentes vías (incluyendo redes sociales) que: “Los test de antígenos para realizarse en casa que están disponibles en la actualidad solo están autorizados para usarse con muestras nasales. No tenemos ningún dato todavía que sugiera que las muestras de garganta son un método preciso o apropiado para test en casa”.

La incertidumbre científica

Como en otros muchos ámbitos de la pandemia, la incertidumbre científica volvía a imperar una vez más por falta de datos fiables y rigurosos sobre el funcionamiento de los autotest de antígenos con infecciones causadas por ómicron. Las diferentes pruebas de antígenos comercializados para muestras nasales se habían diseñado y evaluado exclusivamente a partir de muestras recogidas en la nariz de personas infectadas por otras variantes diferentes de ómicron, por lo que no existe ninguna garantía de su funcionamiento para otros tipos de muestras.

Un factor importante a tener en cuenta sobre estos test es el pH de la muestra. Es decir, su acidez o alcalinidad. Los resultados de estas pruebas son fiables dentro de cierto rangos de pH, pero fuera de ellos las probabilidades de que arrojen resultados erróneos aumentan.

Garganta más ácida

La garganta suele ser un medio más ácido (pH más bajo) que la nariz y, además, es más susceptible a cambios según la comida y la bebida que ingiera la persona previamente. El consumo de cítricos o de café puede bajar aún más el pH de la garganta. ¿Podría ser que los resultados positivos de los test de antígenos con muestras de garganta compartidos en las redes sociales fueran en parte falsos positivos? Es una posibilidad que no puede descartarse.

Todos estos factores impedían saber con certeza si la fiabilidad de los autotest de antígenos nasales era superior al tomar la muestras por la garganta. Para cambiar la indicación de dichos test y que pasaran la autorización de las agencias de medicamentos, era necesario realizar estudios que evaluasen de forma rigurosa este método diferente para obtener la muestra, un proceso que requiere tiempo y dinero.

Sin nuevas evidencias 

¿Hay ahora nuevas evidencias que apoyen las muestras de garganta para test de antígenos nasales? Por el momento, no. De hecho, han aparecido preprints que ponen en duda que tomar muestras de garganta, de forma exclusiva, sea una buena idea.

El 19 de enero se difundió un estudio preliminar en el que se comparaban los resultados de pruebas PCR y de test rápidos de antígenos (de la marca BinaxNOW) según la procedencia de la muestra, que podía venir de la nariz, de la garganta o del interior de la mejilla. Se realizaron pruebas a 731 personas, de las cuales el 40,5% dio positivo en los test PCR. El 98,5% de las muestras positivas analizadas contenían la variante ómicron. 

Los investigadores observaron que las muestras procedentes del interior de las mejillas eran las menos fiables con diferencia, pues casi todos los casos positivos por otros métodos (91%) aparecían como negativos. Por otra parte, las muestras de garganta arrojaban sensibilidades inferiores (74%) comparado con las muestras nasales (97,7%) para muestras con altas cargas virales detectadas mediante PCR.

Sin embargo, la combinación de muestra nasal y de garganta ofrecía una fiabilidad ligeramente superior. Ante estos resultados, los autores explicaban en las conclusiones que “la muestra de garganta ofrecía malos resultados en comparación con la muestra nasal estándar. Incluso con la destacada característica clínica de faringitis en las personas con ómicron, nuestros datos no respaldan sustituir las muestras nasales con muestras de garganta para el diagnóstico”.

Otro preprint, publicado el 21 de enero, comparó los resultados de diferentes test de antígenos con muestras obtenidas en la nariz, la garganta o ambas. Aunque los resultados de las muestras nasales o de garganta variaban según la marca del test, todos ellos ofrecían mayor sensibilidad cuando se combinaba la muestra de garganta con otra nasal. 

Aunque son necesarios más estudios, las evidencias sugieren que combinar ambos tipos de muestras (nasal y de garganta) aportan mayores garantías en los test de antígenos. Esto es algo que en Reino Unido se ha recomendado desde mediados de 2020 para algunas pruebas indicadas específicamente. Falta por aclarar si este aumento de la fiabilidad por muestra combinada es un fenómeno que ocurre para todos los test de antígenos, o depende de cada uno. Para ello, será necesario que los fabricantes realicen pruebas específicas de sus productos y que las agencias de medicamentos den su visto bueno.

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